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No sabes cuál es tu talento porque no escuchas

Deja de buscar en qué eres bueno. O al menos deja de buscarlo en la soledad de tu habitación. Te voy a ser clara…. tienes una incapacidad genética para saber cuál es tu talento. Son muchísimas las personas que me dicen y me escriben que ellas no son buenas en nada, que han pensado y analizado en qué son buenas y nada. Que de la lámpara mágica no sale nada… Te propongo algo, para encontrar tu talento y apostar fuerte por él (y por tus posibilidad de ganarte la vida con algo en lo que eres bueno y que además te gusta hacer) necesitas:

Atrapado por la seducción de la introspección.

Dios me libre a mi de poner en duda el valor del proceso de autoconocimiento. Soy una gran defensora de destinar un tiempo de nuestra estrategia a este aspecto. Pero y aquí la clave, hazlo un tiempo. Sólo un tiempo para pensar que competencias son las que más destacan de nosotros, qué talento sobresale en nuestro repertorio. Pero poco, cuánto menos mejor. A mi me entran sudores fríos de pensar en las veces que he tenido que enfrentarme a este papel. ¿Qué se yo cuál es mi talento? Veo el terror en la cara de mis clientes cuando les hago preguntas de este tipo ¿qué saben ellos? El autoconocimiento en este punto se queda en nada si no continúas leyendo este post 😛

Talento en Acción.

Imposible que puedas saber que tienes talento si no lo pones en práctica. Create espacios para poder probarlo y mira a ver qué ocurre. Que el miedo a que tu ego se vea dañado no te impida pasar a la acción. Si no actúas, no…nada. Absolutamente nada.

Talento & Acción… y los demás.

Porque la opinión de los demás sí importa. Como si de una receta se tratara para dar con un talento necesitas…

Primero. Anotas en papelín cuáles crees que son tus talentos.

Segundo. Escoges uno de ellos, transmitir ideas a un grupo de personas, por ejemplo.

Tercero. Creas tu propio espacio para poder ejecutar tu talento. Puedes escoger la reunión de la comunidad de vecinos si es la primera vez que haces esta receta. Añadir grado de complejidad al gusto (o ya vas viendo tú lo que te pide… que me dice a mi madre)

Cuarto. Preguntas y escuchas lo que los demás tienen que decir de ese talento que has puesto en acción.

Quinto. Repetir cuántas veces sea necesario. Sal al gusto.

El paso cuarto es irremplazable. Atento a este punto que la gran parte de las recetas se estropean justo aquí (como cuando yo abro la puerta del horno para ver lo hermosote que se está poniendo el bizcocho y luego observo con gran congoja como se me viene abajo)

Cuando los demás te dicen:

  • Me gusta lo que haces. Eres bueno. Sigue así. Que buen trabajo. Mola lo que haces (en fin, cualquier indicador positivo)

Presta atención. Repite el paso dos y tres y vuelves a escuchar a los demás. Si se repite este feedback positivo en más de una ocasión y con diferentes observadores (que no sean tu abuela ni tu madre, a poder ser) acéptalo con generosidad. Y, muy importante, aunque tú no te lo creas. Aunque tu baja autoestima, tus falsas creencias o tu humildad malentendida quiera restar valor a esta información tan relevante, tú no te hagas caso.

¿Qué necesidad tiene nadie de decirte qué eres bueno en algo si no lo cree? ¿Y no te parece sospechoso que diferentes personas resalten lo mismo de tí? ¿Y sin hablar entre ellas? No es magia, es que tú no puedes verte el talento. Ellos sí. Sólo escucha, confía y actúa.

En general, ninguno de nosotros tenemos la capacidad de observarnos con objetividad. Tómalo con una incapacidad humana más. La única diferencia es que hay personas que tomamos las opiniones de los demás y las sometemos a estudio sobre nuestros talento y hay otras que nos son capaces.

Te voy a dar una pista más. Si muchas personas que haces algo bien y tu sigues sin creértelo del todo, no te hagas caso y continúa poniendo tu talento en acción. Tal vez de tanto escucharlo acabes creyendótelo y si no es así, dará igual porque ya lo estarás haciendo. Y al final, esto era lo único que tú y yo queríamos.

  • Silencio sepulcral. Ojos que no se encuentran con los tuyos. Un aséptico bien, bien, está bien o cualquier otro indicador que te haga intuir que no está tirando cohetes.

La misma ecuación. No podemos dar crédito a una sola valoración. No seré yo quien corte tus alas, pero si mucha mucha mucha gente reacciona así a tu talento (y tu necesitas ganarte la vida ya con él y no trascender la historia con él) es momento de recalcular ruta y volver al primer paso de la receta para afinar más con el resultado final y hartarte de esforzarte hasta que tengas el feedback que necesitas. Si ya lo has hecho y seguimos igual, dedica un tiempo a pensar en un posible plan B.

Sea como sea, que te quede claro esto:

Tú sólo no tienes la capacidad de saber cuál es tu talento.

Necesitas de los demás y necesitas confiar en su valoración para poder ir a por todas con tus fortalezas.

Necesitas de los demás para poder brillar.

Si quieres saber cuál es tu talento. Pregunta. Y escucha. Y escucha con generosidad. Generosidad para dar pero también para recibir. Especialmente si es bueno. Se nos olvida con excesiva frecuencia este punto.

Así, en tu proceso de desarrollo profesional. O lo que es lo mismo, durante toda tu vida, tienes en tu mano la posibilidad de poner en acción tu talento y de exponerlo a las personas que puedan estar interesados en él. Y de trabajar tu regulación emocional  para reajustar tu autoconcepto en función de su feedback y reducir esa peligrosisima tendencia que no creernos en nuestro potencial cuando los demás nos lo están gritando a voces.

Ahora, justo ahora que me estás leyendo. Vete a por el papelín otra vez. Y piensa, piensa en cuál es ese talento que los demás te han dicho muchas veces y tu sigues sin creerte. Y cuando lo tengas pasa a la acción, actúa como si te creyeras profundamente que lo tienes por el mero hecho de muchos te lo hemos dicho.

Deja de rebuscar tu talento y empieza a creer en el que ya sabes que tienes (porque te lo han dicho, porque tienes evidencias, porque tú no tienes capacidad para verlo pero los demás sí y debes confiar). Deja de negar (te) y empieza a amar (te).

Talento, acción y los demás. Esta es la fórmula mágica. Te lo contamos de viva voz mi admirada Meme Romero y yo en su canal de Youtube TalentTú Acabo el vídeo enseñando un ¿talento? oculto y diciendo «sed piadosos conmigo…» No puedes dejar de verlo 😛

 


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#Aedipe52 talento Elena Arnaiz