Lo que tus empleados me cuentan de ti

La historia se repite. Una y otra vez. Puedo casi reproducir la palabra que va a venir encadenada a la siguiente. Empieza por un decepcionante: “No estoy bien en mi trabajo. Me quiero cambiar…” Y entonces comienzan a relatarme los mismos síntomas, el mismo tratamiento, da igual la empresa, da igual el lugar geográfico…

¿Quieres saber lo que tus empleados me cuentan de ti?

No les escuchas. Les oyes, pero no les escuchas. ¿Sabes que tomas decisiones que atañen directamente a su trabajo sin preguntarles? ¿Sabes que buscas como mejorar procesos encerrado horas y horas en tu despacho cuando la respuesta está más cerca de lo que crees? ¿Sabes que a veces les ofreces promociones o mejoras sin ni tan siquiera preguntarles a ellos y encima vas y te enfadas cuando renuncian a tu caramelo?

¿Te has parado a mirarles? Me dicen que no les ves. Que no has detectado su evolución y su crecimiento como profesionales. Tiene mil capacidades y mil talentos que ordenados y orientados con criterio solventarían tus problemas pero tú te empeñas en traer al “mirlo blanco” de Madrid, o de Londres o de esa mega súper multinacional con presencia en países de nombre casi impronunciable. Y no sirve de nada, porque el mirlo quiere otra jaula en cuanto ve de quien va a depender su comida. Y la desmotivación se te acumula mientras todo eso sucede.

A veces, me dicen, que parece que recapacitas. Que recuperas tus momentos de lucidez y que te sientas a hablar con ellos. Y la comunicación fluye y hasta les das la razón en algunos aspectos. Y llegáis a acuerdos, de esos verbales a los que tanta importancia les damos las personas.

Pero, ¿sabes que me cuentan? Que lo que ese día les dijiste, nada tiene que ver con lo que luego haces y llevas a la práctica. Y esa falta de coherencia no te la perdonan. Siento ser tan cruda, pero desde niños estamos acostumbrados a medir por actos y no por palabras. Pregúntale a un niño como se siente cuando le dices que vas a pasar más tiempo con él pero a la semana siguiente no vas a su función del cole. Pregúntale.

¿Sabes? Me hablan muy bien de ti. Con cierto orgullo incluso. Admiran tu capacidad, tu visión de negocio, valoran todo lo que has logrado con tan poco, pero la gestión de personas no es lo tuyo. Y tú no acabas de darte cuenta de que el pilar fundamental en el que tu empresa se sustenta son tus personas. Y sin ellas no eres nadie. Recuérdalo. Grábatelo a fuego.

Me explican también como tú vives para el trabajo. También me dicen que tu vida ahí fuera no te interesa en exceso pero esto es una creencia y no puedo hacerles tanto caso en este aspecto. También se preocupan por tu salud (me lo dicen totalmente en serio, “le va a dar algo” me lo repiten mucho, revísalo por tu bien) pero esto también puede ser un juicio de valor.

Lo que sí que es un hecho es que quieres que ellos repliquen lo que tú haces. Y que tu procedimiento de trabajo es el único bueno y que tus reuniones improductivas sin orden del día y de horas y horas de duración es la norma. Que trabajar hasta las 20.00, hasta las 21.00 o lo que surja (así porque si) es lo deseable.  No imaginas que pena siento cuando me dicen que eres tu quien los mira mal por salir a las 18.00 con el trabajo y sus objetivos  diarios cumplidos.

Ya en este punto ni hablamos de que acordéis organizar su jornada con flexibilidad cuando así se pueda hacer o con jornadas de teletrabajo si así es más útil y productivo para todos. Créeme que te va tocando hablar y muy en serio de este aspecto.

A veces, mis ojos recuperan su brillo, cuando les escucho decir que estás trabajando tu imagen de marca como empresa. Que has oído la palabra “employer branding” y que te has puesto manos a la obra. Pero, ¡ay! que poco te va a durar empezar la casa por el tejado y disfrazar de parque temático lo que en esencia sigue siendo el despacho de “Cuéntame como pasó”. Que nefastos resultados y cuantos disgustos te va a dar esa estrategia. ¿Sabes lo que les pasa a los vendedores de humo, verdad? Pues algo, muy parecido. Coherencia, integridad y transparencia, vuelven a aparecer las palabras mágicas.

También me cuentan que no te has adaptado a los nuevos tiempos (y no es cuestión de edad) que no entiendes que la comunicación de tu empresa pasa por la gestión de marca personal de muchos de tus empleados. Que los medios para la formación hoy en día están en muchas partes. Me dicen a veces que no les dejas ir a eventos de networking o a conferencias que les pueden aportar más en una hora que los cursos de 20 horas que programas año tras año sin sentido porque no te fías de su criterio y piensas que quieren perder el tiempo. Es delirante ¡no estás entendiendo nada de la realidad que nos está tocando vivir!

Me dicen también que en tu empresa la gente no se ríe, está tensa, incluso tiene miedo. Van profundamente tristes a trabajar ¿Sabes que cuando te vas, todos hablan (no para bien) de ti? Todo se vuelven quejas, rumores, comentarios, etc. A ti, que tanto te preocupa la productividad ¿sabes de la pérdida de dinero e ineficacia que estás permitiendo por tu nefasta política de comunicación? ¿vas a seguir mucho tiempo más sin preocuparte por crear un buen entorno de trabajo?

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A veces me dicen que les dan voces, que el trato de despectivo, etc. Esto ya no te lo pongo en primera persona, porque sé que tú que me lees nunca harías esto. Aquí la respuesta es ruda, tajante y es un NO. Ninguna persona merece eso. Tiene un nombre y se llama mobbing, pero a mí me gusta más llamarlo cobardía, violencia y abuso de poder y por ahí no paso. Aquí les tengo que cortar y ponerme muy firme. No es no y nunca es nunca. O el bucle en el que pueden llegar a entrar les destruirá durante años. Te pido por favor, que si detectas algo parecido a esto en tu empresa hagas todo lo necesario para pararlo, porque si no, tú eres tan culpable como el que ejecuta. Sin más.

¿Sabes que han llegado a decirme también?

Que sólo el día que ya no pudo más y te dijo que se iba a otra empresa, reaccionaste. Sólo ese día le ofreciste aquello por lo que él llevaba años luchando y casi suplicando.  ¿Has tenido que esperar a tener a la persona entre la espada y la pared para ceder? ¿En serio crees que te va a tomar en serio? Hazte un favor, y por tu dignidad ahórrate esa contraoferta final.

Y, por último, los cacahuetes déjalos para cuando vayas al zoo. Busca una retribución ajustada y justa. Y recuerda que lo del salario emocional sólo funciona cuando la base económica está bien asentada.

¿Cambiamos la historia para que tus empleados me empiecen a contar cosas más bonitas sobre ti y tu empresa?

Son muchos los que ya lo hacen (sabes que soy de quedarme con lo positivo) pero si queremos cambio y revolución, si de verdad queremos innovación, necesitamos que sean muchísimos más. Te lo cuento en mi próximo post. (puedes leerlo aquí)

Plural: 15 Comentarios Añadir valoración

  1. luisjuli2 dice:

    Me encanta el enfoque que le das, Elena. Estoy deseando leer el siguiente post!!
    Un abrazo!!!

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias Luis, me encanta que te guste. No quiero quedarme con una visión negativa, porque por fortuna he conocido y conozco modelos de gestión de personas muy inspiradores que son capaces de reinventarse y enriquecer a las personas, a la empresa en si y como no, a ellos mismos. Espero que te guste el siguiente 😉 Ya lo comentamos! Otro abrazo para ti.

  2. Hola Elena, me ha encantado el post! has volcado todas las confesiones de los empleados. Gracias por compartir, un saludo María Juanes

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias María Juanes, me alegra muchísimo que te haya gustado!

  3. Pedro dice:

    Verdades.
    Gestión de empresas, proyectos, personas. Cambios de mentalidades, cosas que vemos y no vemos, cosas que pretendemos cambiar y no podemos, cosas que podemos cambiar y no queremos…
    Una crítica constructiva, demasiado largo.
    😉

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias por tu comentario Pedro! Cambios y más cambios, para avanzar, para ir a mejor y para que todo sea más fácil. La cuestión es atreverse y ponerse manos a la obra.
      Gracias por pasarte por aquí!!!

  4. CeliaHil dice:

    Menudo tirón de orejas Elena 😉 Más de uno se debe sentir identificado.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Pues eso sería genial!! Darnos cuenta de lo que hacemos mal, para entender que necesitamos cambiar para que todo vaya mejor es un primer pasito. Sólo con que alguien se haya dado cuenta de que hay mil pequeñas cosas que puede hacer mejor, me sería suficiente. Estoy preparando la segunda parte del post con los otros miles de ejemplos que, por fortuna, también percibo y recibo de buena gestión de pesonas. A ver que te parece 😉 Un abrazo y mil gracias siempre!!

  5. Juan dice:

    Qué tal Elena? Se me acumula el trabajo con tu capacidad de proponer ideas.

    Hace años trabajé en una empresa, una gran empresa donde las personas eran muy importante. Y digo personas, no empleados, ni trabajadores. Era una empresa donde cada persona era un bien al que había que formar, y hacerle crecer porque en ello iba el éxito de la empresa. En ella aprendí muchas cosas, y una importante, era que es bueno, muy bueno ampliar el ámbito profesional, al humano, al personal. Aprendí que decir gracias a alguien de tu equipo o a tu equipo, valía muchas veces más que una recompensa económica. Aprendí a que el equipo era lo importante, y que las opiniones había que tenerlas en cuenta porque eso les hacía sentir parte importante de la empresa. Por supuesto aprendí que hay que ser consecuente con lo que dices y haces.

    Hoy en día, con las excepciones pertinentes que siempre hay, perdura en la mayoría de los que prestamos servicios para esa Compañía la sensación de que tuvimos buenos líderes, y que fuimos buenos líderes por lo que sigue siendo muy fácil tener un gran recuerdo, y por lo tanto, hablar bien de todo/todos.

    Por cierto, los horarios excesivos no estaban ‘bien’ vistos.

    Saludos.

    PD.: También se sacan cosas positivas de aspectos no tan buenos.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Y esta que tu comentas es precisamente la línea del post que estoy preparando dónde me paso a la cara en la que yo me siento más cómoda. Hay muchos ejemplos de buenas formas de gestionar personas que son dignas de ser mencionadas, como en el caso que tú mismo nos expones. Espero que te guste el planteamiento (y cuento con tu valoración 🙂 ) Muchísimas gracias por regalarme tus reflexiones! Un saludo muy cordial!

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