Tenemos un problema con nuestra atención.
Escasa, frágil, dispersa. Nos hemos convertido lentamente en una sociedad con una atención deficitaria generalizada.
Tenemos problemas de concentración. Necesitamos ponernos tremendamente serios con nosotros mismos para conseguir focalizar nuestra atención.
Yo me llevo el móvil a otra habitación para poder trabajar. Lo pongo en modo “no molestar” y necesito escuchar el tic tac de la app Pomodoro que tengo instalada en el Chrome. Y cuál perrito de Pavlov, la escuchó y me pongo a currar.
¿Tú te crees que eso es normal?
Para leer me ocurre exactamente igual. Me tengo terminantemente prohibido llevar el móvil a una butaca que tengo en la habitación de invitados (más conocida como habitación principal de Fonda Arnaiz).
Y así, cada día después de comer me llevo un café solo sin azúcar y una sola onza de chocolate Lindt de más 75% de cacao (estos datos son irrelevantes para el argumento pero el cotilleo ayuda a mantener la atención) y sentadita ahí mirando a la nada, me cojo el libro que esté leyendo. ¿Y adivinas cuánto tiempo aguanto? Otros 25 minutos. Y te confieso que en no pocas ocasiones tengo que volver al párrafo anterior para enterarme bien.
De ver una película en el sofá ni hablamos. O me duermo. O miro el móvil. O parece que la estoy viendo pero en realidad, no.
Estoy segura de que esto no me pasa solo a mi. Lo sé porque me lo has contado, lo he visto y lo he escuchado a mis clientes una y mil veces. Y me preocupa, me preocupa porque lo hemos normalizado.
Vivir con tus recursos de atención mermados genera, entre otras muchas cosas:
- ansiedad,
- bajada de tu productividad,
- agotamiento mental,
- procrastinación infinita,
- ataques directos a tu autoestima,
- desasosiego
- y sentimiento de que tu mente (y tú) habéis perdido la batalla.
Yo no lo normalizaría. Y me empezaría a ocupar.
¿Sabes lo que me pasa cuando logro permanecer otros 25 minutos más sentadita leyendo? Que empiezo a disfrutar. Vuelvo a estar conmigo. Mis pensamientos son más ligeros y menos impulsivos.
Un poquito de movimiento, unas vueltas por casa (si puedo salir a caminar ya ni te cuento) y lista para volver a empezar.
Llámalo meditar, llámalo cómo a ti te haga sentir mejor. Un rato al día, tú mente y tú.
Es fundamental llevar a nuestra atención al gimnasio porque la mayor parte de nuestros trabajos (y de los trabajos del futuro ni te cuento) requieren que pensemos. Que pensemos mucho. Y sin atención no hay calidad de pensamiento.
Quién entrene su atención sostenida en estos tiempos de inmediatez supersónica, gana.
Quién disfrute de la calma, quién busque y propicie el silencio y quién baje las revoluciones, gana.
Este alegato sobre la atención es para ponerte en antecedentes sobre un interesante debate que establecimos en el #DíaDeLaMarcaPersonal pero como sé que tu atención ya no soporta un post de más de 507 palabras (en realidad, ya casi no soporta un post) te hago la continuación en el siguiente.

Ahora necesito de ti varias cosas:
- Que me hagas saber que no estoy sola. Dime, por favor, si a ti también te pasa.
- Que me digas qué haces tú para entrenar y mantener tu atención.
- Que me cuentes cuáles son los principales efectos negativos que has notado en ti a causa de una bajada de tu super poder para atender.
PD: Escribir es lo que más me ayuda a mantener mi atención. Y cada vez me cuesta más ponerme a escribir (ahora ya llevamos 528 palabras). Enhorabuena por llegar hasta aquí (538 grrrr)
Me pasa Elena, me pasa.
Cada vez me cuesta más leer un libro.
Los grupos de WhatsApp los leo en diagonal (hay tantos mensajes que los paso rápido) y a veces, varias veces me pierdo lo IMPORTANTE.
