Si tienes la sensación de que siempre tiran los mismos en el equipo, seguramente no hace falta que te lo explique mucho.
Lo ves.
Hay dos o tres personas que sacan el trabajo.
Que responden.
Que están cuando hace falta.
Y el resto… acompaña. No es que no hagan nada, pero no están al mismo nivel.
Y esto sostenido en el tiempo desgasta, no solo al equipo, sobre todo a las personas que están tirando.
En este artículo quiero explicarte por qué siempre tiran los mismos en el equipo, qué lo está generando realmente y por qué, si no se revisa, termina desgastando a las personas que sostienen el resultado.
No es un problema de implicación, sino de un patrón
Lo habitual aquí es pensar: “tengo gente más implicada que otra”.
Y puede ser.
Pero cuando esto se repite, deja de ser una cuestión individual y pasa a ser un patrón.
Un patrón que no aparece por casualidad se está generando.
Y eso cambia bastante dónde merece la pena mirar.
Este patrón conecta directamente con lo que ya vimos en por qué tu equipo no responde: no es solo lo que se pide, es lo que el contexto está generando.
Cuando siempre tiran los mismos, el sistema está distribuyendo el esfuerzo
Lo que ves es bastante claro, por ejemplo: dos o tres personas sacan adelante el trabajo, el resto acompaña o se queda en segundo plano y los resultados dependen siempre de los mismos perfiles.
Y esto se interpreta como un problema de actitud o de nivel.
Pero hay otra lectura.
El sistema está organizando el esfuerzo, aunque nadie lo haya diseñado así.
Porque en cualquier equipo, la carga no se reparte de forma neutra sino en función de lo que ocurre en el día a día. Y eso no depende solo de las personas.
Depende de cómo se está trabajando.
Tu equipo no se reparte el trabajo, se adapta a lo que ocurre
Hay algo que debemos tener en cuenta y es que el equipo no decide de forma consciente quién tira más, se adapta.
A lo que funciona.
A lo que se necesita.
A lo que se valida.
Si hay alguien que resuelve rápido, se recurre a esa persona.
Si alguien asume más, se le da más.
Si alguien está siempre disponible, se recurre a ella.
Si alguien no entra en ciertas decisiones, se le deja fuera.
No hace falta que nadie lo diga, ya que el sistema lo organiza.
¿Por qué “cada uno va a lo suyo” en muchas empresas? Un problema de responsabilidad mal definida
Lo que estás reforzando… se repite
No en lo que pides, sino en lo que estás reforzando.
Quizá sin darte cuenta estás validando comportamientos como:
- resolver rápido aunque no sea la mejor solución
- asumir más carga sin cuestionar
- estar siempre disponible
- sacar el trabajo aunque no esté bien definido
Y eso tiene una consecuencia, las personas que hacen eso… repiten y el resto, se ajusta a otro nivel. No porque quieran hacerlo peor, sino porque ese es el espacio que les deja el sistema.
El problema no es que unos tiren más…
Sino que el sistema empieza a depender de ello, porque cuando siempre tiran los mismos en el equipo, lo que empieza a pasar es esto:
Se cuenta con esas personas para todo.
Se normaliza que ciertas personas sostengan más carga.
Se diseñan las decisiones pensando en que estarán ahí.
Se sostiene el funcionamiento del equipo sobre ellas.
Y eso tiene un coste, no inmediato, pero sí constante.
El desgaste no es casual
Aquí es donde suele aparecer la preocupación: “se está quemando”.
Y de nuevo, el foco se pone en la persona.
Pero si lo miras bien, no es un problema individual, sino un problema de cómo está organizado el equipo. Te recomiendo leer sobre el pensamiento sistémico en empresas.
Porque el sistema:
- concentra responsabilidad
- reparte mal la carga
- no genera equilibrio real
Y eso no se corrige pidiendo más compromiso, sino revisando cómo se está trabajando.
Este tipo de situaciones también explica por qué muchos equipos no funcionan, aunque tengan gente válida.
Lo que suele haber detrás
Cuando bajas un poco más, empiezan a aparecer cosas bastante concretas:
Responsabilidades poco claras.
Espacios donde nadie termina de hacerse cargo.
Decisiones que recaen siempre en los mismos.
Prioridades que no están del todo cerradas.
Nada de esto es especialmente visible al principio.
Pero está ahí.
Y es lo que termina generando el patrón.

Qué se trabaja en el talentocentrismo
El talentocentrismo pone el foco justo aquí, no en quién tira más, sino en por qué el sistema necesita que alguien tire más.
Porque el talento no es una capacidad aislada, es un comportamiento que aparece en un contexto y ese contexto lo defines tú, como organización a través de decisiones:
Qué se espera de cada persona.
Cómo se distribuye el trabajo.
Qué se permite.
Qué se refuerza.
Cuando eso no está bien ajustado, el resultado es bastante previsible:
Un equipo que no funciona de forma equilibrada.
Un sistema que depende de unos pocos.
Y un desgaste que termina afectando al rendimiento.
Antes de intervenir sobre las personas, revisa esto
Si tienes la sensación de que siempre tiran los mismos en el equipo, merece la pena revisar:
Cómo están definidas las responsabilidades.
Qué comportamientos estás reforzando sin darte cuenta.
Dónde están los espacios sin dueño claro.
Y cómo se están tomando las decisiones.
Porque muchas veces no hay un problema de implicación, sino un problema de diseño (de cómo está construido el sistema).
Si al leer el artículo este patrón te resultó familiar, no te preocupes, en muchos equipos que he trabajado ocurre lo mismo, aunque no se nombre así.
Si te interesa este tema, en mi newsletter analizo este tipo de situaciones con más detalle y explico qué decisiones están generando estos desequilibrios y por dónde empezar a intervenir con criterio.
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