Energía: el factor más importante en tu emprendimiento
Y el más olvidado. Ya puedes estar hacer todo muy bien, que cómo hayas olvidado la energía como factor clave de tu estrategia estás en peligro. En grave peligro.
El sábado pregunté en una historia de instagram por la energía con la que habías llegado a julio. Hubo de todo, pero la nota media fue de un 4 (y rascando mucho)
Tras haber superado la primera mitad del año, llega la hora de los balances.
Si tienes un negocio o eres emprendedor, no es una opción hacerlo. Si gestionas tu marca personal para potenciar tu desarrollo profesional, tampoco.
Así que al lío.
Balance imprescindible para un emprendimiento
¿Hemos alcanzado nuestros objetivos? ¿Cómo de avanzados van nuestros proyectos? ¿Cuánto hemos crecido? ¿La facturación para este primer semestre marcha según lo previsto? ¿Has llegado a lo que te habías planteado?
Todo esto está muy bien.
Pero a mí ya esto se me queda corto.
- ¿Estoy pasada de vueltas? Puede ser.
- ¿Me hago mayor? Inexorablemente sí.
- ¿Me fumo algo? No. Pero, a veces, y sobre todo este mes (declaración de la renta, impuestos, cuotas, y demás) ganas no me faltan. Esto te lo tengo que confesar también.
Conozco pocas personas más orientadas a resultados que yo. Me puede un Excel que va a más, ver una evolución… Un conseguir más. Llegar a más. Tengo alma de conquistadora vikinga. Yo que sé… es así.
Durante mucho tiempo me centré en eso. En los números, en cuánto, en cómo, en cómo mejorarlo.
Y me fue bien. No lo voy a negar. Es la base y hay que atenderla.
Pero cuando la tienes, si te quedas solo ahí, pierdes el norte y te puedes poner a ti, y a tu negocio, en peligro.
La energía: la variable más importante para impulsar tu talento.
Estaba descuidando una variable. Una variable determinante que me lanzaba, una y otra vez, a la casilla de salida cuando creía que estaba llegando a mi siguiente nivel (de verdad que ya no puedo ni un segundo más con esta terminología absurda que nos hemos inventado) por descuidarla.
Mi energía.
Me recuerdo en junios pasados reptando. Literalmente.
Arrastrada.
Con el cerebro frito. Llegando a mi sofá a las tantas de la noche y sin poder mediar palabra porque, literalmente, estaba K.O. Y cuando me metía en la cama muerta me dormía, pero no descansaba. A las 5 de la mañana una especie de ansiedad anticipatoria me sacudía sin aviso y sin piedad.
Agotada, exhausta.
Ser tan hormiguita e ir tan bien en el número me permitía entonces, tomarme dos meses de vacaciones por estas fechas ¿para qué? Para recuperar mi energía.
De esos dos meses de supuestas vacaciones, en realidad dos semanas me las pasaba de baja. Dos semanas que se me iban en dormir y recuperarme de esa repentina fiebre y esas placas de pus en la garganta que misteriosamente me sacudían en cuánto bajaba la guardia.
Otras dos en reparar todos los aspectos personales y logísticos que había pospuesto por estar a full (aquí te va a otro palabro, y me estoy conteniendo para no decirte que tengo la fórmula secreta para que factures 6 cifras en piloto automático)
Y ya el resto para las vacaciones de verdad, en las que volvía en mí. Volvía mi buen humor, mi risa, mi creatividad. Me repetía una y otra vez que nunca más quería caer en ese estado que me hacía perderme y vueeeeeelta a empezar.
Lucidez
El año pasado al volver de vacaciones me propuse: lucidez. Para no perderme otra vez. Hacer vida normal sin energía es demoledor. Qué te voy a contar a ti…
Templanza
Por mi cumpleaños me pedí templanza. No puede ser tan difícil vivir con más calma. Más templada. Más viéndolas venir, sin reaccionar tan rápido. Lo intenté. Lo intento. Estoy en ello.
Energía
Y la palabra que elegí para este inicio de 2024 fue energía. Centrarme en no agotarme. En no llegar a fin de proyecto con el tanque en reserva.
Y si quieres saber cómo me fue, y en qué medida alguno de estos aprendizajes te pueden servir a ti, te lo cuento muy muy pronto en mi newsletter.
Solo te puedo adelantar algo:
Sin energía no hay ni talento ni emprendimiento. No hay crecimiento. Ni tuyo, ni de tu negocio, ni de tu marca personal ni nada absolutamente nada de lo que te propongas.
Sin energía solo hay retroceso, oscuridad, inacción, piloto automático y modo supervivencia. Y por ahí no.
No hay mucho misterio ni misticismo. Hay planificación, Calendar o agenda que uses en mano y tiempo para tu energía. Hace años que agendo el ocio con el mismo afán que agendo mi negocio. Pues este año he agendado los hábitos que me llevan a mantener mi energía arriba.
Saber identificar los hábitos que te mantienen en energía. Y agarrarte a ellos. Sin piedad. Para no despistarte.
Te lo cuento esta semana, pero más en privado. Que si mis intimidades le llegan a mucha gente se me despista la energía