Veo pelis con el móvil al lado y de vez en cuando lo miro, no suena, lo llevo en silencio, porque el sonido constante de las notificaciones me pone muy nerviosa, y lo miro, por si hay algo. Luego pienso, que va a ser tan importante para que yo lo mire.
Antes me lo ponía en la mesa mientras desayunaba (para ponerme al día de lo que pasaba me autoengañaba) el caso es que estaba mucho más rato del que había pensado estar.
Esto si lo he cambiado, hasta que no desayunado, tranquilamente no miro el móvil.
Tenemos un problema serio, ya hemos tomado conciencia, vamos a ponernos manos a la obra para solucionarlo.
Un abrazo.
(si has llegado hasta aquí ya has leído más de 150, jajajaj)
jajajaja me ha encantado leer tus 150 palabras!! Me gusta lo del desayuno (yo eso lo tengo también prohibido, en la mesa NADA de móvil) pero lo del whatsapp es que es tremendo. Yo lo dejo días y días sin mirar porque es infumable, y por temor a perderme algo importante, acabo sintiendo culpabilidad por si no le estoy contestando a alguien que realmente me necesita (y es prudente con el espacio de los demás) Estas Navidades toca elevar la conciencia de estos temas e incluir soluciones. Mil gracias por compartir conmigo y los atentos lectores de este blog jaajjaajja GRACIAS!!!
Claro que me pasa y cada vez con mñas frecuencia, es un tema que sale en las conversaciones en el desyunos con l@s compañer@s de trabajo, a mis hij@s l@s noto igual, sobre todo a la que es adolescente. Mis esfuerzos son prioriozar tareas en el trabajo y en la vida personal, intentar establecer ratitos de necesidad imprescindible de estar pendiente del móvil para temas importantes, pero programar tiempo en el día en los que desconectar de él, para no distraerme más de lo necesario, lo pongo en modo no molestar a partir de las 22:00 horas hasta las 7:00 de la mañana, teniendo algunos números de teléfono que pueden sonarme para estar más relajada. Esto lo hago desde hace dos semanas y parece que voy obteniendo resultados. Me alegra, ver que no estoy sola en la lucha de mantener mi atención y no dispersarme.
Pues sí, Elena, claro que sí! Claro que me pasa. Efectos mas evidentes e inmediatos: cabreo, ansiedad, impaciencia…
Qué hago?: buscarme todos los dias mi tiempo tranquila y sola, conmigo misma y un libro (que suelo devorar); mi tiempo para dormitar un rato, en un intento de recuperar el poco sueño de la noche; buscar y disfrutar del silencio maravilloso de la casina del pueblo, donde (suele) oirse solo el mar… Y, por el invierno, el chisporroteo de la leña quemando en la chimenea.
En fin, que sí que busco la cura de ese tráfago (y de los «resúmenes» que nos «facilitan» la vida, que nos hacen perder la capacidad crítica y el pensamiento propio y que cada vez más son lo habitual); sobre todo leer todos los días y, cada poco, someterme a una formación que me obliga a concentrarme en asuntos más «complicados» que lo que pueda proponer una novela.
Hace unos días leí (en un artículo corto, cómo no) sobre el sedentarismo cognitivo. Para mí, acertadísimo concepto, que se ve venir desde hace mucho tiempo y que está cambiando nuestra manera de pensar… Y de vivir!
Gracias, como siempre por tus reflexiones, que tanto nos hacen reflexionar! Un abrazote
Mi querida Eva, sonido de chimenea y de mar en un pueblo asturiano es sanador solo leyéndolo. Para mi la naturaleza, la montaña y disfrutar de nuestra Asturias del alma es el mejor reparador de atención que tenemos. Me gusta mucho el concepto de sedentarismo cognitivo, te espero atenta en la segunda entrega que sé que te va a gustar!! Abrazo enorme y GRACIAS por compartir!!!
