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No dejes para mañana tu metamorfosis vital #HoyBrilla @JuanMartinez

Juan es bondad. Y Acción. Muchísima acción. Juan es colaboración. Búsqueda honesta e íntegra de sinergías para aportar más. No con el ánimo de crecer, con el firme objetivo de dar más a los demás. Y eso me puede. A mi y a cualquiera que tenga la suerte de colaborar con él. El mundo necesita personas de acción. Personas de hechos.

Es muy maño. Jamás le digas que algo no puede hacerse. Estás acabado. Dará con la manera. No lo dudes ni por un momento.

Su pasión por las personas y por encontrar la mejor forma de llegar a ellas y de contribuir a una profesión que yo adoro y respeto tanto, la orientación profesional, me remueve. Y, claro, tengo la necesidad de compartirlo contigo. #HoyBrilla Juan Martínez. Disfrútalo.

No dejes para mañana tu metamorfosis vital por Juan Martínez de Salinas

Hace unas semanas, Elena propuso que brillase en su sección. El listón está muy alto porque la sección #HoyBrilla ha brillado, brilla y brillará mucho con las personas elegidas por mi asturiana preferida. Así que puse mi máquina de pensar en marcha y decidí hablar sobre el cambio.

La vida sigue sin ti

La vida no deja de ser constante cambio o transformación, aunque uno piense que está estancado; la vida sigue sin ti. Ahora está muy de moda hablar de la transformación digital que parece haberse convertido en la nueva burbuja, el nuevo nicho y la nueva cantera de “neogurús”. No podemos olvidar que las empresas han de conseguir que sus personas cambien, evolucionen y avancen para poder ellas mismas transformarse digitalmente. La tecnología nos ayuda siempre y cuando las personas sean el eje central de esa transformación. Muchas empresas trasforman su continente sin preocuparse de su contenido.

Todos pasamos por épocas en nuestras vidas en las que nos encontramos perdidos, sin saber hacia dónde dirigirnos y con ganas de tirar la toalla. Curiosamente, es en esos momentos, cuando pueden salir las mejores cosas, si sabemos ver nuestra luz interior.

Claudia, Ricardo, Josefina, Anselmo, tú.

Los que me sigáis en la red sabréis que me gusta poner ejemplos.

Imaginemos a Claudia, secretaria de dirección con más de 15 años trabajando en una multinacional. Lo ha dado todo por su trabajo. La empresa cambia de manos y su despido es la consecuencia de los cambios de cúpula. Esto pasa de un día para otro.

También pensemos en Ricardo, director comercial de una empresa familiar, con más de 10 años en esa organización. Está estancado, perdido y desmotivado con su trabajo. Vive en piloto automático.

No podemos olvidar a Josefina, que lleva trabajando desde los 16 años, no finalizó la educación secundaria obligatoria y siempre ha trabajado de dependienta o de peón. Lleva más de un año sin trabajo sin saber qué hacer.

Por último, imaginemos a Anselmo, desempleado de larga duración con 48 años, que al no encontrar trabajo, decidió abrir su propio negocio, un taller de coches, porque él es mecánico. Está trabajando duramente por sacarlo adelante, aunque no pensaba que surgirían tantas dificultades. Quien no ha sido en alguna ocasión Claudia, Ricardo, Josefina o Anselmo, por supuesto.

Personalmente, creo que todos hemos vivido, cada uno con nuestras propias circunstancias, situaciones de ese estilo. En mi caso, a lo largo de mi vida laboral, he sufrido un despido, he estado en algún trabajo que me ahogaba y he puesto en marcha proyectos que han costado que funcionasen. Y no todo ha sido malo, no me mal interpretéis, pero estas cosas nos pasan a todos.

Se nos muestran vidas de revista. El cambio cuesta.

Otra cosa es que todos os cuenten estas épocas; por lo general, se nos muestran unas vidas de revista. Al final cuando lo ves con perspectiva, tienes claro que de todo se sale y lo consideras una experiencia que te ha hecho aprender. Quizás lo más importante sea cómo salimos de esas situaciones o experiencias. Muchas veces lo hacemos con parches sin pararnos a pensar, sin escucharnos y sin afrontar lo que realmente queremos. Seguimos viviendo en piloto automático.

Pero si las cosas no cambian… tal vez debes cambiar tú.

A veces si las cosas no cambian quizás el que debes cambiar eres tú. El problema es que nos negamos a afrontar nuestra propia transformación. No permitimos que nuestro “gusano” interno se transforme en MARIPOSA, es decir, no hacemos nuestra propia metamorfosis.

