Ojalá me echaran de mi trabajo
¿Cómo que ojalá me echaran de mi trabajo? Entonces también debemos dar por buenas frases como… ojalá alguien viviera por mi. Ojalá tuviera una app a la que acceder cuando no sepa que decisión difícil tomar. Ojalá sea un gurú quién me diga qué tengo que hacer con mi vida…
Ojalá me deje mi novio el día que yo no esté bien con él. Así me ahorro el trago de decirle a nadie que ya no. Que no es por él, que es por mi y toda la parafernalia.
Ojalá algún día viva otra vida diferente a la que tengo por obra y gracia de las decisiones de alguien ajeno a mi.
Si no estás bien en tu trabajo, o déjalo o acepta lo que hay. Pero no te me desgastes en ese punto. De verdad que nadie va a venir a rescatarte.
Atrocidades como éstas
Cuando te escucho decir eso, y te aseguro que lo oigo con mucha frecuencia en mi cabeza suenan atrocidades como esta:
Ojalá no me dieran tanta pereza tomar una decisión.
Ojalá no sintiera un miedo inmenso.
Ojalá pudiera soportar el peso de la libertad sobre mis hombros.
Ojalá no fuera libre.
Me horroriza. Me horroriza oírte hablar así. Me horrorizo cuando me escucho decirlo a mi misma.
El ojalá más frecuente: ojalá me echaran de mi trabajo
Vamos al ojalá que más suelo trabajar contigo: “Ojalá me echaran de mi trabajo”
¿Qué quieres decirme exactamente con esta frase?
Si quieres irte, ¿por qué no te vas?
Si no te puedes ir (ahora) y usas la frase en una especie de fantaseo como para ver si nos toca la lotería, me parece bien.
Pero sabes de mi cruzada contra las frases que nos repetimos y la forma en la que nuestro cerebro las procesa y nos condiciona en nuestras acciones.
Y de esa frase, tu cabeza se queda con estas ideas:
-
No estoy bien en mi trabajo. Y esta es muy obvia.
-
No hay nada que pueda hacer para estar mejor /bien
-
Todo lo que puede modificar mi destino viene dado por factores externos y ajenos a mi.
Y yo por ahí no paso.
Ya hemos contado las bondades de usar este ojalá. Son muy claras y todas se resumen en una: la efímera sensación de felicidad que nos da eludir nuestra responsabilidad individual.
Es la atractiva ilusión de creer que podemos renunciar a nuestra capacidad de intervenir sobre tu futuro próximo.
Nos pasamos la vida anhelando libertad, pidiendo derechos, buscando nuevas experiencias y con las que tenemos a nuestro alcance, con las que realmente podemos modificar ¿actuamos así?
No me lo puedo creer.
Cambia la frase, tienes varias opciones que activarán a ti formas diferentes de enfrentarte a tu realidad, a tus situaciones y a tu contexto:
Voy a dejar mi trabajo: no sé aún cuando, no sé cómo, no sé cuál será la alternativa, pero sé que voy a dejar mi trabajo.
Fijate en el cambio. Es millones de veces más liberador. Primero porque te hace entender que la circunstancia que te resulta desagradable es temporal y su finalización depende de ti.
Cómo no sabes ni cuando, ni cómo ni por qué, inmediatamente se activa lo que nos interesa: el plan de acción.
- ¿Cuál es tu objetivo?
- ¿Qué quieres para ti?
- ¿Qué tiene para ofrecerle valor al mundo?
- ¿Cómo se lo vas a hacer llegar?
- ¿Cómo y dónde te van a encontrar?
Con un solo cambio de frase y de repente, te sumerges en pleno proceso de desarrollo profesional. Y desarrollo implica crecimiento e implica mejora. Y sí, como todo lo bueno, requiere esfuerzo, persistencia y paciencia.
Si no te apetece este tejemaneje, empieza a ver con más cariño todo lo que te aporta tu situación actual, agradece lo que tienes, acepta lo que te gusta menos y disfruta.
Pero , ¡ojo! que abandones las oraciones, no quiere decir que el señor del despacho de la última planta no te las conceda, así que… Volvemos a este punto:
Cómo no sabes ni cuando, ni cómo ni por qué va a suceder eso, inmediatamente se activa lo que nos interesa: el plan de acción.
Y vuelta a las preguntas, y otra vez a la acción y, como consecuencia, la mejora, el desarrollo y los resultados. Pero la diferencia es que, en este caso, no te pillará con el pie “cambiao”
Todo este post es para pedirte, a ti que estás trabajando, que por favor, te pongas las pilas con tu desarrollo profesional.
Que no lo dejes para cuando no puedas más y tu situación psicológica empiece a mermarse.
Y sin llegar a tanto, para que no empieces todo este proceso que te estés empezando a volver de ese color gris piedra insulso que caracteriza a las personas que se han tragado que no hay más opciones que dejarse llevar.
Todo este post, además, es para pedirte que tienes más posibilidades que dejarte llevar por las contingencias que se van presentando en tu vida. Existen más opciones. Más caminos, que analizando los pros y los contras te llevan a mejores sitios.
