¿Cómo bajar tu productividad?
Toneladas de literatura digital y en papel destinadas a hablarte de mejorar tu productividad. Todo está, de hecho, diseñado para conseguir que incrementemos una y otra vez nuestra productividad. Nos miden y nos medimos por los resultados que conseguimos. Y si se traduce en dinero, infinitamente mejor. Que así lo gastas.
Y en ese bucle nos morimos. Metafórica y literalmente.
Y no dedicamos suficientes recursos a bajarnos de la productividad. Y se habla muy muy poco de cómo bajarte de su espiral.
Llevo un tiempo intentando aprender a bajarme de aquí de vez en cuando. De momento he conseguido un gran logro: no llegar exhausta al final de curso. No dejar que mi batería se ponga a 0 es mi gran reto de este año. Cuando llego al 30 recargo. Cuidar mi energía y mantenerme serena ha sido mi lema de este año.
- No he leído un solo libro en este verano.
- Llevo desde el 17 de julio de vacaciones (estamos a 29 de agosto y hasta el lunes que viene no empiezo en serio)
- No he escrito nada. He compartido fotos de mis vacaciones en redes con el único objetivo de tenerlas a mano cuando llegue el invierno. Ni le he dado una vuelta para ver cómo podía inspirarte con alguna reflexión ni un rastro pequeño de estrategia que contribuya con éxito a mi branding.
- Ni siquiera he seguido mi ritual curly para una perfecta hidratación y nutrición de mis rizos.
- Nada.
No he hecho nada.
Nada aparentemente productivo.
Me encantaría dármelas de super desarrollada y decirte que me he sentido fenomenal, que no he mirado el móvil en todo este tiempo y que he desconectado para conectar conmigo y con mis ancestros.
Pero lo cierto es que no.
Y no es mi culpa. Y si tú tampoco has podido, tampoco es tu culpa.
Todo está diseñado para alimentar nuestra productividad.
Es que todo el sistema está perfectamente diseñado para tenernos en la carrera de la rata. Bien productivos, con el piloto automático a tope y sin mucho tiempo para pensar.
Todos los inputs que he recibido en redes estos días estaban orientados a la inabordable idea que podría resumirse en un «aprovecha todo tu ocio para seguir produciendo», para pensar en las cositas que están por venir en septiembre, para generar contenido, para escribir el siguiente libro, o para preparar el siguiente maratón (esto no me sale tanto, se ve que mi algoritmo ya ha entendido que lo de correr sin que nadie me persiga no va conmigo)
Efectos a corto plazo de bajarte de la productividad
Y, te lo confieso, por segundos me ha dado un pellizco en el estómago.
- Y mi lenguaje interno (te aseguro que lo tengo entrenado) me susurraba con timidez y nítidez: “eres una vaga”.
- Si me pillaba con la guardia bajada, seguía avanzando dándome mil posibilidades y alternativas para introducirme en lo que mejor se me da: hacer. ¿No podrías levantarte media hora antes y escribir un poco? Eso te gusta. Venga.
- O tal vez prefieras pensar: ¿Por qué no le das una vuelta a tus objetivos de 2025 ahora que tienes tiempo y estás descansada?
- A lo mejor quieres tareas más simples ¿una vuelta a los textos de la web? Hace mucho que no les das una vuelta. Seguro que con algunos cambios puedes vender más.
- Hablando de dinero, ¿has mirado ya lo de las inversiones? Ahora, ahora si que es buen momento, que llevas procrastinando esto todo el año.
Si con sus razonamientos ve que no me movilizo, entonces ataca por debajo. A dónde más duele: directa a la emoción. Te vas a quedar estancada. «Mira, mira cómo todo el mundo está trabajando y avanzando en silencio para que sus resultados hablen más alto que sus palabras» (sé perfectamente que muchos os habéis rascado la barriga en todas las direcciones como yo, pero mi mente se empeña a enseñarme lo que le viene bien a ella).
También pone en marcha sus hilos para que la vergüenza salga a hacer su papel: ¿qué van a pensar de ti? Pues eso, que eres una vaga. Y vuelta a empezar.
Algunas ideas para bajarte de la productividad
STOP.
Háblate acorde a lo que quieres conseguir.
No quiero hacer nada.
Quiero aburrirme.
Quiero estar en silencio.
Quiero mirar al infinito.
Quiero enfrentarme a mi y a lo que tengo que decirme.
No quiero enfrascarme en libros que me llenarán de ideas y de reflexiones.
Quiero recibir. Nada más.
Simplemente quiero estar en la realidad.
En modo observadora.
En modo curioso. Quiero escuchar más.
Prestar más atención a todo lo que me rodea. O evadirme de absolutamente todo y dejarme llevar.
Quiero estar alocada y trascendente. Quiero estar reflexiva e impulsiva. Quiero ser. Y estar. Nada más.
Madre mía, qué difícil es.
He llegado a ver personas que tienen mi máximo respeto poniéndose las mechas en el pelo y trabajando a la vez. En playas maravillosas y con el portátil al lado del ISDIN de 50. Aprovechando las esperas del avión para adelantar contenido. No lo juzgo.
No solo no lo juzgo si no que lo he hecho. Y lo volveré a hacer. Seguro.
Todo está diseñado, repito, para que nos subamos a esa rueda.
Solo vengo a compartir contigo la dificultad de querer de forma voluntaria bajarte por un ratín de la productividad y ver qué pasa.
Y lo peor es que no vengo con ganas de subirme a la rueda.
Me encantaría decirte, por último, que vengo con energías renovadas y que las ganas de crear, comunicar, aportar y dejar mi legado en el mundo invaden cada poro de mi cuerpo.
Bueno, pues no.
Estoy perezosa, espesa y llena de ligereza.
Hoy he tenido que sacarme los trenes y los aviones para la primera quincena de septiembre y agendar las reuniones de inicios de proyectos del último trimestre. Nada más que eso. Bueno, pues me he sentido sin fuerzas.
Y no he empezado.
Y adoro mi trabajo. Y a mis clientes. Y a ti que me estás leyendo.
Y no pasa nada. Se me pasará.
Y ya está.
Llevo tiempo queriendo entrenarme en esto de aprender a no hacer nada y sentirme bien. Y dejarme ser.
Y sé que, como casi siempre y como con casi todo lo importante que el beneficio no llega a corto plazo.
Sé que, muy probablemente, en el verano en el que no he hecho nada, habré hecho (por mi, por mi negocio y por mi salud mental) mucho más que en los veranos del medio gas.
Si te has tirado el verano en modo on (pudiendo voluntariamente estar en otra situación) enhorabuena. Seguro que estás en ese momento y seguro que estás haciendo lo que es bueno para ti y tu negocio.
Pero si no es así y la culpa te corroe por dentro: normaliza y descansa.
Ya está. Ya pasó. Date las gracias por escuchar a tu cuerpo y respetar sus tiempos. No esperes poder con todo ahora mismo ni esperes que tu motivación suba por las nubes.
Súbete a tu particular rueda el día que te toque subir y déjate llevar por la inercia.
Ojalá yo haya reunido la suficiente fuerza, templanza y energía para ayudarte a pararla cuando necesites bajarte un rato, salir de ella o cambiarla por una que vaya a tu ritmo.
Iremos viendo.
Como quiera que sea, te deseo de corazón un muy feliz regreso. Y sabes que, como siempre, me encanta saber cómo te llevas tú con esto de la productividad.
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Pero qué razón tienes, Elena!!! Acabo de recibir tu artículo y qué identificada me siento.
Este año mis vacaciones han sido cortas, 2 semanas, pero las necesitaba como agua de mayo…así que me he aplicado a desconectar a todos los efectos y en todos los ámbitos. Ha sido formidable, pero tiene el efecto secundario que cuando la semana pasada me puse en marcha, el sentimiento de depresión era profundoooooo…9 días laborables después, lo he superado. Pero en este impasse, me he formulado un propósito: «Debo llegar a las próximas vacaciones con energía y sin tener necesidad de ellas» … supone un gran reto….por ello, intentaré poner mi conciencia y mi energía por delante y planificar mi desempeño en función…a ver si lo consigo :-).
Saludos y feliz retorno!
Laura
Ay cómo me alegra leerte Laura, y qué importante compartir cómo vivimos todo esto. Se hace duro, luchar contra ese sentimiento de «no estoy haciendo lo que debo», o ¿cómo puede ser que me cueste tanto volver a empezar? etc. A mi el objetivo éste de no dejar que mi energía se derrumbe, de verdad, que ha cambiado mi año totalmente. Y no estoy tan alerta, descanso mucho mejor, no siento a la ansiedad acercarse tan molesta, voy a seguir ahondando en ello 😉 Millones de gracias por compartir conmigo y muy feliz regreso para ti también