Muchos viven su vida en modo “gusano”, agazapados, sin ilusión, buscando excusas, echando la culpa a los demás, en actitud reactiva y sin ilusión. Las personas que sí la han hecho, las Mariposas, también tienen, tuvieron y tendrán miedo. La diferencia reside en que no permitieron que el miedo les paralizase. No podéis dejar que los temores controlen vuestras vidas. Nadie dice que el paso a la acción para cambiar lo que no os gusta sea fácil, pero no es imposible. Si no haces nada para remediarlo, asume que las cosas solas no mejorarán y es factible que empeoren. Debes hacer todo lo posible para pasar a ser mariposa, preguntándote a ti mismo qué pasaría si las cosas no saliesen como habías planeado. Realmente, no ocurre nada. La vida es incertidumbre. Siempre vale más la pena ser Mariposa o intentar serlo, no dejar de probar, de intentar, de impulsarte, de vivir tu vida al máximo y de agradecer tu vida. Si vives en modo gusano, estarás siempre en tu seguridad errónea porque no puedes tener todo controlado. Aunque tú no cambies, la vida te traerá cambios y te dejaran aún más paralizado.

De gusano a mariposa: metamorfosis

El gusano oculta todos nuestros talentos. Todos tenemos mucho talento que ni siquiera conocemos. Para comenzar tu metamorfosis a Mariposa, debes creer en tus opciones y mostrarte al mundo. Todos en alguna ocasión, tuvimos que tirarnos al vacío para lograr nuestra metamorfosis vital. Os puedo asegurar que la vida merece la pena vivirla. La diferencia es bella y nos hace únicos. La clave es como afrontas esas diferencias y como consigues brillar con ellas. Debes mostrarte tal y como eres. Normalmente, vamos con orejeras, caminando por donde otros lo hacen. Créate tu propio camino y piensa con mentalidad de empresa, qué puedes ayudar a solucionar a las personas, empresas, o clientes a los que te quieres dirigir.

Debes enfrentarte a tu gusano interior y mostrar la mariposa vital oculta. Tienes que creer en tus opciones. Otros que brillan también tuvieron miedo, aunque al final lo intentaron.

No postergues tu metamorfosis vital

Así que antes de nada, evalúa en qué estado está tu vida personal y profesional. Identifica lo que no funciona. Analiza qué es lo que depende de ti para mejorarlo. Piensa también si quieres mantenerlo o si necesitas alejarte de algo o alguien, no haces nada con mirar a otro lado y pensar que las cosas mejorarán por si solas. Te digo que, si no haces nada para cambiarlo, empeorará aún más. Debes vivir la vida AHORA. Hay quien deja todos sus grandes planes, viajes y aficiones para cuando se jubilen. La vida es un cúmulo de acontecimientos y no siempre podemos dejar para mañana lo que pudiéramos hacer hoy. Mi consejo es que viváis lo máximo que podáis en el presente. La vida pasa muy rápido. No postergues tu metamorfosis vital.

Por lo tanto, las personas que dirigen sus organizaciones deben escuchar, sentir, ayudar y fomentar la evolución de sus personas. Conseguir tener a personas contentas y satisfechas repercute directamente en la productividad. Si consigues que las personas que trabajan contigo estén satisfechas con lo que hacen y le encuentran sentido a su trabajo, jamás tendréis que retener a nadie, porque no se querrán ir. El problema es que las empresas, pese a transformarse digitalmente, son muy inflexibles; quieren que sus personas permanezcan estáticas, algo que repercute negativamente en el avance de las empresas y finalmente, estas desaparecerán.

Por lo tanto, uno debe acabar cada día rendido por haber vivido al máximo, sin dejar que pase un día más estático y errático. Si algo no te gusta, cámbialo; no esperes que el cambio llegue, ve a buscarlo.

Para brillar, no esperes a que te lo digan los demás

No esperes a sentir que brillas a cuando te lo digan los demás. Tienes que sentir que es tu momento y que tu luz interior te está permitiendo volar. A quién no le guste, que mire a otro lado, porque tú vas a deslumbrar con su ayuda o sin ella.

Este post es de esperanza realista, existe vuestra mejor versión, aunque aún no lo sepáis. Debes probar para encontrarla y mostrarla.

¿Cómo fue tu transformación de gusano a mariposa?

#HoyBrilla

Tienes que seguir a Juan Martínez de Salinas en la página web.

 

Me encantará leer tu comentario :)