Todo este post es para recordarte que es una faena. Que asumir tu responsabilidad (capacidad de respuesta) es una gran faena. Que antes no había que pensar ni que esforzarse tanto y que bla bla y bla.
Que antes era de una manera y ahora es de otra. Y no hay mucho más que rascar. Y te necesitamos. Y tú te necesitas siendo un buen profesional que ejecuta de forma excelente su trabajo (o mediocre me da igual) y un buen profesional que comunica y define estratégicamente su carrera profesional.
Qué es el trabajo en equipo y su importancia para el éxito de las empresas
Todo este post es para recordarte que la vida es muy corta. Tremendamente corta ¿te la vas a pensar pidiéndole al Universo que cumpla tus deseos?
Ojalá que leas este post.
Si quieres pasar a la acción, te acompaño…
Genial, Elena. Verdades como puños.
Muchísimas gracias Delia!! Me encanta que te haya gustado!
Mi querida Elena..!! Cada post es una inspiración lo mire por donde lo mire. No deseo más que coincidir contigo un día y desvirtualizarte..aunque no me importa así, leerte es ya una delicia y un montón de herramientas para entender y continuar. Entender y continuar nuestra situación de vida y tb la de los demás.
Me encantas !!!!!
Ayyy pero por favor Luz, tenemos que ser capaces de coincidir. Sé que nuestro Alex Durán lo hará posible, y muy muy pronto! gracias por tus palabras. Yo te descubrí en un video de Laura (y por lo bien que ellos dos hablan siempre de ti y dije, por favor, ojalá algún día sea como ella) Gracias de corazón por tus palabras. Son muy importantes para mi
Genial, fantástico, hiperrealista (en el mejor sentido de la palabra), Elena!!!!
Responder con habilidades a las situaciones que requieren una acción, mantener un plan B, sin machacar los oídos de quienes más cerca tengas, y no digamos el gusto por el lamento mañanero por lo «tragico» de tu vida en ese trabajo es lo difícil. Tan difícil como dejarte de lamentos y demostrar, primero a ti misma/o, que si no te gusta tu trabajo, eres capaz de, al menos, mejorar tus conocimientos y olvidar actitudes paranoicas por otras menos opresoras
Que nadie te obliga a estar donde te asfixian (¿o quizá te asfixias tú porque te
mola sufrir y que se note?).
Mejor no trabajar que hacerlo amargado y amargando a los demás.
Mucho por analizar también en tu comentario. Si hay algo que me gusta de compartir una idea en el blog es lo muchísimo que se enriquece con vuestros comentarios y puntos de vista. Gracias por hacerlo grande con tu visión. Te envío un abrazo.
Wow…no lo hubiera expresado mejor. Me encanta, empiezas duro, pero en ocasiones es lo que se necesita, confrontarnos con la realidad, asumir que somos dueños de nuestras realidades supone asumir responsabilidades y eso «no gusta», porque es más fácil, como bien dices, echar la culpa al Universo.
Trabajo con personas que culpan al Universo constantemente, y mi trabajo es hacerles ver que el pobre bastante tiene con sobrevivir a nuestro caos, como para estar conspirando en nuestra contra todo el rato.
Gracias por este magnífico post, con tu permiso comparto tus palabras.
Un abrazo
Mónica
Como te agradezco tu feedback. A mi también me gustaría ser más «buenista» y regodearme en la pena, pero cuando se producen estas situaciones la pena, la queja y el llanto tienen cabida, claro que sí, pero como preludio de la acción y no de convertirnos en piedras por el miedo. Mi propósito es llevar la acción como estilo de vida cuánto más lejos mejor, gracias por compartir conmigo!!
Ne as encantado Elena
Muchisimas gracias Ana por tus palabras!!
Hola Elena, magnífico post. Soy nuevo aquí y espero quedarme tiempo. Si no te importa me gustaría compartirlo en linkedin! Un placer y no dejes de escribir. Un abrazo, Marcos
Hola Marcos, pues yo estoy feliz de que te hayas venido a mi blog y mucho más de que te quedes. Feliz de que lo compartas en tu LinkedIn!! Mil gracias!!
A veces necesitamos una buena bofetada de realidad para ver lo que tenemos justo delante. Ciertamente no es «lo que nos pasa» sino como lo afrontamos. Es fácil quedarse en la misma silla quejándonos de un trabajo que nos ahoga porque como tu dices; es una faena asumir las responsabilidades propias y ver que probablemente el punto en el que estamos es fruto de nuestras decisiones, o peor, de no tomar esas decisiones, de no hacer nada. Así que hoy mismo me pongo, ¿Cuál es mi objetivo?¿Qué quiero para mi?
Inspirador post, gracias!!!!
Ayy que bueno que hayas sacado esa reflexión Lara, porque es justo la reflexión a la que quiero llegar con este post. A responder a esas dos difíciles preguntas. Un abrazo y gracias a ti!!
Que importante es autorresponsabilizarnos, muchas veces vivimos como jalando una pita que hemos amarrado en los demás y establecemos que nos determinan y responsabilizamos a dos demás de nuestras acciones o de lo que dejamos de actuar.
Muy buena reflexión Elena, me alimento de tu sabiduría.
Gracias, gracias, gracias.