fbpx

Blog

¿Cómo reponerse después de un fracaso profesional?

¿Le damos la vuelta a eso que tú llamas fracaso?

¿Otra vez te han dicho que NO en esa empresa? ¿A esos inversores no les ha gustado tu idea de negocio? ¿Ese proyecto que estaba casi casi cerrado se ha ido al traste al final? ¿Tu colaborador estrella ha decidido irse a otra empresa?

¡Coge aire! Antes de comenzar a entonar el “pobre de mí…” de nuevo, te planteo un reto:

¿Le damos la vuelta a eso que tú llamas fracaso?

Cuando no ganas… aprendes.

Grabátelo a fuego y olvida esa dicotomía en la que nos han instruido desde niños en la que sólo se puede o ganar o perder. Nuestras creencias sobre el fracaso deben estar centradas en qué lo contrario de ganar tiene que ser si o si aprender. Aprender para mejorar, aprender para que no nos vuelva a pasar.

Porque si no aprendes, repites. Y si repites te vuelves a alejar del objetivo. Y no te puedes permitir el daño en tu autoestima, en tu familia, en tu situación económica. Usemos nuestros fallos para aprender.

Fracasa lo más rápido que puedas

Fracasas porque no eres consciente de que te estás desviando. Y no eres consciente porque no te has marcado los indicadores suficientes de que lo estás consiguiendo, ni plazos, ni absolutamente nada. Sólo con tu idea, con tus ganas no es suficiente. Necesitas metodología y métricas cuando trazas tus estrategias. Toma decisiones basadas en datos, no en ideas. Decide si continúas o es momento de replegar analizando resultados no la ilusión que te hacía lograrlo.

Hacer, medir, rehacer.

Si quieres que tu proyecto y tu idea sean innovadores y ágiles (y que, por tanto, te lleven al éxito) no puede existir otra fórmula en tu proceder. Así que prueba sin descanso, evalúa con meticulosidad y cuando fracases, vuelve a hacer introduciendo las modificaciones que sean necesarias ¿te das cuenta de lo que estás empezando a crecer ya?

Perder el miedo a perder.

Esto sólo se logra experimentado y viendo que las catástrofes sólo ocurren en tu cabeza (en la mayoría de los casos). Una vez asumido y bien delimitado el riesgo que conlleva cada acción, atrévete a llevar tu idea a la realidad y dispara. Si no funciona, que no sea porque tú no lo has intentado.

Ocúpate sólo de aquello que puedas controlar.

En todo fracaso y en toda situación incómoda, existen factores en los que tu tienes capacidad de maniobra y otros en los que no puedes hacer absolutamente nada productivo (quejarte, enfadarte, patalear, etc. entran dentro de esta categoría). Todos  tus esfuerzos deben ir dirigidos exclusivamente a lo que esté bajo tu control. Así, sentirte muy desdichado por ese trabajador que se te va no te soluciona nada, averiguar las causas (las de verdad) por las que ha tomado la decisión y tomar medidas en el asunto te augura una mejora de tu gestión de personas, con el consecuente beneficio. No pierdas ni un minuto más en quejarte por lo que la solución ya no está en tu mano.

¿Y de quién fue la culpa?

Lo único que me importa a la hora de atribuir las causas de tus fracasos a los diferentes factores que los han causado, es que no culpes por sistema a factores externos. Porque esos no los puedes controlar y porque te deja en situación de indefensión. Así que ni tienes mal de ojo, ni la mala suerte te acompaña ni la economía mundial es la causante de todos tus males. Pon el foco única y exclusivamente en lo que tú podías haber hecho mejor. Y a partir de ahí, a trabajar de nuevo.

Tampoco te culpes a ti de forma injusta y desmedida. Tienes que ser capaz de conocerte y de quererte. Sin esta base no hay desarrollo ni posibilidad de mejora. Invierte energías en respetarte.

¿Apología del fracaso?

Una cosa es integrar el fracaso como una parte inexorable del éxito y otra muy distinta manifestar que nada hay mejor que un buen fracaso. No se trata de esto. Yo te deseo la habilidad suficiente como para poder minimizar tus fracasos en tu trayectoria, pero si te invito a que si finalmente se producen (como será lo más probable), sacarles el mayor rendimiento posible.

No te quedes anclado en tus fracasos y, sobre todo, no (te) consientas que te impidan avanzar hacia tu éxito.

¿Qué hacemos para sobreponernos de un fracaso?

En ESIC Business School han realizado esta infografía sobre alguna de las claves para volver a tomar las riendas tras un fracaso que me hace mucha ilusión compartir contigo. Puedes encontrar ésta y más información sobre fracaso y habilidades para gestionarlo con éxito aquí:

 

Fracaso Elena Arnaiz

Sea como sea, recuerda que no hay mayor fracaso que quedarte con las ganas de intentarlo.

¿Trazamos las estrategias adecuadas antes de que sea demasiado tarde?