Hola Elena, a mí también me ha pasado pero al revés de como comentas, a contracorriente para no variar y no es por llevar la contraria jaja. Supongo que se pequeño me encantaba tanto haciendo los deberes que tengo las energías a tope para focalizarme jajaja bromas aparte, creo que esa perdida de la atención es algo innato para soñar despiertos, lo cual no es malo, es una manera que tiene nuestra mente de reunirse con nosotros mismos para planificar las metas que nos proponemos, algunos los llaman meditación, mindfulness, la cuestión está en organizar los pensamientos, dejarlos pasar para que no nos distraigan cuando tenemos alguna prioridad entre manos o detenernos a analizarlo si intenta decirnos algo o escuchar nuestra cierpo, lo que vendrían a ser atender las señales de la intuición. Es cierto que la sociedad cada vez se deja dispersar más por esa, si me permites, falsa modestia de quedar bien o ser políticamente correctos, al carajo… somos imperfectos y aceptarlo nos ayuda a perfeccionarlo y centrarnos cada vez más en lo que nos importa, a veces coincide con nuestros proyectos y otras no, quizá deberíamos plantearnos si de verdad es lo que queremos hacer cuando no, o esforzarnos un poco más si se trata de alguna obligación más tediosa inevitable. La vida son ceros y unos, elige y no mires atrás, la imaginación es el borrador antes de ponerlo en práctica. Te recomiendo una película entretenida; Focus de Will Smith, imposible dormirse jajaja un saludo.
Yo necesito silencio para escuchar lo que siento si no es así no me autorregulo.
Parar el tren me descansa. Hace los pensamientos más claros. Puedo mirar el problema con los varios prismas que tiene.
Cocino, ordeno. limpio…
Descompongo el problema en todas sus partes
Luego escucho música y me repongo. Mis emociones se limpian
Duermo todo y empiezo un nuevo lunes.
Que importante el silencio y que poco lo estamos valorando. Qué bonito cuentas tus procesos de vuelta a ti, gracias por compartirlo porque seguro que nos ayuda a muchos!! Gracias de corazón!!
Elena!!.
Pues claro que me pasa. Distraerse es la comodidad absoluta. Luego vienen los arrepentimientos por el tiempo perdido…..
Mi experiencia para no estar más distraído de lo estrictamente necesario (bueno, quito lo de «estrictamente») es desentenderme de toda realidad ajena a lo que toca (excepto emergencias claro), establecer «hábitos incompatibles» , que no monótonos.
Me hablo mucho, contrastando lo que hago con lo que hice, y así me mantengo atento.
La bajada de la atención, como la de la tensión, hace que pase la vida más deprisa mientras yo me muevo más despacio. Y eso se traduce en un rendimiento neuronal atropellado y amorfo con resultados ansiosos por la parte que me toca.
Y otra cosa Elena: Yo sé que tú sabes que no estás sola.
Un abrazo!!
Distraerse es como un comer una hamburguesa procesada cada día. Da mucho placer en el momento pero luego no nutre nada y todo empiezan a ser problemas. Me han encantado, como siempre, tus reflexiones. Y sí, sé que no estoy sola, por desgracia. Pero me siento mucho mejor cuando lo compartimos, cuando lo sacamos de nuestras cabezas, cuando entendemos que es frecuente y una consecuencia lógica pero no normal. Y sobre todo me gusta cuando nos ponemos a pensar en soluciones juntos!! Millones de gracias Oscar, es un lujo tenerte cerca!!!
Cómo no responderte! Es demasiada tentación la de leerte, sentirse aludida, identificarse… Y no responder!
Ya estoy esperando oa segunda entrega. Un abrazo muy grande
Hola hola!! Que maravilloso lo que has publicado… vivo dispersa, me doy cuenta que soy muy mala oyente por que siempre hay algo más que me distrae. Creo que hasta he dejado de ver amigos por que me gusta más estar tirada en el sillón con mi teléfono haciendo nada. Tu posteo me ha dado un buen tirón de orejas y lo leí todo!! Gracias por compartirlo y hacerme reflexionar!
Saludos