Ideas que te ayuden a vivir mejor
Hay ideas sobre la vida (así, en general) que me ayudan a vivir mejor y otras ideas que me la ponen más cuesta arriba (de lo que ya se pone la muy cabrita a veces).
Cuando me va mal, adivina… ¿qué ideas emergen con más facilidad?
Pues sí, justamente esas. Las cabritas.
¿Qué podemos hacer para solucionarlo?
Recórdarnos una y otra vez las ideas que nos ayudan a vivir mejor. Para que nos salgan de forma más automática cuando nos vengan mal dadas.
¿A dónde eliges agarrarte? ¿Cuáles son las máximas con las que quieres manejarte en este mundo?
Hoy te dejo algunas de las mías.
Tal vez algunas te sirvan. Otras para nada. No importa.
La clave es que revises las tuyas. Que reflexiones sobre cuáles están gobernando tu vida.
Se nos llena la boca pidiendo felicidad pero rara vez nos ocupamos en pensar qué puedo hacer yo para interpretar, aceptar y colocar mejor lo que me pasa en la vida y cuáles son los principios sobre los que voy a tomar decisiones para mi vida.
Algunas ideas que me hacen vivir mejor
- No soy tan importante.
- Más amor y menos mierda. Cuando me entre la duda y el calentón, siempre esto.
- Mi talento me hace feliz en la medida en la que se lo entregó a los demás.
- Cuando envidie quiero preguntarme qué es lo que admiro. La envidia me hace pequeña, la admiración me hace crecer.
- La vida es. Y ya.
- Aceptar lo que no depende de mí. Dejarlo ser.
- Y dejarme ser.
- Quiero dejarme sorprender con lo que la vida me trae cuando me muevo para conseguir algo. Me importa y celebro más lo que hago cada día para alcanzar un objetivo que llegar a conseguirlo.
- Si no va a aportar, mejor callar.
- Construir y generar mi entorno y lugares de base segura para salir a explorar el mundo con alegría, ilusión y curiosidad. Cuando pierdo la ilusión siento que no estoy viviendo.
- Esforzarme para vivir. No conformarme con sobrevivir. Vivir implica sufrir. Si evito sufrir, evito vivir. Y vuelta al principio.
- Esforzarme por ser también una base segura para los demás. Un lugar al que siempre volver a celebrar tus mayores éxitos y tus cagadas históricas.
- Escuchar, escuchar, escuchar. Hablar menos.
- Buscar el silencio para encontrarme a mí
- Ayudar a otros a brillar.
- Celebrar por todo lo alto que soy la suma de todos ellos y que mi alma se nutre del calor que dejan sus ojos en mí.
- Respetar y honrar mi necesidad de vivir cuestionando la convención cuando no es para mi o no me hace bien. Vencer la tentación de culparme por ello.
- Creerme la mejor es ego. Creerme la peor también. Dejar de boicotearme.
- Amar mi historia y comprenderme a través de ella.
- No puedo conseguir todo lo que me propongo. Y esto no es lo importante.
- Vivir en duelo y ser feliz son compatibles.
- Amor y miedo no.
- Ser más amable. Un poco más cada día. Con los demás y conmigo
- Tiempo para pensar y tiempo para actuar. No mezclarlos
- No se trata de estar bien ni muchísimo menos de ser feliz se trata de estar lo mejor que puedas. Serenidad y templanza.
- Disfrutar. Vivir intenso. Vivir por dos.
No hay desarrollo profesional sin crecimiento personal.
No hay posibilidad de dejar la huella que quieres, si vas sin rumbo. O si, en cuanto se pone complicado, eres tú quién te llevas a la deriva.
Las ideas y los pensamientos que con más frecuencia revolotean en tu cabeza determinan tus acciones.
Si los cultivas con mimo y los alimentas bien, se convierten en auténticos superpoderes. No hace falta que te explique lo que sucede en caso contrario…
Aquí con mi mami pasando unos días en Venecia. Poniendo en práctica todo esto, pasando a la acción con la mejor maestra . Recordando(me) una vez más, las ideas que me ayudan a vivir mejor.
Y ya sabes qué te voy a pedir ahora ¿verdad? Una. Una sola idea que tengas identificada y que te acompañe siempre. Para que te (me) la recuerdes, para cuando nos haga falta.
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