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Eres la suma de las personas que te ayudan a brillar

Eres la suma de las personas que te ayudan a brillar.

Déjate querer.

Agradece.

Sonríe cuando alguien tenga algo bonito para darte.

Celebra que mereces lo bonito que los demás tienen para darte.

Pídeles ayuda cuando no sepas. O no puedas.

Agarra su mano con humildad cuando quieras subir un paso más y te sientas infinitamente pequeño.

No te avergüences de tu vulnerabilidad y acoge el abrazo cálido en forma de palabras que los demás tienen para ti.

Abre las puertas de tu ego a las personas que tienen que, desde el amor, te ponen límites, te cuestionan, te retan, te ponen las pilas, te hacen espejo de lo que no quieres ser.

Solo cuando te sientes merecedor del amor de los demás estás listo para darlo a los demás.

Solo cuando agradeces con el corazón a las personas que te ayudan a brillar estás en disposición de ayudar a que ellos brillen.

te ayudan a brillar

Estos días se cumplen 6 años de mi blog. 6 años en los que sin ti nada de todo lo que hago tiene sentido. Cada vez tengo más claro porqué lo abrí. Un impulso profundo y claramente reconocible de sentir que, con lo que tengo dentro, algunas personas pueden mejorar en algunos aspectos de sus vidas.

Una toma de consciencia de que si solo una persona sentía más libertad porque se veía capaz de pasar a la acción para apostar con más fuerza por ella, todo merecería la pena.

Durante el año pasado escribí muy poco en el blog. Tengo una poderosa disculpa: ocupé mucho de mi tiempo en dar forma a algo que será mucho más que un libro. Un paso más en mis intentos de acercarme con todo mi ser al propósito que me mueve de esta forma tan intensa.

Y te eché de menos. Eché de menos sentirte cerca.

Brillar como metáfora.

Brillar es una preciosa metáfora para señalar el resultado de un gran trabajo de reconocimiento, aceptación de quién eres tú y cómo te muestras en el mundo. Nada más. Y nada menos. Cuando has hecho un gran esfuerzo para que lo que eres, lo que piensas, lo que dices, lo que haces, lo que proyectas y lo que sientes esté en consonancia, brillas.

Y todos tenemos muchas personas cerca que nos ayudan a brillar. Solo tienes que reconocerlas. Las reconocerás por sus gestos, sus miradas, sus “tienes cara de cansada” cuando nadie os ve, sus toques de atención cuando estás preparado para ello, su defensa con uñas y dientes cuando tú no los ves.

Eres la suma de las personas que ayudas a brillar

Y tú me ayudas a esto, con tu feedback, con tu aliento, con tus dudas, con tus preguntas, con tu cuestionamiento, también con tu resistencia e incluso, con tu oposición.

En el ejercicio indispensable de poner nuestro talento en acción para explorar nuestro potencial estás tú. Están las personas a las que te diriges. Y la forma en la que recogen tu don. Y la manera en la que te lo devuelven.

Darte al mundo a través de tu talento es el mayor acto de generosidad. Aceptar lo que los demás tienen para darte a cambio, también.

La vida sin ilusión pierde todo el sentido

En diciembre cumplí 40 años. Ana Reyes lío una muy parda para regalarme ilusión. En nuestras largas conversaciones en el confinamiento y en el Camino de Santiago, las palabras libertad e ilusión salieron de una forma muy recurrente: “la vida sin ilusión, pierde todo el sentido, pesa y se pone muy cuesta arriba”. El confinamiento nos estaba dejando sin ilusión. Ella la recuperó haciendo lo imposible para abrirme un apartado de correos en Oviedo viviendo ella en Barcelona. Necesitó ayuda celestial y para eso, siempre aparece Tamara Fernández. A partir de ahí el lío estaba servido. Movilizó a media España para que me fueran haciendo llegar cosas que me hicieran ilusión a ese buzón. Y la fecha de cierre de ese buzón coincidió con el cumple de mi blog (¿casualidad?) Sin duda, tú que estás leyendo esto y que tanto me ayudas a brillar, eras el broche de oro a esta caja mágica.

Y ahora yo, con tanto amor en forma de letras, palabras de amor, sorpresas, sonrisas y silencios cómplices, comida (qué bien me conocéis, jajajajaja), estrellas en todas sus formas y maneras, una estrella (literal, con el nombre más bonito en el mundo) e ilusión. Toneladas y toneladas de ilusión, de fuerzas para seguir, de impulso para que no desista, para que siga, para que sepa que voy por el camino. A veces lo haré mejor y, en la gran mayoría, cometeré mil errores, imprecisiones, y qué se yo cuántas cosas más. Pero por ahí, por el camino de parecerme cada vez más a mi para darme con más fuerza a ti, por ahí voy bien.

Así que hoy he querido escribir este post para darle las gracias a ti, que me lees y que me llenas de ilusión cada día para poder continuar. Para celebrar que llevamos 6 años juntos, para recordarme mis ganas de continuar y para que tú puedas a agradecer a tus personas. A las que te ayudan a brillar a ti.

Eres la suma de las personas a las que ayudas a brillar. Pero que no se nos olvide agradecer con la misma fuerza con la que damos. Así que sí, eres la suma de las personas que te ayudan a brillar a ti. Corre a darles las gracias. Vuela a darte por entero y con todo tu corazón. Y vuelve, con fuerza, a recuperar tu ilusión.