Para superar tu miedo a hablar en público deja de pensar en ti.

Antes de hablar en público siento que el corazón se me sale por la boca. Mi mente no funciona con total claridad, mi pensamiento va con más rapidez que mis palabras. Mis ideas, antes muy claritas y ordenadas se agolpan deseando salir. Todas a la vez.

Siento sudor en las manos. Y sensaciones no del todo agradables en el estómago. Déjame coger aire, que queda nada. ¿Quién me mandará a mi meterme en estos saraos? Con lo bien que estaba yo en casa o ahí sentadita con ellos. Se lo pasan bien, miran sus móviles, hablan entre ellos. ¿Y si no les gusta? ¿Y si no les llego?

En un rato, dejaran de hacer todo esto y, joder, me van a mirar a mi. Todos esos. Mira que si me caigo…Nunca es un mal día para que me quede en blanco. Tiene que ser horrible. ¿Tendré las medias rotas? Tenía que haber traído pantalones (o viceversa)

Ya está. Te toca. Abre la boca y empieza a hablar. ¿Pero qué voz es esta? ¡No es la mía! Menuda voz de pito. Bebería agua, pero de repente las glándulas esas de la saliva han decidido ponerse en huelga ¿?. Aún me tiemblan las manos ligeramente, espera un poco que todavía derramas el agua y la lías. Queda nada para empezar a disfrutar. Respira. Ya. ¡Cómo me gusta esto!

Ideas delirantes, los mayores disparates e ideas catastrofistas. Ganas de salir corriendo y/o fingir un repentino desmayo. La más extrema de las inseguridades y los mismos comentarios destructivos sobre mi valía y mi capacidad que seguro se te pasan a ti por la cabeza cuando te planteo salir de la fila de atrás para decirle al mundo aquello que sientes. Cuando decides apostar fuerte por tu desarrollo profesional y tu marca personal.

He querido hacer este ejercicio de desnudez contigo para que sepas que no estás sólo. Que la única diferencia entre tú que me ves desde la fila de atrás y yo que estoy subida en el escenario es que yo lo hago y tu no. Que yo decido conscientemente enfrentarme a mis fantasmas y darles un buen patadón y disfrutar de la marcha y tú estás en ello. Ni más ni menos.

Todas las personas que hablamos en público sentimos (o hemos sentido en su momento) lo mismo que tú. En la misma medida, la única buena noticia es que cuánto más lo haces, mejor lo haces, menos te cuesta y más lo disfrutas. Consigues que esa sensación de la que te hablo se reduzca en el tiempo y consigues gestionarla en positivo y para tu aprovechamiento. También logras adiestrar la calidad de tus pensamientos y dejar de decirte barbaridades antes de comenzar. Y tirar de experiencias de éxito pasadas ayuda a todo esto. Es decir, que la exposición y la repetición se vuelven absolutamente indispensables para disfrutar de hablar en público.

Hay algunos aspectos que sé que te van a ayudar para mejorar en tu proceso de “subir al escenario” y los quiero compartir contigo. Y, además, me he traído unos cuantos amigos que también han querido compartir sus vivencias contigo (sois tan maravillosos):

  1. Somos animalitos.

Y de aquí viene todo. Cuando un animal está sólo frente a otros muchos de su manada que le miran fijamente y en silencio, huye. Y hace bien en huir. Y nuestro cerebro más primitivo se empeña en reproducir sensaciones que ya no están actualizadas, que no son válidas para la realidad que estamos viviendo. Y si no sabemos esto, nos lo creemos. Y resulta que nuestro cerebro se pasa la vida engañándonos. Ya está, ya lo hemos pillado. No vuelvas a hacerle caso que en este contexto te envía señales equivocadas. Bien gestionadas , esas sensaciones te ayudarán a dar lo mejor de ti. Lo veremos luego.

