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Cómo entender los problemas organizativos desde una visión sistémica

Aplicar una visión sistémica a una organización significa dejar de interpretar un problema únicamente por lo que ves en la superficie y empezar a analizar qué relaciones, decisiones, procesos y comportamientos están haciendo que ese resultado aparezca y se mantenga.

Esto es especialmente útil cuando un problema se repite. Cambias personas, haces formación, introduces nuevas reuniones, aumentas el seguimiento… y unos meses después vuelves a encontrarte prácticamente en el mismo punto.

Ahí merece la pena mirar de otra manera.

En este artículo quiero enseñarte cómo utilizo una visión sistémica para entender problemas organizativos: cómo distinguir un síntoma de un patrón, qué preguntas hacer antes de intervenir y dónde mirar para encontrar las condiciones que están sosteniendo lo que ocurre.

Si primero quieres comprender el marco general, en este artículo explico qué es el pensamiento sistémico en empresas. Aquí voy a centrarme en su aplicación práctica al diagnóstico.

Qué significa analizar un problema con visión sistémica

Analizar una organización con visión sistémica implica entender que lo que ocurre rara vez depende de una única causa.

En una empresa conviven personas, roles, prioridades, métricas, procesos, relaciones, decisiones, cultura, liderazgo y formas de distribuir la responsabilidad.

Y todo eso se influye entre sí.

Por ejemplo, puedes tener un equipo que espera constantemente instrucciones del manager.

Una primera interpretación podría ser que falta iniciativa.

Pero también merece la pena revisar:

  • qué decisiones puede tomar realmente el equipo;
  • qué ocurre cuando alguien decide y se equivoca;
  • cuánto controla el manager;
  • qué asuntos necesitan validación;
  • qué comportamiento se ha reforzado durante los últimos meses.

Entonces el problema empieza a tener otra forma.

La visión sistémica de una organización sirve precisamente para ampliar esa lectura antes de decidir qué hacer.

El error de intentar resolver el síntoma que tienes delante

En las empresas actuamos muchas veces sobre lo visible.

Aparece un problema y buscamos una solución relacionada directamente con ese problema.

Hay poca autonomía → hacemos formación sobre autonomía.
Hay conflictos → organizamos una actividad de equipo.
Baja el rendimiento → aumentamos seguimiento.
La gente no propone → pedimos más iniciativa.
Hay errores → añadimos controles.

Algunas de estas acciones pueden ser útiles.

El problema aparece cuando intervenimos sin entender qué está provocando realmente la situación.

Porque la solución puede aliviar el síntoma durante un tiempo y mantener intacta la dinámica que lo genera.

Incluso puede reforzarla.

Piensa en un equipo con poca autonomía.

El manager empieza a controlar más porque los resultados no llegan.

Ese mayor control provoca que las personas consulten todavía más antes de decidir.

El manager interpreta esa dependencia como falta de autonomía y aumenta el seguimiento.

El sistema acaba generando exactamente el comportamiento que está intentando corregir.

Ese tipo de bucle es una de las razones por las que algunos problemas organizativos parecen no terminar nunca.

Las cuatro capas que debes mirar detrás de un problema organizativo

Cuando quiero entender un problema desde una visión sistémica, intento separar cuatro niveles.

1. El síntoma visible

Primero describe lo que realmente está ocurriendo.

Sin interpretar.

En lugar de:

“El equipo no tiene compromiso”.

Concreta:

“En los últimos dos meses ha disminuido la participación en reuniones, las decisiones tardan más y varias tareas necesitan seguimiento adicional.”

Esto parece un detalle, pero cambia mucho el análisis.

Una etiqueta ya contiene una explicación.

Un comportamiento te permite investigar.

2. El patrón que se repite

Después mira si lo que estás observando es puntual o forma parte de una dinámica.

Pregúntate:

  • ¿Desde cuándo ocurre?
  • ¿En qué equipos aparece?
  • ¿Cuándo empeora?
  • ¿Con qué personas ocurre más?
  • ¿En qué situaciones no aparece?
  • ¿Qué suele pasar justo antes?
  • ¿Qué sucede después?

Los patrones aportan mucha más información que un episodio aislado.

Si tres personas diferentes ocupan un puesto y terminan teniendo exactamente el mismo problema, quizá merece la pena revisar algo más que a las tres personas.

3. La estructura que sostiene ese patrón

Aquí empezamos a mirar el sistema.

Revisa:

  • roles;
  • responsabilidades;
  • procesos;
  • carga;
  • prioridades;
  • indicadores;
  • incentivos;
  • autonomía;
  • liderazgo;
  • acceso a información;
  • criterios de decisión;
  • consecuencias.

Esta capa suele explicar muchas cosas.

Por ejemplo, un departamento puede tener dificultades para colaborar con otro porque cada uno tiene objetivos que compiten entre sí.

Desde fuera parece un problema interpersonal.

Cuando miras las métricas, descubres que el propio sistema está premiando decisiones incompatibles.

4. Las reglas no escritas que ha aprendido el equipo

Todas las organizaciones tienen reglas que no aparecen en ningún procedimiento.

Se aprenden.

“Es mejor preguntar antes de decidir.”

“Si dices que puedes con algo, acabarás haciendo el trabajo de todos.”

“Aquí cuestionar una decisión no compensa.”

“Los problemas se solucionan antes de que lleguen arriba.”

“Lo importante es entregar, aunque luego haya que corregir.”

Estas reglas tienen muchísimo impacto sobre el comportamiento.

Y suelen revelar bastante bien la cultura real.

Cuando una regla informal está muy instalada, pedir un comportamiento diferente suele tener poco efecto si no cambias también aquello que la está reforzando.

Cómo analizar un problema organizativo con visión sistémica

No necesitas hacer un diagnóstico interminable, sino, ordenar las preguntas.

1. Define exactamente qué estás observando

Empieza por hechos.

Qué comportamiento aparece.
Con qué frecuencia.
Dónde ocurre.
Qué impacto genera.

Evita empezar por conceptos amplios como “falta de compromiso”, “mala actitud” o “problemas de liderazgo”.

Cuanto más concreta sea la observación, mejor podrás analizarla.

2. Busca el patrón

Pregunta qué se repite.

Un problema organizativo empieza a ser especialmente interesante cuando aparece en momentos, personas o equipos diferentes.

Ahí puede existir una estructura común.

3. Identifica qué condiciones favorecen ese comportamiento

Mira alrededor.

Qué presión existe.
Qué información tienen las personas.
Qué prioridades reciben.
Qué margen de decisión tienen.
Qué consecuencias aparecen
cuando actúan de una forma u otra.

El comportamiento siempre ocurre dentro de unas condiciones.

4. Revisa qué está reforzando el sistema

Esta es una de mis preguntas favoritas:

¿Qué obtiene una persona actuando de esta manera?

O también:

¿Qué evita?

Puede evitar una reprimenda.
Una decisión arriesgada.
Más carga.
Un conflicto.
Una exposición innecesaria.

Y puede conseguir seguridad, reconocimiento, rapidez o protección.

Ahí aparecen muchas veces los incentivos reales del sistema.

5. Mira las conexiones entre decisiones

Un problema que aparece en un departamento puede haberse generado en otro.

Una decisión comercial puede aumentar la carga de Operaciones.

Una política financiera puede cambiar la forma de decidir de los managers.

Una métrica individual puede deteriorar la colaboración.

Una norma de Recursos Humanos puede terminar modificando el comportamiento de un equipo.

La visión sistémica obliga a seguir esas conexiones.

6. Pregunta qué puede provocar tu solución

Antes de intervenir, hazte otra pregunta:

¿Qué comportamiento podría generar esta solución en otra parte del sistema?

Más control puede reducir errores y también autonomía.

Más incentivos individuales pueden mejorar resultados y deteriorar colaboración.

Más promociones internas pueden favorecer desarrollo y generar problemas si los nuevos managers no reciben contexto ni apoyo.

Las decisiones tienen efectos secundarios.

Pensar sistémicamente también significa anticiparlos.

infografia Cómo entender los problemas organizativos desde una visión sistémica

Ejemplos de problemas que cambian cuando aplicas una visión sistémica

Veamos de manera práctica cómo cambia la interpretación cuando dejamos de mirar únicamente el síntoma.

Alta rotación

Lectura rápida:

“La gente se va porque los salarios no son competitivos.”

La compensación puede influir.

Pero una visión sistémica preguntaría:

  • ¿En qué áreas se concentra la rotación?
  • ¿Con qué managers?
  • ¿Cuándo se marcha la gente?
  • ¿Después de cuánto tiempo?
  • ¿Qué oportunidades de desarrollo existen?
  • ¿Qué carga soportan esos equipos?
  • ¿Qué perfiles permanecen?
  • ¿Qué ocurre después de una promoción?

Quizá descubras que el problema no es general.

Y entonces tampoco debería ser general la solución.

Managers saturados

Lectura rápida:

“Necesitan aprender a delegar.”

Puede que sí.

Pero antes miraría:

  • qué decisiones pueden delegar;
  • qué errores tolera dirección;
  • cuánto margen tiene realmente el equipo;
  • qué asuntos necesitan validación;
  • cuántas funciones ha ido absorbiendo el manager;
  • qué ocurre cuando alguien decide sin consultarle.

Puede que estés pidiendo delegación dentro de un sistema que sigue centralizando decisiones.

Una formación que no cambia comportamientos

Lectura rápida:

“La formación no ha funcionado.”

Desde una visión sistémica preguntaría:

¿La persona puede aplicar lo aprendido?

¿El manager espera ese nuevo comportamiento?

¿Tiene tiempo para hacerlo?

¿Las métricas lo favorecen?

¿O el sistema sigue premiando exactamente la conducta anterior?

Una persona puede salir de una formación sabiendo perfectamente qué debería cambiar y volver a un contexto donde aplicar ese aprendizaje tiene un coste.

Ahí la formación tiene muy poco margen.

Todo termina llegando al manager

Lectura rápida:

“El equipo no tiene autonomía.”

Pero quizá cada vez que alguien ha tomado una decisión sin consultar ha recibido una corrección.

Quizá no están claros los límites.

Quizá el responsable modifica después las decisiones.

Entonces esperar deja de ser una falta de iniciativa.

Se convierte en una forma racional de trabajar dentro de ese contexto.

Cómo cambia un problema cuando aplicas visión sistémica

Esta tabla no sustituye el diagnóstico, pero sirve para recordar algo importante: una primera explicación puede ser correcta y seguir siendo incompleta.

Lo que observas Lectura rápida Pregunta desde una visión sistémica Qué revisar
Nadie decide Falta iniciativa ¿Qué ocurre cuando alguien decide sin consultar? Autonomía, consecuencias y liderazgo
Siempre tiran los mismos Unos están más comprometidos ¿Por qué el sistema recurre siempre a esas personas? Carga, responsabilidad y reconocimiento
Aumenta la rotación La gente no quiere quedarse ¿Dónde y cuándo se concentra la salida? Managers, desarrollo, carga y oportunidades
Hay conflictos entre áreas No saben colaborar ¿Qué objetivos están enfrentando intereses? Métricas, incentivos y procesos
La formación no cambia nada No aplican lo aprendido ¿Qué comportamiento sigue teniendo más retorno? Cultura, liderazgo y condiciones
Todo llega al manager El equipo no es autónomo ¿Qué aprende alguien cuando decide sin validar? Margen de decisión y tolerancia al error

Cómo saber si estás ante un problema sistémico

Hay varias señales que deberían hacerte mirar más allá de la persona o del episodio puntual.

Una de ellas es que el problema vuelva después de haber intervenido.

También que aparezca con personas diferentes.

O que se repita en varias áreas.

Otra señal bastante clara es que una solución mejore una parte del problema y empeore otra.

Por ejemplo:

Introduces controles para reducir errores y aumenta la lentitud.

Centralizas decisiones para ganar coherencia y los managers pierden autonomía.

Reconoces a quienes solucionan urgencias y cada vez aparecen más personas dedicadas a apagar fuegos.

También hay problemas sistémicos cuando nadie ha diseñado expresamente la situación, pero muchas decisiones pequeñas contribuyen a mantenerla.

Nadie decidió que siempre tiraran los mismos.

Pero quizá el sistema lleva años enviando el trabajo más difícil a quienes responden mejor.

Nadie decidió crear dependencia del manager.

Pero cada error autónomo pudo terminar reforzando la validación previa.

Cuando ves estos patrones, merece la pena ampliar la mirada.

Qué defiende el Talentocentrismo sobre los problemas organizativos

Desde Talentocentrismo, un problema organizativo no se analiza únicamente preguntando quién está fallando.

Miramos la relación entre persona, comportamiento y sistema.

La persona tiene capacidades, necesidades, decisiones y responsabilidad individual.

El talento aparece en comportamientos observables capaces de generar valor.

La empresa crea un contexto compuesto por cultura, liderazgo, roles, procesos, prioridades, decisiones y relaciones.

Estas tres capas interactúan.

Por eso el comportamiento aporta información sobre la persona y también sobre el sistema donde esa persona está trabajando.

Esto no elimina responsabilidad individual.

La completa.

Porque puedes necesitar intervenir sobre una conducta concreta y, al mismo tiempo, modificar una condición del contexto que lleva meses reforzándola.

Ahí es donde una mirada Talentocentrismo permite gestionar los problemas con bastante más precisión.

Dónde intervenir después de entender el sistema

Aplicar una visión sistémica no significa querer cambiar toda la empresa cada vez que aparece un problema.

De hecho, debería ayudarte a hacer lo contrario.

A encontrar un punto de intervención más preciso.

Quizá necesites:

  • aclarar quién tiene una responsabilidad;
  • eliminar una validación innecesaria;
  • cambiar una métrica;
  • modificar un criterio de decisión;
  • redistribuir carga;
  • dar mayor autonomía;
  • intervenir sobre un comportamiento que se ha tolerado demasiado;
  • cambiar una conversación;
  • revisar una prioridad;
  • corregir una incoherencia entre lo que la empresa dice y lo que refuerza.

Una buena intervención cambia las condiciones que alimentan el patrón.

Después observa.

Qué comportamiento aparece.
Qué deja de aparecer.
Qué nueva consecuencia has generado.

Porque el sistema también responde a tus soluciones.

Preguntas frecuentes sobre visión sistémica

¿Qué es una visión sistémica?

Una visión sistémica es una forma de analizar una realidad observando las relaciones entre sus diferentes elementos y los patrones que generan conjuntamente, en lugar de explicar un problema mediante una única causa aislada.

¿Qué es la visión sistémica de una organización?

La visión sistémica de una organización analiza cómo interactúan personas, roles, procesos, cultura, liderazgo, métricas, decisiones y contexto para generar determinados comportamientos y resultados.

¿Qué diferencia hay entre visión sistémica y pensamiento sistémico?

El pensamiento sistémico es el marco que permite comprender una realidad como un sistema de elementos interdependientes. La visión sistémica puede entenderse como la aplicación de esa forma de pensar al análisis de una situación concreta. Puedes ampliar el concepto en mi guía sobre pensamiento sistémico en empresas.

¿Cómo aplicar una visión sistémica a un problema empresarial?

Empieza describiendo el comportamiento observable, identifica patrones, analiza qué estructura los sostiene, revisa qué está reforzando el sistema y observa las conexiones entre decisiones antes de definir una intervención.

¿Cómo saber si un problema organizativo es sistémico?

Puede serlo cuando se repite con personas diferentes, reaparece después de intervenir, afecta a varias áreas o cuando las propias soluciones generan consecuencias que mantienen el problema.

¿Qué aporta una visión sistémica a Recursos Humanos?

Permite analizar problemas de desempeño, rotación, desarrollo, liderazgo o colaboración conectándolos con el contexto organizativo y evitando atribuirlos automáticamente a características individuales.

¿Cómo ayuda la visión sistémica a gestionar talento?

Ayuda a entender qué condiciones permiten que determinadas capacidades se conviertan en comportamientos que generan valor y qué elementos del sistema pueden estar bloqueándolos.

Antes de corregir el problema, entiende qué lo está produciendo

Cuando un problema vuelve una y otra vez, seguir haciendo más de lo mismo suele tener poco recorrido.

Yo prefiero empezar por mirar.

Qué comportamiento aparece.

Qué patrón se repite.

Qué condiciones lo sostienen.

Y qué está aprendiendo el sistema de cada decisión que tomamos.

Una visión sistémica ayuda precisamente a eso: a comprender mejor antes de intervenir.

Porque cuando entiendes qué está generando el problema, puedes actuar con bastante más precisión sobre aquello que realmente tiene capacidad de cambiarlo.

En mi newsletter sigo compartiendo claves prácticas sobre Talentocentrismo, comportamiento y gestión de problemas organizativos desde una perspectiva sistémica.

Y si quieres profundizar en esta forma de entender las personas, el talento y las empresas, puedes encontrar mi libro Talentocentrismo: metodología para hacer crecer a las personas y al negocio poniendo el talento en el centro.

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Artículo escrito por:

Gestión de Talento Elena Arnaiz

Elena Arnaiz: Psicóloga experta en Talento y RRHH