Blog

Dale importancia a lo que realmente importa: por qué no eres tan importante como crees (y cómo liberarte de esa carga)

¿Te has parado a pensar en cuántas ocasiones tu estado de ánimo cambia dependiendo de lo que alguien diga o haga (o deje de hacer) hacia ti? A veces creemos que debemos estar en todas partes, ser indispensables, y terminamos sobrevalorando tanto la mirada ajena que nos olvidamos de nosotros mismos. Sin embargo, no eres tan importante a ojos del mundo como piensas… y, créeme, esto puede ser una gran noticia. Así que por favor, aprende a darle importancia a lo importante.

A veces le damos demasiada importancia a personas que ni siquiera se detienen a percibir nuestras inseguridades. En realidad, el mundo no gira en torno a ti, y entender esto, lejos de ser una condena, puede ser el primer paso para vivir más ligero, más auténtico y con menos presiones externas.

No te des tanta importancia porque absolutamente nadie más te la da.

Sólo tú te das tanta importancia a ti mismo. Para lo bueno y para lo malo. Y esto te perjudica y te beneficia en función de cómo te lo plantees.

Y a mi, que siempre me dices que soy muy clara y directa, me dirás: “no te sigo, Arnaiz”.

En una cena con Natalia, Almu y Malena salió este tema. Y les dije… “¿os dais cuenta de que nos damos demasiada importancia? ¿os dais cuenta que nos frena demasiado esta carga que nos autoimponemos?” (De verdad que acostumbro a ser más divertida, pero en ocasiones me pongo intensa… y me sale un post así sobre la marcha!)

La tesis principal de este post es muy simple:

En general, nos excedemos en la importancia que le damos a todo lo que hacemos, decimos o pensamos.

Si nos diéramos menos importancia nos iría mejor.

Porque no nos juzgaríamos tanto.

Porque no nos daríamos tantísima caña.

Porque seríamos mucho menos inseguros.

Porque entenderíamos que la gran parte de las veces nosotros sólo somos una parte más del engranaje. Una parte muy muy pequeña. Ínfima.

Porque no nos veríamos tan sometidos por la presión social. Recuerda que nadie nos mira ni nos juzga tanto (ni de forma tan dura) como lo hacemos nosotros mismos.

Porque cuando nos juzgan, nos cuestionan, nos critican, etc. tendríamos la capacidad de no proporcionar poder a quién lo hace. Porque no podemos controlar la opinión de los demás pero si el grado en el que me afecta.

Porque fallar no es el fin del mundo. No es tan importante. Ni tan trascendente. De verdad que el mundo sigue girando y la noche sigue llegando.

Te dejo un test para que puedas identificar si tú también tienes dificultad para valorarte en tu justa medida

Test identificación Bloqueos emocionales

No le des importancia a quien no te la da: la importancia del yo

Puede que te veas en situaciones cuando no te dan importancia y te sientas herido o incluso traicionado. Sin embargo, es fundamental comprender que no siempre se trata de algo personal. A menudo, los demás están sumergidos en sus propias preocupaciones y, por ello, no reaccionan de la forma que esperas.

En este punto, recuerda que la importancia del yo no se basa en creerte el centro de todo, sino en saber valorarte sin esperar validación externa. No le des tanta importancia a alguien que no conoce ni respeta lo que eres. Y, sobre todo, no le des importancia a quien no te la da. Liberar esa carga emocional te permite enfocar tu energía en lo que de verdad merece tu atención.

A veces le damos demasiada importancia a personas que no valoran lo que somos

Con frecuencia, a veces le damos demasiada importancia a personas que no valoran nuestro tiempo ni nuestro cariño. ¿Te has preguntado cuánto desgaste emocional implica eso? ¿Cuántas veces has dejado de hacer algo que te motivaba por miedo al “qué dirán” o por querer encajar en expectativas ajenas?

Piensa que, si alguien de verdad se preocupa por ti, no tendrás que mendigar su interés ni su atención. Así que no le des importancia a quien no le importas, porque ahí estás perdiendo recursos emocionales valiosos que podrías invertir en personas, experiencias y proyectos personales/profesionales que te llenen.

Dale importancia a lo importante: tu crecimiento y tu bienestar

Y entonces, ¿qué hacer con toda esa energía que invertías en agradar o en estar siempre pendiente de la aprobación de otros? Dale importancia a lo importante: tu crecimiento profesional/personal, tu bienestar, tus relaciones genuinas y las oportunidades que sí suman a tu vida.

Cuando eliges conscientemente dale importancia a lo que realmente importa, redescubres la paz de no tener que demostrar nada a nadie. El peso de “ser visto” por los demás se hace más ligero porque aprendes a validarte desde dentro, entendiendo que tu valor no depende de los aplausos externos.

Para conseguir brillar con tu marca personal necesitas no darte mucha importancia

Y para terminar este razonamiento, te dejo un ejemplo práctico dónde puedes y debes aplicar este pensamiento. Tu Marca Personal.

