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¿Por qué te escondes?

Hoy quiero que me digas cuál es el motivo por el que no te atreves a enseñarte, por el que permaneces escondido detrás de tus compañeros, detrás de tu pantalla, detrás… siempre detrás.

Y tú sabes (en el fondo) que eres bueno, sabes que tienes que mucho que aportar, sabes que tienes la capacidad y el talento necesarios para hacer cosas muy bien. Llevas años haciéndolo, pero te empeñas en esconderte. Te empecinas en que sean los demás quienes vayan a descubrirte, quienes vayan desnudándote de tus capas para verte brillar.

¿Pero sabes qué pasa?

Que hoy en día ya no basta con esperar a que sean los otros quienes hagan el esfuerzo. Que a lo mejor hace tiempo te dio resultados y conseguiste tus objetivos esperando a ser descubierto, pero que actualmente ya no te sirve.

Y ¿sabes qué más?

Que no quiero que vuelva a pasarte.

Que no quiero que veas como tus potenciales clientes se van con otro que está más accesible, que se deja ver, que conecta más en definitiva, mientras tu protestas porque tu producto es mucha más calidad y a ti (casi) nadie te lo compra.

Que no quiero que vuelvas a no enterarte de esa oferta de empleo. Que no quiero que veas en LinkedIn otra vez, “Fulanita López” ahora está trabajando en “Fulanitos, S.A.” cuando sabes que en ese puesto tú encajabas a la perfección y ni tan siquiera tuviste la oportunidad de demostrarlo.

No me gustaría tampoco que sigas pensando el “si me dieran la oportunidad de demostrar lo que se hacer…” porque ahora la tienes, y depende de ti, y si no lo estás poniendo en práctica ya, la estás malgastando.

Tampoco quiero que veas una y otra vez como no encuentras el talento que tu empresa necesita. Porque sabes (y la realidad te lo está poniendo en evidencia) que sin personas comprometidas en tu empresa no hay éxito. Y tú no eres capaz de encontrarlas porque resulta que las vías tradicionales para encontrar esos perfiles “raros” han muerto. Ya no te dan resultados y si sigues así, tu profesionalidad pronto estará tan desactualizada como esos canales que de tan poco te sirven ya.

Independientemente de cual sea tu situación, pero no tienes excusas si ahora mismo estás en desempleo, muchas de las soluciones a tus problemas profesionales pasarán por abrir la ventana y que entre aire fresco. Por utilizar los canales para comunicarte con el mundo que están a tu alcance. Por utilizar todos aquellos que sean necesarios para cumplir tus objetivos y por utilizarlos bien y a tu favor. Ya no es cuestión de gustos ni una elección ni algo opcional (ni mucho menos cosas de frikis, que aún sigo oyéndolo de cuando en cuando).

En mayor o menor medida va a ser conveniente que te muestres, que “asomes la patita” y que hagas que te conozcan. Hazlo siguiendo tu línea, no hace falta que dejes de ser prudente, ni que dejes de ser tímida, ni que mucho menos finjas ser quien no eres. Puedes ser igual de encantadoramente reservado y enseñarte con elegancia y dejando huella. Se trata de eso, se trata de que seas la opción de alguien que está buscando “alguien como tú”. Y para eso, es necesario que sepa que existes. Es así de sencillo y no hay más vuelta de hoja.

Esto es así para el 1.0 y para el 2.0 y para la vida en general. Nunca va a venir a buscarte a la cocina de tu casa tu príncipe azul, por mucho que tu belleza interna y externa te acompañen. Esto lo tenemos claro y nuestras abuelas nos lo han recordado con su extrema sabiduría durante muchos años ¿verdad? Pues con nuestro talento pasa exactamente lo mismo.

Si yo no sé lo bueno que eres escribiendo, comunicando, haciendo pulseras, haciendo equipo o lo que quiera que hagas… ¿cómo quieres que te lo compre?

Si yo no sé que estás disponible para trabajar en mi empresa y, además, me demuestras con lo que compartes en tus redes que eres un profesional actualizado y apasionado por su profesión ¿cómo quieres que te tenga en cuenta para mis procesos de selección?

Si yo no sé que los bombones de tu tienda tienen una presencia súper apetecible, que tus fans comentan con mucha frecuencia lo buenísimos que están y que además, me los pones con un lacito muy mono ¿cómo quieres que vaya a comprarte la próxima vez que me pase por allí?

Hace años tenías pocas herramientas a tu alcance para poder mostrarme todas estas cosas. Ahora eso ha cambiado. Lo sabes. Sabes que hay gente a la que le funciona. Los conoces, hablas con ellos a diario. Ya no es algo que has escuchado, algo que te sonaba lejos.

Es una realidad, está aquí y ha venido para quedarse. Así que explícame, ¿a qué tienes miedo?

Vete pensando y espero que me los digas. Sé que lo harás en privado (que  eso de expresarte en público a ti (aún) no te va) Pero con los que yo he experimentado y, afortunadamente voy superando, con los que me van diciendo las personitas a las que tengo el gustazo de acompañar en mis talleres y en mi día a día profesional, con los que a mí se me ocurren cuando hago mil y un esfuerzos por meterme en tu cabeza y ponerme en tu lugar y con los que tú me digas, haremos un bonito diccionario del miedo a triunfar.

¿Me dejas que te vea?

 

 

 

 

Fuente foto: Foto: Dithedy – As del escondite

Este post está publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo