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¿ Emprender ? Mi primer año como autónoma

¿Emprender? Un año de autónoma.

No he trabajado tanto en toda mi vida. No he tenido tantos ingresos en toda mi vida. Ni tantas alegrías. Ni tantas preocupaciones.

No tengo jefe. Nunca he tenido que rendir cuentas a tanta gente como hasta ahora.

Trabajo en casa, organizo mi horario, me gestiono yo a mi ritmo. ¿Te he dicho ya que no he trabajado tanto en mi vida?

Nunca antes había tomado tantas decisiones y tantos quebraderos de cabeza. Nunca antes me había sentido tan orgullosa de mis éxitos ni de mis aprendizajes.

Podría pasarme un post entero así. Darte de alta como autónoma tiene su parte positiva y su parte negativa. Pero para que no dejes de leer en este punto, tengo que decirte que lo positivo compensa con creces a lo negativo. Y hoy, para celebrar el año contigo, quiero contarte porqué, algunas claves y muchas muchas áreas de mejora.

Y si alguna de estas reflexiones te ayudan para tu propio proyecto o idea, bienvenidas sean:

Nunca es el momento perfecto para emprender. Ni para nada.

En el peor momento de mi vida. Con las circunstancias más adversas en la mochila. Una mochila insoportablemente pesada. Con una anemia en el corazón (la otra también pero te aseguro que la física pesaba menos) que hacía que despegar las sábanas de mi cuerpo cada mañana fuera lo más parecido a escalar el Everest que haya hecho nunca. En esas circunstancias en las que algunas de las personas que me rodeaban, pensaban (y otras me lo decían abiertamente): “pobre, está pa allá todavía” decidí emprender.

No te cuento más detalles porque mi única intención al explicarte esto es ponerte en un panorama sumamente desfavorable y hacerte ver que cuando tienes claros una serie de aspectos, cuando has hecho el proceso de reflexión, cuando tienes muy claro en qué aportas valor a tus clientes y ellos ya te están esperando de alguna manera; cuando tienes perfilada tu estrategia no puedes esperar a que llegue el momento perfecto. No existe. Y además y entre otras muchas cosas, porque se te puede complicar aún más de lo que esperabas. Creéme que la vida te da sorpresas y cuando pensabas que nada podía ir peor, ahí te viene otra de regalo. Así que no esperes viento favorable y apuesta por aprender a navegar con uñas, dientes y todo lo que tengas a mano en tempestad y el resto te parecerá una broma (una vuelta al jardín de infancia, que dice un amigo mío 😉).

Acción, acción y más acción.

Escogí la palabra acción para que me acompañará debajo del nombre en mi logo porque admito que es mi misión. Conseguir que las personas pasen a la acción para conseguir sus objetivos. Hacerte ver que en tu cabeza no ocurre nada. Que planificar si, pero hasta cierto punto. Que tu talento si no lo enseñas y si no lo llevas a la acción no sirve de nada. Que necesitas objetivos muy muy muy pequeños con acciones de hormiga hacendosa que te lleve a conseguirlos. Y que muchos objetivos pequeños hacen uno gordo y sólo así avanzas. Me encantaría ser más elegante, más sofisticada en mis definiciones, pero lo que me funciona es esto. Y esto lo he llevado a rajatabla.

Money, money y mi nefasta inteligencia financiera.

Mi cultura financiera era nefasta (utilizar un pasado aquí me parece muy arriesgado, pero digamos que ahora trabajo en ello). Ni idea. Menudo problemón que tenemos con esto. Nadie nos lo explica y nosotros no hacemos nada por aprender más. Con ser “miradora” como dice mi madre y no gastar más de lo que ingreso y ahorrar cada mes aunque sea un poco me parecía suficiente “pa ir tirando”. Y con este bagaje ponte a hacer un presupuesto y poner precio a tu trabajo, a negociar, y a no sé cuantas cosas más tuve que hacer mientras ponía cara de “sí, sí, me estoy enterando de todo”. Que se lo pregunten a Nuria Torviso, Rocío del Arco (servicio de asesoramiento de OviedoEmprende), mis asesoras, mis conversaciones sobre el dinero con Paco Alcaide y los libros que me recomendó y todo lo que aprendo sobre emprender y sobre finanzas cada vez que Javi García abre la boca (o en su defecto, escribe)

Tienes que ser capaz de verlo para creerlo y para crearlo.

He sido capaz de imaginar en mi cabeza todos mis éxitos antes de que ocurrieran. Parece lógico, pero es que ¿si no lo visualizo cómo voy a ser capaz de diseñar las acciones encaminadas a conseguirlo? Otra cosa bien diferente es que a modo de premio (a mi lo del Karma como que no) o más bien como consecuencia lógica de la cantidad de acciones llevadas a cabo te van llegando otros pequeños grandes éxitos que ni tú mismo soñabas. Y justamente esas, te llevan mágicamente a soñar con otras. Y actúas más, y sueñas más alto, y te esfuerzas el triple. Y llegan. Los resultados llegan, vaya si llegan. Y si se resisten, más trabajo y más actúo. Y más mido, para ver si voy bien o abandonamos la expedición.

Pero todo esto sólo ocurre cuando crees firmemente en ti. Y cuando te concedes la posibilidad de soñar alto y de ir a por ello. Desde que me di permiso para conseguir éxitos y trabajo duro para ir a por ello, los resultados llegan.

Foco, foco y más foco. En lo que te gusta y en lo que no.

Hacer las tareas necesarias durante el tiempo que sea necesario. Esta frase de Paco Alcaide presentando Aprendiendo de los Mejores en OviedoEmprende ha resonado en mi cabeza una y otra vez durante este año. Y yo decía para mí; si si, yo soy muy enfocada. Y tenía razón pero sólo en parte. Y aquí la clave que te quiero dejar:

Las tareas necesarias/imprescindibles para tu negocio no son sólo las que a ti te gustan. Las otras también.

Es fácil poner foco en las tareas que te apasionan. El reto es enfocarte también en las otras.

Las más administrativas, las más burocráticas, las de la venta pura y dura, las que tienen que ver con sentarse y pensar en estrategia, en cómo puedes desarrollar tu modelo de negocio. Las que tienen que ver con el estudio, con ver que está ocurriendo fuera, con pensar en qué va a ser lo siguiente que vas a hacer, cómo demonios voy a conseguir ganar dinero sin necesidad de que esté yo siempre presente. Comparto como veis inquietud con mis queridos Andrés Pérez Ortega y David Barreda. Aprendí que me era muy fácil hacer las tareas en las que realmente soy buena, el reto es ser capaz de poner el foco en las que son imprescindibles y que a mi, personalmente, me dan “por saco”. Cada uno de nosotros tiene las suyas, creo que una de las claves de mi desarrollo profesional ha sido poner el foco en las que no me encantan. Que en las otras ya me enfrasco yo solita.

Confianza

En ti. Confía en ti y en tus posibilidades. Cree en ti y en el valor que aportas. Si no empiezas tú nadie lo hará.

Y muy en relación con esto, confía en la confianza que los demás depositan en ti. Y di que sí. Aunque para tus adentros te tiemble todo. En este punto tengo que dar las gracias a las personitas mágicas de Formación y Empleo de Ayuntamiento de Avilés y su apuesta por la marca personal y por mi y a las de Oviedo Emprende de Ayuntamiento de Oviedo que confiaron en mi en un momento decisivo en mi carrera profesional.

Rodéate de personas bonitas.

Y es en este punto en el que sin duda he triunfado. Si no eres una persona bonita simplemente, no estás. Y por persona bonita se entiende persona con mil millones de defectos (como yo) pero un corazón gigante. Y fundamentalmente hace muy bien su trabajo. Las dos cosas tienen que ir de la mano y no podemos olvidar ni una ni otra. Este punto es válido para colegas, referentes, compañer@s, clientes y amig@s. Y me ha salido de lujo. No me he sentido sola ni uno sólo de los días de mi camino. Y eso es algo que llevo muy dentro de mi corazón. Y para mi este es el gran éxito de cualquier proyecto profesional y personal.

Ponerme a citar aquí sería la historia interminable, pero si este año has estado en mi vida es porque he considerado que eras una persona muy bonita para mi. Hasta tal punto ha sido determinante para mi este aspecto, que toda una sección de mi web la he destinado a ellos, a mis queridos brillantes. Entra aquí y disfruta: #HoyBrilla

 

Conocer, compartir y crecer con personas bonitas como filosofia de vida 🙂

 

Tú sólo no puedes

Tengo clientes que se empeñan en ser el hombre y la mujer orquesta. No y no. Aunque no vayas muy sobrado de dinero, es necesario invertir en aquellos aspectos en lo que tu no eres bueno (ni tienes porqué) y debes confiar en profesionales (profesionales que sean personas bonitas, recuerda este punto porque te aseguro que es vital)

Y cuando necesité un logo que hablará de mi, me puse en manos de Menta Creativos. Cuando necesité unas imágenes que pusieran el foco en la belleza de lo que me rodea y en los matices de la vida hablé con @Bartollina y empezó la magia. Cuando quise darle un aire más “profesional” a mi web pero sin perder ni un ápice de mi esencia y de mi “te hablo de tú a tú” confié en el trabajo de Inknite. Y cuando necesito una inyección de creatividad confío en AndyBaraja Estudio Creativo. GRACIAS a tod@s.

Planificación y gestión del tiempo. Simpleza. Cuánto más simple más alcanzable.

Tuve que ser rápida en este punto. Si no te organizas y si no tienes una alta capacidad de productividad, vamos mal.
Listas en casa, en la agenda más molona, en el despacho, en notas desperdigadas por el bolso, en el móvil. Así era yo. No y no. Todo en digital, todo conectado y unificado. Que lo pueda ver, registrar y modificar desde dónde quiera que esté. Que descanso me dio esto, madre mía. Todo excepto mi “libreta mágica” claro, para crear aún necesito escribir en papel. Aquí el autoconocimiento y tenernos bien identificados es vital (como en todo)

Google Calendar para gestionar mi agenda y mis recordatorios. Por colorines y con invitaciones a los interesad@s para tener constancia de que la otra persona también lo tiene en su agenda. ¡Qué alivio siento de tenerlo todo bien gestionado ahí!

Trello para organizar mis tareas por proyectos. Divididas en Pendientes, En ejecución y Realizadas. Cuando se me ocurre una idea brillante para asignar a un proyecto voy a su carpetita y lo escribo. No imaginas la cantidad de energía mental que me ahorro con esta simple tarea de no tener que recordar. Apunto y descanso.

Pomodoro como técnica de productividad esencial en mi vida. Haré un post explicando esto en profundidad. Te adelanto que he desarrollado las ideas de este post en un pomodoro de 25 minutos y lo he escrito en dos pomodoros. Por el medio descansos de 5 minutos en los que miro el móvil, me permito pensar en lo que me apetezca y me levanto a estirar las piernas y los hombros. Y, además, como soy de personalidad adictiva le meto gamificación y me reto a mi misma: ¿Cuántas diapos puedo hacer en 25 minutos? ¿Cuántas redes podré actualizar en un pomodoro? Ay que si lo acabo antes de que finalice tengo más tiempo de lo-que-sea, jajajaja Esta es mi cabeza. Tienes que conocer la tuya para optimizar tus procesos de trabajo.

Móvil en silencio. Nada es tan urgente que no pueda esperar 25 minutos y mis padres tienen el fijo. No te la juegues con eso de la multitarea. Nuestro cerebro aún no está preparado para todo este ruido que nos acompaña de forma constante. 25 minutos de alto rendimiento. Y luego descansas. Sois muchos los que me preguntáis cómo me da la cabeza para todo. Pues así. Pruébalo y me lo cuentas.

Duerme, come y muévete.

Todo tiene un límite. Y tú sabes bien cuál es el tuyo. Y se trata de no acercarse siquiera. Si sigues, si estiras la cuerda… estás haciendo mal tu trabajo, no estás siendo eficaz, ha llegado el momento de reconducir. He trabajado durante semanas sin tener ni un sólo día de no hacer nada. De esos de absolutamente nada. Me he llegado a sentir exhausta. Mal hecho. Algo no estoy gestionando bien. No hay más. Y para el año que viene esto ha de mejorar. Si no, lo estoy haciendo mal. Yo quise ser profesional independiente para apostar por mi. En todas mis dimensiones. Me lo voy a escribir más veces, para ver si así se me graba. Corremos el riesgo desmesurado de creernos todopoderosos e imprescindibles. Vivir intenso sí, vivir al límite no. Menos es más. Simplifica tus acciones y ponle límite a tus absurdas ansias de perfección. Excelencia sí, perfección… ¡no, GRACIAS!

Para pensar hay que parar.

Y no hay más. Y una imagen vale más que mil palabras.

 

 

 

 

 

Elena Arnaiz

Y de aquí lo realmente importante son las personas que estaban detrás de la cámara, claro 😉

¿Cómo voy a finalizar sin ti? Me has hecho crecer con tus aportaciones, tus palabras de cariño, tus reflexiones, tus inquietudes y tus miedos. Me has hecho mejorar cada vez que notaba que no me estaba explicando bien o que mis palabras no eran interpretadas a la dirección que yo quería. Me has recomendado, contratado, leído, escuchado o valorado. Es totalmente indiferente, pero nada de todo esto tiene sentido sin ti. Así que mis últimas palabras de este post-balance van para ti: GRACIAS. Gracias por estar aquí.

Tengo mil planes para mi segundo año. Visualizo ya muchas cosas y todas ellas me ilusionan y me motivan. Cuento con mi especial energía 😇 , cuanto con mis ganas y con la mejor de las compañías y quiero seguir trabajando para contar contigo. ¿Vamos a por uno más? ¿Caminamos juntos?