No analices todas y cada una de tus decisiones, ni de tus publicaciones, ni de tus acciones. No busques 20000 pros y contras y no inicies 20000 listas.

Piensa, reflexiona, traza tu plan. Y una vez que lo tengas y hayas pensado en las acciones que tienes que llevar a cabo, actúa.

Réstate importancia, nada de lo que hagas tiene tanta trascendencia como tú piensas. Para nadie.

Te pongo ejemplos prácticos:

Uf, no me atrevo a escribirle a este contacto que me interesa. Yo no me atrevo a interactuar.

¿Pues qué va a pensar? Nada, no te va a dar tanta importancia como la que tú te das a ti cuando se lo escribes. Él o ella sólo lo va a leer y si has fluido y te has quitado importancia le tratarás como lo que es, una persona normal como tú y cómo yo que se siente bien cuando le hablan a él, poniéndose en su lugar y aportándole valor.

Porque cuando te quitas importancia se la das al otro. Y eso nunca nunca falla.

Uf no tengo ideas para crear contenido.

Te sobran ideas y te falta quitarte importancia.

Verás que liberador saber esto: de este post vas a leer el 25%, con suerte. Y cómo tu también te das más importancia a ti que a mi, lo vas a amoldar a tus esquemas de conocimiento e interpretación de la realidad. Así que te llegaré un 10% de lo que yo trataba de contarte. ¿De verdad crees que me merece la pena plantearme perder tanta energía en pensar si va a pasar a la historia de los post? Pues no. Le doy importancia a lo importante. He pensado que era importante lanzar esta reflexión, entiendo que te puede aportar valor si eres de lo que te excedes en tus tiempos de reflexión y si te paraliza en exceso tu censura. Y ya.

Uf, no me atrevo a hablar en público.

Por exactamente lo mismo. Volvemos a poner el foco en nosotros. En exceso. Dale importancia a lo importante. En ese proceso de comunicación todo fluye mejor cuando le das la importancia a ellos. Todo el protagonismo para el que lo tiene. Y no, no eres tú. Te lo cuento mejor en este post: Para superar tu miedo a hablar en público deja de pensar en ti.

Deja de preocuparte cuando no te dan importancia y abraza tu propia libertad

Quiero que te quedes con esta idea: no eres tan importante como crees en la cabeza de los demás, pero sí eres esencial para ti mismo. Libérate de la presión que supone necesitar la aprobación externa y recupera las riendas de tu vida, enfocándote en aquello que te llena y te fortalece.

No le des importancia al ruido externo ni a las personas que no te valoran. Más bien, dale importancia a lo importante: tu satisfacción personal, tu crecimiento y la auténtica conexión con quienes sí te aprecian por lo que eres. Al final del día, nadie puede cuidarte como tú mismo. ¡Y eso, créeme, es verdaderamente poderoso!

No imaginas lo liberador que ha sido para mi dejar de preocuparme por lo que pensarían los demás de mi. Aquellas consecuencias tan relevante que mi cabeza dibujaba sólo estaban ahí en mi cabeza. Lo único que es trágico es pasar por aquí sin pena ni gloria. Lo único que no podemos permitirnos es vivir ahogados en el miedo. Suelta, suelta lastre.

Aprende a no darte tanta importancia y después actúa.

Aprende a darle importancia a lo importante, tu crecimiento y tu bienestar.

Aprende a amarte así, como eres, y después vuela. 

Vivir sin darnos tanta importancia te lleva a un punto de locura que es clave angular en los entornos ágiles y ultra liquidos en los que vivimos. Me atrevo a decir, que o rebajamos nuestro nivel de importancia a cada una de las pequeñas decisiones que tomamos o a las acciones que decidimos llevar a cabo o nos entra la parálisis por análisis (Guillem, permíteme que te coja el término) Y esto empieza a ser sinónimo de extinción (o de naufragio por seguir con la analogía de la líquidez)

Ese punto de intrascendencia, de tomar distancia con respecto a nosotros mismos y al lugar que ocupamos en el mundo se me hace indispensable.

La capacidad para relativizar es imprescindible si quieres apostar por tu desarrollo profesional. Si quieres mirar hacia adentro y buscar tu talento y atreverte a dar el importante e imprescindible paso de enseñarlo.

¿Cómo lo ves? ¿Dejamos de darnos tantísima importancia?

Al fin y al cabo y como dice unos de mis grupos favoritos… sólo somos nubes blancas 😉

Y tú, ¿a qué estás esperando para dejar de darte tanta importancia y empezar a poner el foco en lo que realmente importa? Si sientes que este es tu momento, que necesitas un pequeño empujón para confiar más en ti y en tus decisiones, recuerda que estoy aquí para acompañarte.

Si necesitas ayuda profesional, en Espacio de Formación Talento y Acción te puedo ayudar 

 


AQUÍ PUEDES VER LAS FORMACIONES

Artículo escrito por: 

Gestión de Talento Elena Arnaiz

Elena Arnaiz: Psicóloga experta en Talento y RRHH

Elena Arnaiz Pon tu Talento en Acción

Otros artículos que te pueden interesar: