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Qué significa aportar valor (de verdad) y cómo hacerlo sin dejar de ser tú

Aportar valor.
Una de esas frases que escuchas una y otra vez, que suena potente, inspiradora… pero que a veces no sabes muy bien qué significa realmente o cómo hacerlo sin agotarte ni traicionarte. Si has sentido que “tienes que aportar el 100%” o que “todo valor aportado debe ser perfecto, medible, grandioso”, este post es para ti.

Porque quiero contarte que aportar valor no es hacer más ni llegar a todo, sino algo mucho más cercano, más posible y mucho más tuyo: es ofrecer lo que eres, desde lo que sabes hacer bien, con la intención de dejar huella y generar impacto en tu comunidad o entorno laboral.

¿Por qué decimos todo el tiempo: aportar valor?

Madre mía, lo que sufrimos mis clientes y yo cuando llegamos a esta fase.

Vamos a poner orden:

¿Qué es valor?

Valor

Podríamos resumir todo esto que nos dice la RAE así:

El resultado que perciben los demás cuando hacemos algo de cierta importancia que satisface una necesidad o proporcione una mejora y esto te reporta un beneficio (económico o emocional) a cambio.

Pienso que las personas que nos dedicamos al desarrollo profesional lo repetimos sin parar:

  • Te contratan por el valor que aportas. Y nunca por la pena que des o por lo guapo que seas.
  • Ponte en valor.
  • Enseña lo que vales.
  • Elabora tu propuesta de valor.
  • ¿Cuánto vale lo que haces?
  • Tu estrategia de visibilidad de explicar el valor que entregas a tus clientes.

Pero con cierta frecuencia se nos olvida explicarlo (o, peor aún, no sabemos explicarlo de forma simple) Y así, dejamos de hablar en el mismo lenguaje que nuestro cliente y nos alejamos de sus necesidades.

Y alejarte de las necesidades de tus clientes es la fórmula 100% garantizada de perder valor.

Tener bien claro este concepto te abre un mundo de luz y color de posibilidades. Bueno, no sé si tanto, pero es cierto que te hace entender buena parte de toda esta historia.

¿Qué significa aportar valor?

¿Qué es aportar valor? ¿Dónde empieza? ¿Quién lo decide?

Aportar valor es sumar con lo que tú sabes hacer, con cómo lo haces, con tu actitud, tu presencia, tu escucha. No se trata de inventarte nada, ni de demostrar nada, ni de parecerte a nadie más.

  • El significado de aportar valor está en ofrecer a los demás lo que tienes dentro, de forma útil, generosa, sencilla y que sea beneficioso para ellos.
  • Está en hacer bien tu trabajo, sí, pero también en estar presente, en implicarte, en mejorar una conversación o hacer que otro se sienta visto.

El valor no siempre se mide. Pero siempre se siente.

Y cuando lo haces desde tu autenticidad, sin impostura, ese valor deja huella.

¿Para qué vales?

No te describas, no hables de ti.  A tus clientes no les importas tú. Grábate a fuego esta frase. A tus clientes les importan sus problemas, sus necesidades. Y de ti, sólo quieren que se los resuelvas.

Y tu responsabilidad es:

  1. Averiguar para qué valen todos esos años de formación, todas las batallas que has librado en tu experiencia profesional y tu particular (y única) forma de llevarlo a cabo
  2. Aprender a contarlo. Aprender a hablar para que se te entienda y para que perciban tu valor. Y la única forma de que esto ocurra es hablar en el mismo lenguaje que tus clientes y haciéndole llegar los beneficios que le vas a proporcionar.

¿Cuál es el valor que tú te das?

No te ves valor porque sólo piensas en las piezas que tienes, en lo que has acumulado hasta ahora. Y, como tendemos a compararnos, siempre va a haber alguien que tenga más piezas que tú. Y nos devaluamos.

Y, ponerte en valor, no significa creerte el mejor. Ponerte en valor implica ser capaz de identificar para qué sirve todo eso que tienes. Y descubrirlo es la mejor forma de acercarte al segundo gran interrogante.

que significa aportar valor

¿Qué valoran de ti?

Fíjate que en relación con el valor no tiene ningún sentido hablar sólo de ti. Eres tú en relación a la forma en la que “cambias” el mundo con lo que tú eres capaz de resolver a los demás.

Y, para eso necesitas apagar el ruido interno improductivo que te encierra en ti, en tu carencia, en lo mucho que te falta. Y, por eso, debes reunir el coraje suficiente para preguntar fuera, para ver en los ojos de los demás los beneficios que les procuras y la humildad suficiente para salir más allá de las directrices de nuestro ego y aceptar e integrar lo malo, pero ojo, también lo bueno.

Sé humilde para recibir e integrar lo bonito que los demás tienen que decir de ti.

¿Para quién vale eso que tú haces?

Los demás, los demás. Con tu producto, recuerda que tú no te vendes, que tú vendes tu producto (tus competencias, tu conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes) proporcionas beneficios a los demás.

Tu función es obsesionarte por descubrir necesidades. Y los clientes no van por ahí poniendo anuncios de empleo (y las empresas, hoy por hoy y en una gran mayoría, tampoco).

Las empresas y los clientes (es lo mismo) tienen necesidades. Todo el mundo las tiene. Tu misión como profesional es:

  1. averiguar cuáles son (con todo lujo de detalles)
  2. diseñar productos que les solucionen ese problema.
  3. contactar con ellos para hacerles llegar tu propuesta.

PD: Si tu cliente es una empresa, tu producto es la forma particular en la que tu vas a contribuir a implementar el puesto de trabajo. Siempre que me oigas hablar de cliente piensa que una empresa para la que trabajes por cuenta ajena es tu cliente. Y cómo Andrés Perez Ortega se encarga de recórdarnos, tener sólo un cliente es un gran peligro hoy en día.

¿Qué beneficio le propones a los demás?: Tu propuesta de valor.

Ahora que ya has analizado bien sus necesidades, ahora que ya sabes bien cuál es tu producto te toca pasar a hablar a los demás ¿Qué propones?

Deja de buscar, sé tú quien ofrezca.

Deja de pedir a todo el mundo, propón tú sólo a aquellos que te necesitan.

El más dificil todavia es diseñar tu propusta única de valor. Te lo cuenta el maestro Recolons aquí

Y, por supuesto, los chicos de Street Personal Branding en este video imprescindible.

Vales más por lo que (no) callas…

Y ahora que has llegado hasta aquí… enséñalo. No te lo guardes, no lo dejes escondido con su lacito rojo puesto encima. Tu regalo no es un regalo perfecto. Tu regalo tiene que llegar muy imperfecto. De tanto enseñarlo fuera, de tanto cuestionarlo, de tanto mejorarlo. Pero no en la búsqueda de la perfección si no en la búsqueda del incremento de la utilidad para las personas que lo van a recibir.

Cuéntalo. Por tierra, mar y aire. El eterno debate visibilidad sí o no, marketing sí o no, ¡qué poco hemos entendido de todo esto, de verdad! Cuánto empeño sigo viendo por ahí en tener que hacer las cosas como yo lo digo o si no están mal.

Es más simple que todo esto. Tienes un valor, hay personas en el mundo que lo necesitan y los dos saldréis ganando. Cuéntalo. Y ya.

En los sitios en los que estén las personas que necesitan de ti. Online y offline. Para alguien siempre lo harás muy bien, para alguien siempre lo harás fatal. DA IGUAL.

Tú sólo centrate a responder a esta pregunta cuando comuniques: ¿aporta valor? ¿mejora la vida de alguien? ¿le ayuda? ¿Sí? Adelante. Y, como dice el refrán, si ladran es que cabalgamos. No te compliques más.

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Ponle valor.

Y el valor se calcula por los beneficios que promueve. No por el esfuerzo que a ti te cuesta. Que aquí también tengo jarana con mis clientes (y mis mentores lo tienen conmigo, claro)

Si nuestro talento sale de forma natural, si estamos acostumbrados a él, si no nos cuesta esfuerzo volvemos a mirarnos desde nuestro punto de vista y volvemos a devaluar nuestro producto.

Si nos enfocamos en los problemas que soluciona, estaremos más en disposición de calcular un precio ajustado por nuestros productos.

Este punto es FUN DA MEN TAL.

Y ahora quiero hacer un aparte, porque en todo este post me he centrado en hablar de aportar como profesional independiente, pero y si trabajas por cuenta ajena, ¿también puedes aportar valor a la empresa?  Te cuento…

Cómo aportar valor a la empresa (sin dejarte la piel)

Hay una creencia extendida que dice que si no das el 100% (todo el rato) no estás aportando valor.
Y no. Así no funciona.

Porque aportar valor en tu trabajo no es sinónimo de agotarte, ni de estar en modo sacrificio permanente.
Es más bien saber qué puedes aportar tú, hoy, aquí, con lo que tienes y con lo que sabes. Es elegir tus momentos, tus formas, tus espacios. Es trabajar con intención, no con exceso.

  • ¿Sabes lo que aporta valor a la empresa?

Un mensaje claro, un gesto honesto, una respuesta a tiempo, un trabajo bien hecho (aunque no perfecto).

  • ¿Sabes lo que no lo aporta en tu trabajo?

El piloto automático. El hacer por hacer. El dar tanto que terminas vacía.

Puedes aportar el 100% sin desgastarte.
La clave está en elegir bien a qué le pones ese 100%.

Pero…

Hace falta valor

Sí, lo has adivinado. Para todo esto hace falta valor. Valor en el sentido de coraje, en el valor que viene de valentía.

Valor para batirnos contra nuestro principal enemigo: nosotros mismos.

Nosotros y nuestras movidas mentales. Sin superar esto, no hay nada. Descubre cómo aprender a vivir con tu miedo.

¿Y si el valor aportado empieza por ti?

Antes de querer ser útil, influyente o inspiradora para los demás…
¿Te has preguntado si te estás dando ese valor a ti?
¿Si estás escuchándote, reconociéndote, respetando tus límites?

Porque el verdadero valor aportado empieza por dentro.
Y desde ahí, lo que entregas al mundo se nota distinto. Vibra distinto. Llega más lejos.

No tienes que demostrar nada.
No necesitas brillar más.
Solo tienes que recordar que lo que sabes hacer, cómo lo haces, y que beneficios aporta a los demás

Aportar valor no es un esfuerzo agotador. Es una elección diaria de ofrecerte con autenticidad y propósito.

Y tú…
¿Estás aportando valor desde lo que sabes o desde lo que crees que esperan de ti?

Si te cuesta reconocer todo lo que ya sabes hacer, si te exiges demasiado para sentir que lo que das merece la pena, escríbeme.

Puedo ayudarte a poner en valor tu talento sin agotarte en el intento. Porque aportar el 100% no significa darlo todo, sino dar lo que importa y lo que necesitan tus clientes. Y eso se aprende.

Si necesitas ayuda profesional, en Espacio de Formación Talento y Acción te puedo ayudar


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Artículo escrito por:

Gestión de Talento Elena Arnaiz

Elena Arnaiz: Psicóloga experta en Talento y RRHH

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