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Tu producto no es bueno y por eso no vendes

A veces no vendes porque tu producto no es suficientemente bueno.

Vamos a suavizarlo un poco, porque madre mía, qué duro me resulta esto. De verdad que pasó sudores fríos cada vez que me enfrento a este momento de preguntarle a alguien: ¿te has parado a pensar que tal vez tu ausencia de resultados guarda relación con la calidad de tu producto?

Seas el tipo de profesional que seas (profesional por cuenta ajena, por cuenta propia o en transición profesional) hay dos factores clave si quieres tener opciones en el actual panorama socioeconómico:

  1. Tener un buen producto.
  2. Establecer un buen sistema de marketing, visibilidad y promoción para hacérselo llegar a las personas que deciden en su adquisición /contratación.
  3. Asegurarnos que se cumplen las dos. Una y otra. Las dos. Una sin la otra no sirve de nada. Repetir las veces que sea necesario.

Producto Marca personal Elena Arnaiz

Somos muy benévolos con la calidad de nuestro producto

Damos por sentado que nuestro producto es bueno.

Damos por sentado que nuestro producto es bueno. Nos hemos formado (habría que ver cuánto y dónde; pero hemos obtenido una formación), tenemos cierta experiencia, nos autodiagnosticarnos con destacada capacidad y actitud natural para X pero sin someterla al feedback externo. Y con esta parcial y sesgada información sobre nosotros mismos y sobre lo que vendemos salimos al mercado a darle visibilidad y a tratar de venderlo. Se habla muy poco de estas frecuentes operaciones de alto riesgo de los profesionales.

Nos creemos que las personas necesitan nuestro producto

Otras veces no nos paramos a pensar si eso que nosotros resolvemos con nuestro producto lo necesita el mercado. Asumimos que las personas necesitan nuestro producto. Está bien hacernos nuestras hipótesis, pero te invito a que salgas a la calle y preguntes. Pero pregunta por su necesidad. Ojo con hacerte trampas al solitario y preguntarle por tu producto. Interésate y obsesiónate por las necesidades de tus clientes y en base a eso, implementa, matiza, define y haz crecer al máximo a tu producto.

Proporcionamos feedback positivo con bastante facilidad.

Por la presión grupal, por deseabilidad social, por aquello de que nunca se sabe quién te va a poder ayudar y también por temor a meternos en la vida de nadie, damos por bueno y proporcionamos feedback positivo con bastante facilidad.

Regalamos reconocimiento en el 1.0 y likes en el 2.0 como en un alarde de premiar el esfuerzo por la acción o a las características más o menos agradables de la persona que lo vende. Pero creéme que el reconocimiento a la calidad de tu producto no se mide en forma de likes ni de palmaditas en la espalda.

Pero ¿qué pasa cuando los likes no se transforman en euros?

Tenemos un problema. Observo que damos por bueno con excesiva laxitud a nuestro producto.

Y gastamos energías, tiempo y ventaja competitiva en acciones que no son estratégicas si este punto no está muy muy muy trabajado.

Una pasta en una página web, el último grito en programa online de desarrollo profesional que te hará encontrar el trabajo de tus sueños de forma rápida, fácil y sin esfuerzo (JA), la tarifa Premium de LinkedIn y la enésima mágica crema que erradica la celulitis de un plumazo (ay, no que me lío, que esto es de otra cosa) y no nos paramos a pensar que, tal vez, todo esté en el origen. En la calidad de nuestro producto.

A veces no vendes o no te contratan porque tu producto es malo

Me harto de defender que debemos darle visibilidad a nuestro talento. A nuestro producto. A nuestras competencias. A lo que sabemos hacer por los demás.

Pero el paso previo es insustituible. 

A veces no vendes porque tu producto es malo. O no está actualizado.

Porque no aporta valor.

Porque no resuelve problemas. O muy pocos. O no en la medida necesaria.

Porque no genera resultados, y, por tanto, no genera un beneficio. Ni un impacto positivo.

Y no te lo recomiendan. Ni tus clientes (porque no acaban de llegar) ni tus colegas (porque no les generas confianza)

Llegar a esta conclusión es duro. Realmente duro.

Producto Marca personal

Cuánto antes le pongas remedio mejor

Pero cuánto antes llegues a este punto antes puedes empezar a poner remedio. Mejorar tus conocimientos, crecer en habilidad y experiencia para llevarlo a cabo y trazar un plan B.

Un plan estratégico de reajuste de tu producto.

  • Centrar fuerzas y energías en volver a definir tu producto.
  • En volver a indagar sobre los problemas que resuelve eso que sabes hacer.
  • Recalcular. Reajustar.
  • No vender lo que no sabes, lo que no conoces.
  • Mejorar la calidad de tu producto a través de la acción, de la retroalimentación que te produce el sacarlo a la calle y que te hablen de lo que sabes hacer (se consigue saliendo a la calle, teniendo entrevistas, yendo a eventos de networking, preguntando)
  • No te quiero ver dudando de tu producto cuando lo comunicas, pero si te necesito ver orientado a la escucha de las necesidades de tus clientes y a la experiencia que quieren vivir cuando se relacionan con tu producto.

Dar visibilidad a tu producto mediocre devalúa tu salud profesional

Deja cuanto antes de dar visibilidad a un producto mediocre. Esto daña seriamente tu salud profesional.

Aségurate, valida y pregunta a tus potenciales clientes. Cánsate de investigar qué es lo que necesitan y comprueba que tu producto las resuelve. Obcecarse en encajar la fuerza tu producto en las necesidades que tú te has inventado que ellos tienen te agotará.

No devalúes la opinión negativa de los demás si no estás obteniendo resultados.

Si te oyes muchas veces decir que tus clientes no tienen idea, o que ellos no saben valorar tu producto… Si te has escuchado decir que los de Recursos Humanos son una panda de mataos que no entienden tu arte porque no te llaman jamás para una entrevista, porque no se muestran interesados en lo que les cuentas en los eventos de networking, porque nadie te recomienda, etc.

Párate.

Mírate con cariño pero sin excesos. Ágarrate fuerte de la mano de tu honestidad y recalcula. Vete a tu mejor amigo incómodo (como dice Laura Chica) y reúne valor para preguntarle. O ponte en manos de un profesional que te ayude a enfrentarte con mirada limpia y objetiva a tu situación profesional.

Lo que sea menos seguir así.

A veces es más fácil culpar a los demás de su incompetencia que mirarnos con sinceridad o atreverse a preguntar a los demás. Y éste, éste es el principal obstáculo a tu desarrollo profesional y conseguir bienestar y rendimiento de tu actividad profesional.

¿Te lo habías parado a pensar? ¿Volvemos a la trastienda un rato antes de seguir avanzando si no tenemos ningún resultado?



Cosas interesantes que van a suceder y que me encanta compartir contigo:

  1. Vamos a cocinar talento con Oviedo Emprende, AJE Asturias y el cheff Pedro Martino de Naguar. ¿Os he dicho ya que me flipa mi trabajo no?
  2. Viene Alberto Luque a Oviedo. Y viene con sorpresas. Y viene a hablar de vida. Y Tamara Fernández y Paloma Grijota le vamos a acompañar.
  3. El 5 de junio estaré en el Ayto de Boadilla del Monte en MADRID hablando de empleo y marca personal y me encantará verte allí.

Gracias por formar parte de mi camino