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Mi vida sin blog. Tres años contigo.

Mi vida sin blog.

Ya no me imagino mi vida sin ti. Hoy hace tres años que estamos juntos.

Tres años.

Hoy hace tres años que tengo tres millones menos de creencias limitantes encima.

Hoy hace tres años que mi vida profesional dio un giro. Una pequeña acción, abrir un blog. Tres millones de acciones de hormiguita para llegar a esa pequeña acción. Acciones pequeñas, locas, intuitivas y reflexionadas hasta la saciedad.

Una pequeña acción que tuvo que ir precedida de tres millones de excusas para no llevarla a cabo. Te las cuento aquí. No tienen desperdicio.

Y después se han multiplicado. Acciones que han llegado a quitarme el sueño y a hacerme temblar. De miedo, aunque de emoción también. Y del subidón de haberlas conseguido. De eso más.

La vida es incertidumbre

Soy la misma que hace tres años pero ahora no me da miedo vivir en la incertidumbre. La vida es incertidumbre. Y, madre mía, creo que no he conocido mayor sensación de libertad. De vértigo también. Pero de vértigo chulo, del que da placer.

Ser capaz de conseguir quitarme toda esa cantidad de capas (inseguridad, temor a dañar mi ego, inferioridad, culpa, miedo al fracaso, vergüenza, humildad mal entendida, pereza y todas las que puedas imaginar) es mi definición de éxito. Sentir un gran alineamiento entre lo que soy, lo que digo, lo que siento y lo que hago.

Eso es desarrollo profesional. Y el desarrollo profesional cuesta (no me resistía a hacer la broma fácil)

Y no me cansaré de querer esto para ti.

Hoy te lo puedo decir con conocimiento de causa.

A fecha de hoy, mi vida no sería la misma de no haber tomado la decisión de crear un blog hace tres años. Y de alimentarlo cada día de mi vida. Porque escribo cada 15 días pero pienso en él cada día. En cada mirada de un cliente, cada vez que se “enfadan” y cada vez que regresan triunfantes, en cada pregunta que me hacen en los momentos posteriores a una conferencia en los que las dudas hierven y en las reflexiones que compartimos. En mis amigos, en mis conversaciones cotidianas, en mi Pomodoro de lectura diaria obligatoria, en mis cañas/vinos/sidras y en mis grupos de Whatsapp inspiradores (Burbus, Súper E, Cerecitas, Prohibido TBJ, HM y MM, 3 figuras y una angelita y Broque, especialmente) En cada interacción que tengo crezco, y en cada una de ellas, encuentro  una fuente de inspiración para contarte.

Tres años de blog

Cuántas personas bonitas me has traído, mi querido blog. No voy a hablar de estadísticas, ni muchísimo menos de tráfico. El día que se cuenten miradas brillantes porque sienten que sí que pueden y sonrisas dibujadas de complicidad, ese día miraré las estadísticas. Cuántos proyectos, cuántas aventuras. De cuántos días de oscuridad absoluta me has sacado. Pensar en ti evitaba que pensará en otras cosas. Hubo un día en estos tres años que pensé que nunca más podría volver a escribir. Pero te veía tan vivo, tan inocente, con tanta fuerza, que me negué a cerrarte. Hoy tengo mucho que agradecerte. Me has dado infinidad de veces más de lo que yo esperaba de ti.

Tengo que reconocerte que al principio me causabas mucho respeto. Aún te lo tengo. Aún no soy capaz de darle al publicar y que salga el post. No, lo tengo que dejar programado y que salga a las 7.00 cuando aún duermo (sí, me levanto a las 8.00 desde que soy autónoma, jajajaja)

Siento una alegría inmensa con cada una de las personas que vienen a regalarme tanta luz bonita en mi querídisimo #HoyBrilla. Tanto es así que le hemos hecho un apartamento especial en esta casa. No dejes de visitarlo aquí.

Pensaba que no se me volvería a ocurrir nada decente que decirle al mundo.

Ya me va desapareciendo la sensación de que un buen día me voy a secar de ideas. Si tienes blog me estás entendiendo y si no lo tienes tal vez sea uno de tus miedos. Te parecerá una chorrada pero durante muchos meses he tenido la sensación de que cada vez que publicaba ese sería mi último post. Pensaba que no se me volvería a ocurrir nada decente que decirle al mundo.

Cuánto me ayudas a dar forma a mis ideas, cuánto he crecido a nivel intelectual contigo. Todo un desafío, todo un reto, todo un gimnasio mental como dice Javier García de su/nuestro querido Sintetia (entenderás que, siguiendo la analogía, cada uno de mis post en esa casa es cómo prepararme para ir a las olimpiadas)

Ha dejado de preocuparme no gustarle a todo el mundo

Tal vez nunca me haya preocupado del todo. Pero al principio pensaba: 

  • soy una profesional que sólo trata de hacerlo lo mejor que sabe ¿qué voy a aportar yo?;
  • mi sentido del humor es un poco… en fin ¿entenderá todo el mundo mi ironía?;
  • a veces soy tan directa que parece que estoy riñendo ¿me malinterpretarán por escrito y sin conocerme y pensarán que soy una borde?: 
  • joer, van a pensar que soy tonta (y, además, digo tacos)

Todos estos pensamientos sólo hacen ruido en mi cabeza y no producen absolutamente nada. Lo tengo muy claro: comunicar desde la honestidad y desde mi afán de aportar algo que pueda servir de utilidad a alguien, con el único fin de que muchos de los aspectos que yo trato en mi trabajo diario puedan servirle de beneficio a alguien más. Y como consecuencia de este proceso, habrá personas que empaticen con mis planteamientos y otras que no. Así de simple. Superado y aceptado este punto el peso es mucho menor. Te recomiendo ponerlo en práctica. Para tu blog y para absolutamente todo lo que hagas.

 

No me imagino mi vida sin blog, porque, en realidad, me cuesta imaginarme mi vida sin ti. 

Hoy hago balance y sólo puedo darte las gracias. Yo no me consideraba una persona creativa antes de conocerte, blog mío. Tengo las ideas más claras en mi cabeza desde que estoy contigo. Te prometo que me haces que me sienta más vivaz. Tengo un lugar donde hacer que mis ideas crezcan y vayan tomando forma por el mero hecho de compartirlas aquí. Me has traído, querido blog, muchos de mis talleres, de mis formaciones, de mis conferencias. Tan fácil como enseñarle al mundo lo que tengo dentro. Tan fácil y tan díficil.

Hoy lo tengo claro, decido seguir caminando contigo. Quiero seguir saboreándote, cuidándote, llenándote de personas bonitas.

Y, por supuesto, hoy mi querido blog y yo, te damos las gracias a ti ¿vienes con nosotros? No te lo he dicho, pero en realidad, no me imagino mi vida sin blog, porque ya me cuesta imaginarme mi vida sin ti. GRACIAS.

 

mi vida sin blog tres años

¿Seguimos caminando juntos?


Ya están completándose las primeras plazas del Programa que con tanto cariño hemos diseñado Rubén Montesinos, Almudena Lobato y yo.

Me hace feliz tener la oportunidad de compartir contigo. Pregúntame todo lo que se te ocurra. No te quedes con las ganas 😉