Ya tengo claro mi objetivo… ¡encontrar empleo!

Así, mal empezamos… Podría apostar sin temor a equivocarme mucho, que la mayoría de las personas que desean cambiar su situación laboral, responden aquello de “¡encontrar empleo!” ante la pregunta ¿cuál es tu objetivo de desarrollo profesional en este momento?

Cada vez que escucho algo similar a esto, un escalofrío recorre mi espalda. Y me preocupo, porque así vamos mal. Y en esto de la búsqueda de empleo, tenemos que ir bien, bien y a por todas.

Trataré de explicaros mejor porqué sostengo este argumento.

Encontrar empleo, dicho así, de modo genérico, no puede suponer un objetivo en sí mismo.

Es el resultado, es lo que deseo obtener, es el para qué de mi plan de acción. Llámalo meta, destino final o fin de trayecto. Pero no lo llames objetivo, y sobre todo, no lo consideres como tal.

¿Por qué?

Por la sencilla razón de que encontrar un empleo, planteado así, no va a depender sólo de ti, va a depender de OTROS. Entran en juego factores y protagonistas externos (una empresa, un cliente, un seleccionador que quiera contratarte, etc.) que escapan de nuestro control.

Cuando formulamos un objetivo en el que intervienen otros protagonistas y sobre los que nosotros no tenemos capacidad directa de acción, el desánimo, la frustración, la indefensión, los días de nubes negras, incluso, la apatía o lo que es peor la resignación, se vuelven más frecuentes y aparecen más rápido.

Y lo peor es que es con razón. Y lo peor es que no nos lo podemos permitir.

Nos hacen mucho daño, nos impiden avanzar, nos paralizan, justifican la no consecución de nuestro objetivo. Y es lógico que así sea, porque efectivamente, éste planteamiento está mal formulado.

Así que nos toca aprender a usar el lenguaje (que no imaginamos la gran capacidad que éste ejerce sobre nuestro pensamiento y sobre nuestra acción) para definir nuestros objetivos profesionales de manera que estén formulados y diseñados para que la acción y los resultados obtenidos de conseguirlos dependan en exclusiva de nosotros mismos.

Cada uno de nosotros deberá determinar cuáles son sus objetivos, establecer cuáles son las acciones que va a llevar a cabo para conseguir alcanzarlos y así conseguir su, vamos a llamarlo deseo: conseguir empleo.

Plantéate tu búsqueda de empleo con objetivos encaminados a incrementar tu nivel de empleabilidad y que estén muy muy detallados, muy específicos, que seas capaz de medir y temporalizar, orientados a la acción y que, además, su consecución o no sólo dependa de tí.

“Ole, que a gusto te has quedado”, estarás pensando de mí en este punto (y en el mejor de los casos).

Pero te aseguro que se puede, te aseguro que tus resultados serán más satisfactorios, te aseguro que tus ganas de ir a por ellos y sobre todo tus posibilidades de éxito serán aún más altas y te aseguro que las posibilidades de que lo consigas y de que todo este plan cobre sentido y sematerialice en nuestro deseo (encontrar empleo) crecerán exponencialmente.

Algunos ejemplos (recuerda que cada uno debemos redactar los nuestros) de objetivos en tu búsqueda de empleo planteados en estos términos,

  • Definir mi objetivo profesional de forma específica, realista, alcanzable y medible.
  • Ser capaz de transmitir de forma clara, organizada y creativa aquello que me define como profesional y mi propuesta de valor.
  • Desarrollar, difundir y cuidar mi marca personal en redes sociales.
  • Participar de forma activa y eficaz en las actividades de networking de mi comunidad.
  • Realizar un estudio exhaustivo y riguroso de las características y condiciones actuales de las empresas en las que quiero trabajar.
  • Analizar y obtener la mayor cantidad de información de las personas que toman decisiones en mi contratación (¿quién son? ¿qué necesitan? ¿dónde puedo contactar con ellos? ¿a través de qué medios puedo llegar a ellos?)
  • Cuidar y gestionar de un modo eficaz mi red de contactos profesionales (online y presencial).
  • Conocer en profundidad y ser capaz de definir mis potencialidades y transmitirlas de forma óptima.
  • Detectar cuáles son mis áreas de mejora y participar en acciones de formación que contribuyan a mejorar mis competencias.
  • Realizar un CV del que me sienta orgullosa, que refleje fielmente mis competencias, mis logros y todo aquello que sé solucionar dentro de una empresa.
  • Estar en contacto con aquellas personas que me hacen sentir bien, divertirme, disfrutar y cuidar porque mi autoestima no se vea mermada por el hecho de estar en desempleo.
  • Mantenerme activo, en buena forma física y con una presencia cuidada.

Puede que para cumplir algunos de ellos necesite ayuda, asesoramiento o el acompañamiento de algún profesional, puede incluso, que necesite pedir una mano a mi familia y a mis amigos más cercanos para que note su apoyo cuando la pereza me venza, cuando la recompensa tarde en llegar, cuando mida los resultados y no me parezcan suficientes.

También puede, que estos sean un pelín más incómodos, lo sé, porque aquí ya no tendrán lugar las excusas, los paños calientes o la apelación a causas externas para explicar nuestra situación.

Pero si los analizas, todos estos objetivos tienen en común algo que les hace muy potentes. Todos y cada uno de ellos dependen de TÍ, los conseguirás en función de las ganas, de la motivación, de la fuerza y de los arrestos que eches para poder lograrlos.

Te invito a que pruebes, te sobran ganas, aún te quedan energías (que lo sé yo), define y reformula TUS objetivos desde este punto de vista, vete a por ellos, a por los que dependen de tí. Después pensaremos en las acciones que te llevarán a conseguir estos objetivos.

El éxito está cada vez más cerca, y, además, depende de tí.

Uf, así vamos mucho mejor ¡a por ellos!

Este artículo está publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo

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