  1. Somos pura química.

Toda esa cantidad de sustancias que genera a chorro para ayudarnos en la huida nos hacen sentir mal. Le hacemos demasiado caso porque llegan a alcanzar tal intensidad que nos da la sensación de que perderemos el control. Una vez más, nuestro cuerpo es más listo que nosotros. Y cuando llega a un determinado nivel, dice “pues si no se va, es que no es pa tanto” y de repente, empieza a disminuir (quiero pedir perdón públicamente a mis profesores de Neurociencias de la facultad por la simpleza, pero es que así explicado, lo entiende todo el mundo) Tu cuerpo no quiere que te de un infarto, y te prometo (yo y miles de científicos) que llegado el momento (y aunque parecen eternos son sólo unos minutos), ese nivel de activación excesivo baja. Pero no baja como cuando estás sentadito en primera fila. No, se queda un poco por encima de lo habitual. Y, madre mía, hay que ver lo que rindes cuando estás en apuros. Das lo mejor de ti, tu memoria, tu capacidad para asociar ideas, para pensar bromas, para tejer el discurso que te habías preparado, para leer caras y dar respuesta y adaptar el tono y tu comunicación a eso que ves y para responder preguntas difíciles está en un punto álgido. Ya llega el momento de disfrutar. De fluir.

*Apunte: Es un faenón muy gordo eso que nos hacían en el cole de sacarnos a dar la lección, permanecer en la palestra uno o dos minutos (justo el tiempo que dura ese momento de mayor activación) y dejarnos volver a nuestro sitio en el punto álgido. Esto ha hecho mucho daño a nuestra capacidad de enfrentarnos con éxito y ganas a nuestro público. Profes del mundo que me leéis, esto así…no.

  1. Deja de pensar en ti

Voy ya a la parte que más me gusta. Nos centramos en nosotros en exceso. En MI discurso, en lo que YO voy a decir, en cómo me estoy sintiendo YO, en lo mucho que me están mirando a MI y en lo pendientes que van a estar de absolutamente todo lo que YO diga.

Mira, te voy a decir algo: no eres tan importante para nadie. Te hacen un rastreo general durante unas fracciones de segundo al iniciar. Escuchan un tanto por ciento muy bajo de todo tu mensaje. Nadie escucha todas y cada una de tus palabras ni la adecuación de éstas a cada frase que sueltes. No, somos más simples que todo eso: buscamos armonía, coherencia, una entonación que no nos haga dormirnos, una idea clara y un lenguaje fácilmente entendible y por encima de todo, buscamos autenticidad y que se dirijan a nosotros.

Así que deja de pensar que en ese momento el mundo se ha parado para observar tu ombligo porque de verdad que esto no es así. Centra toda tu actividad mental y tu energía en ellos, en hacerles partícipes de tu mensaje y de lo que les quieres decir. Habla para ellos, con ello y por ellos. Hazte un favor, y deja de pensar en ti.

Alberto Luque: “vivirlo con ganas, esas mismas que sin proponérselo el que habla trasmite y el que escucha vive y disfruta igualmente”  y Élia Guardiola: “let’s rock, vamos a divertirnos y a hacer emocionar al resto” lo tienen muy claro. La comunicación es para poner al servicio de los demás, y por eso, son tan grandes.

  1. Piensa en todo momento en los demás

Desde el primer minuto en el que empiezas a preparar tu presentación, tu pequeña intervención, tu reunión con parte del equipo… lo que sea. Todo debe articularse en torno a quiénes te diriges, a qué necesitan, a qué les afecta, qué les preocupa. Y en cómo tú, con lo que tú sabes, con tu experiencia y con cómo entiendes la vida les puedes aportar alguna solución. Si esto no se da, no llegas. Y si no llegas no hay comunicación. Por mucho que modules la voz, por mucho que tu presentación sea de un gran diseño, por mucho que te centres en los detalles.

Comunicar y hablar en público es un gran acto de generosidad.

Es buscar lo mejor de ti para entregárselo a los demás.

¡Como no te va a enganchar hacer esto!

Tú solo eres un medio más para lograr tu objetivo. Y este no debe ser otro que aportar valor a los demás. Así que a por todas.

A Fernando Abad le funciona pensar en que el tipo que está empezando a hablar ya no entiende de nervios y sí de lo mucho que tienes que contar. Algo asimilar le ocurre a Ana María y además, los dos coinciden en la visualización como técnica fundamental de preparación ¿Probamos su estrategia?

Quiero traerte también el recurso de Sandra Romero que apuesta por compartir con el público sus nervios:  “estoy nerviosísima, así que seguro que me voy a equivocar… si meto la pata es cosa de los nervios…Y era como mágico: un bálsamo porque hacia partícipe al público de mis nervios”. Brillante ¿Verdad? Nada mejor que conseguir aliados. Es muy fácil empatizar con las personas que expresan de forma honesta aquello por lo que están pasando.

  1. Si sientes es porque estás vivo.

Tendemos a evitar las situaciones de exposición porque durante un tiempo determinado nos va a hacer sentir cierto “disconfort”. Como la cultura que nos rodea nos ha enseñado y fomentado a vivir sin ningún tropezón resulta que una lígera ansiedad completamente normal antes de vivir una experiencia importante, nos asusta y la rechazamos. Sin conocer ni sus beneficios y sin enseñarnos a hacernos aliados de ese nivel de activación que nos llevará a dar lo mejor de nosotros mismos si la entendemos y la aprovechamos. Reconciliate con todas las sensaciones de tu cuerpo, para volar y para fluir hay que conocer el esfuerzo 😉.

  1. ¿Sabes todo lo que te pierdes por seguir con la bolsa en la cabeza?

Esta frase es de Cristina Vega Logopeda. Y es que esta una razón muy poderosa. La más. Ya sabéis que el orden nunca importa. Si no comunicas, te pierdes una oportunidad enorme de crecer. De reconocer tus fortalezas y enseñarlas con gusto. De llevar la huella que dejas en los demás a otro nivel. De enseñar tu propuesta de valor en un canal que tanto te gusta (si no te gusta el 2.0 digo yo que el 1.0 te volverá loco no? O en realidad todo lo que conlleve exponerse y mojarse te da tanto miedo que optas por evitarlo? Profundizaremos sobre esto…)

En todo caso, Francisco Alcaide y yo seguimos dándole vueltas a nuestro Maserati particular y en el libro Tu Futuro es Hoy  escrito junto a Laura Chica recoge esta frase: hablar en público es indispensable para tu marca personal y además correlaciona con elevar tu nivel de ingresos. Pues eso. Una razón más.

  1. Comunica con el corazón. La clave para hablar en público:

Comunicarás bien y disfrutarás de hacerlo cuando tu nivel de aceptación de quién eres y de lo que dices sea tan alto y tan honesto que no te quede más remedio que comunicarlo con el corazón y con una sonrisa.

Ya puedes tener el mejor discurso del mundo, la mejor dicción, una presencia excelente y una cuidada comunicación no verbal. Todo esto funciona y hace (aún más) magia cuando comunicas desde el corazón. Y me atrevo a decir esto; comunicar con el corazón y con el genuino deseo de aportar valor a los demás, hace que nos “perdonen” la ausencia de todo lo demás. Algún experto en oratoria le hará sangre en los ojos leer esto, pero vaya por delante, que con este post no quiero que logres la excelencia en este noble arte. Quiero que te sacudas todos los fantasmas que te impiden salir de esa dolorosa última fila. Nada más. Y nada menos.

¿Nos atrevemos a quitarnos la bolsa de la cabeza?

¿Nos damos a los demás cada vez que tengamos la oportunidad de comunicar?

Dime que sí. Hazte el favor.

NOTA: Existe un trastorno llamado GLOSOFOBIA que implica justamente eso: una fobia a hablar en público. Y sólo puede ser tratado por psicólogos clínicos que indiquen la terapia más adecuada para superarlo. Este post está abordado desde el punto de vista del desarrollo de una competencia y de los mecanismos que pueden estar operando para no ser capaz de llevarla a la acción, pero no desde el punto de vista del tratamiento de las fobias. Es muy importante para los profesionales que nos dedicamos a esto, tener muy muy clara esta distinción y ante la más mínima duda de estar ante una fobia (un miedo patológico) derivarlo a los profesionales competentes para ello. He visto y me han contado auténticas burradas de pseudoprofesionales metidos a chámanes. Respeto y máxima profesionalidad por toneladas y por favor.


Y hablando de hablar en público… El sábado 23 participaré en el evento “Gracias, Coaching” He titulado mi ponencia: “Tu marca personal me vuelve loc@” y no te hablaré ni de marca, ni personal branding ni de coaching… ¿o sí?  Tendrás que venir. Yo estoy deseando compartir esa tarde con todos vosotros. Y por la noche, nos vamos de espicha ¿qué más se puede pedir? Gracias Kike Iglesias #tepongounacalle :p


La Cámara de Comercio de Oviedo ha confiado en mi para diseñar el proyecto “Aceleradora de Talento” y conseguir llevar a los participantes a su máximo nivel de rendimiento antes, incluso, de que comiencen a trabajar en la empresa. Para ello tengo a una compañera de batallas excepcional Paloma Grijota. Y juntas, pondremos a disposición de los participantes todo nuestro conocimiento. Es una forma intensiva, muy muy práctica y divertida de atajar el famoso: “jolín, es que en la Universidad no nos enseñan nada de cómo es la vida real de una empresa, y así tenemos menos posibilidades”. Si alguna vez has pronunciado esta frase, este curso es para ti. Y si conoces a algún joven menor de 30 al que le quieras cambiar su vida profesional, hazle llegar este enlace: http://www.camara-ovi.es/res/doc/aempresarial/pice/Aceleradora%20de%20Talento.pdf ¡GRACIAS!

Plural: 10 Comentarios Añadir valoración

  1. Miguel Ángel García Morcillo dice:

    Un gran post Elena. Completo, estructurado y con un gran valor para los demás. Además de las extraordinarias frases que has comentado de grandes cracks, me atrevo a añadirte una más (la utilicé en la presentación de mi segundo libro) que dijo Pablo D´Ors en una conferencia sobre “Biografía del silencio”.“Hay que perder la reputación. Esto es esencial porque si tenemos una reputación que salvar estamos más preocupados por nosotros mismos que por el mensaje que queramos transmitir”.
    Enhorabuena por tus proyectos.
    Un abrazo enorme.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Que bueno Miguel Ángel, me lo apunto porque me resulta un enfoque muy interesante. Un abrazo muy grande (ya pronto tendrás noticias mías :P)

  2. Jorge dice:

    Muy interesante y recomendable

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias Jorge! Me alegra muchísimo que te haya sido util!!

  3. Camelia dice:

    Muy buenas, Elena! Primero, decirte que me ha encantado tu post, fantastico como todo lo que publicas! En segundo lugar, me encantaria asistir a tu ponencia que tendras el sabado. Me podras decir donde y a que hora tendra lugar? Y en el tercer lugar, me encantaria apuntarme al curso de la Camara de Oviedo, pero entiendo que es por las mananas, verdad? Graciaaas y gracias por aportar tanto en tus articulos!

    1. Elena Arnaiz dice:

      Hola Camelia!! Millones de gracias por tu amabilidad y por tu interés. Toda la información está en el mismo enlace. Allí podrás acceder a todo. Millones de gracias!!

  4. Maria Selles Sorli dice:

    Tienes razón Elena, si no estás acostumbrado a hablar en público te pones más nerviosa, pero lo de pensar en los demás me ayudará para la próxima vez, gracias.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Me encanta que te haya gustado Maria, centrar nuestra atención en los demás siempre es una buena estrategia. Mil gracias por pasarte por mi casa 🙂

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias por tu mención!!

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