¿Eres uno más del montón o contigo se rompió el molde?

Puede que pienses que no tienes nada especialmente relevante, que no tienes ninguna capacidad especialmente destacada y que, por tanto, toda tu existencia está envuelta en una exquisita normalidad. Y con mucha probabilidad, tendrás toda la razón.

Por el contrario, puede que pienses que como tú ninguno. Única en tu especie, irremplazable e inigualable. Y, con mucha probabilidad, tendrás toda la razón.

¿Fin del post?

No, sigue leyendo, porque a partir de ahora viene lo emocionante. Independientemente de la respuesta que me des a esta pregunta, las que realmente son definitorias en tu éxito profesional son las siguientes:

¿En qué eres diferente?

Siento decirte que ni tú eres Nadal ni yo Einstein. A estas alturas del partido ya debemos conocer que nuestro éxito no va a depender de grandes y abrumadoras características. Pero si quiero que tengas constancia de aquellas pequeñas cosas que son diferentes y que, además, confluyen en ti. Son pequeñas, no busques grandes hitos. Son tus formas, tu estilo, tu toque personal. Este sí que es único e irrepetible.

¿Para quién eres diferente?

No puedo ser diferente y especial para todo el mundo. Es imposible y si así fuera, ya te habrían descubierto hace muchos años. Eres único y irrepetible para una serie de personas, empresas o de clientes. Te necesitan ellos y tú debes saber quiénes son. No trates de impresionar a todo el mundo porque el fracaso será estrepitoso. Averigua a quién le gustas, quién se puede fijar en ti.

¿Cómo puedo saber en qué soy diferente?

Sal a la calle.

Habla con las personas de tu círculo cercano, con tus colegas. Son ellos lo que tienen la clave. Recuerda que somos especiales para los demás (no para todos) y necesitamos saber su visión. Ni te vengas arriba porque a lo mejor lo que tú te piensas que haces muy bien no es tan valorado por lo demás como crees (basta con ir a un karaoke un sábado noche…) ni te me vengas abajo pensando que tú no tienes nada que puede resultarle de interés a los demás (porque, entre otras cosas, sabes que no es así)

Trata de recordar las cosas que los demás te dicen.

Son fuente inagotable para tratar descubrir nuestros pequeños tesoritos.

Se me ocurren muchos, muchos ejemplos, los veo a diario. Detecto multitud de aspectos especiales, de rasgos y características pequeñas pero que sumadas a muchas otras en la misma persona, la convierten en única. Y detecto cada día (con gran tristeza), cómo todos esos talentos se diluyen, no se potencian, no se enseñan ni se ponen en práctica y no se amortizan adecuadamente.

Además, tendemos a dejar que el esfuerzo que hay que hacer para poder detectarlos corra siempre por cuenta del otro. Y claro, tienes que tener mucha suerte para poder encontrarte con personas que sepan ver todo esto.  En el ámbito personal, puedes ser afortunado y tener la oportunidad de que te descubran poco a poco. No me la jugaría ni en este caso, pero es que en el ámbito profesional,no te van a mirar con tanta dedicación ni van a poder emplear tanto tiempo en “llegar a conocerte” y maravillarse día a día con tus pequeñas cosas. Lo siento, pero no.

Así que me temo que vuelve a ser tu responsabilidad y una de tus principales ocupaciones cuando estás en proceso de cambio detectar todo aquello que te hace diferente y único para comenzar a enseñarlo a las personas a las que le pueda interesar y de la forma más adecuada posible.

¿Cómo vas a hacer para diferenciarte?

Aquí entramos en una gran contradicción: si te fijas bien, toda nuestra estructura social actual, está diseñada para homogeneizarnos hasta límites insospechados pero, a la vez, nuestro mercado laboral nos exige ser diferentes, destacar de entre todos (sin pasarse porque una excesiva diferenciación también deja fuera a perfiles muy válidos). Así que es un proceso complicado de ajuste y nos la jugamos. Disfruta experimentando porque no queda otra.

Esta es la prueba de fuego. Ya sé que rasgos de mi esencia hacen que sea diferente, se lo que gusta y lo que no porque lo he verificado haciendo experimentos con las personitas de mi entorno, pero ¿cómo voy a hacer que me escojan?

¿Cómo voy a hacer que me escojan?

Pues bien, como para muchas de las cosas importantes en esta vida, pensando en los demás y poniéndonos en su lugar estaremos más cerca de conseguir ser la opción elegida. La clave es sencilla: deja de decir y pensar en términos de “yo tengo…”, “yo sé hacer…”, “yo soy…” y comienza a decir, y  mejor aún, a demostrar cosas como “yo puedo hacer por ti esto…”, “mi forma de trabajar te ayudará a conseguir tus objetivos”, “puedo aportar valor a tu proyecto porque tengo… y aquí sueltas tus maravillas”. La clave está en saber cómo eso que yo tengo hace sentir mejor a los demás, saber en qué medida les ayudo a solucionar problemas o en qué medida su vida es mejor y más bonita si tú andas metido por el medio. Así te escogen. Así eres la opción elegida.

¿Cómo vas a hacer para quedarte?

Está muy bien ser el elegido pero no queremos amores de verano. Tú has venido a quedarte. Trabaja por ser relevante para aquellos que ya te han considerado diferente y se han fijado en ti. Aporta valor, sigue creciendo, trabajar para crear necesidad de ti y de lo que sabes hacer. Vuelve a empezar, continúa de forma incansable con este proceso de búsqueda y de desarrollo. Continúa haciendo que una y otra vez seas el elegido, trabajar para saber cómo eso que tienes encaja en lo que ellos necesitan. Esto es desarrollo profesional, esto es aprendizaje de continuo y esto es desarrollo de carrera.

La pregunta que te lleva al éxito

Da igual que seas del montón y da igual que seas el único. La pregunta que te lleva al éxito es: ¿estás dispuesto a saber en qué eres diferente, a saber para quién eres diferente y a saber qué valor le aporta a los demás que tú seas como eres? Dime que sí.

Este post está publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo

Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. Ana Bescos dice:

    Un post fantástico. ¿Y si nos ayudaran a descubrir nuestras diferencias y aprovecharlas ya desde pequeñitos? Seria estupendo que los métodos educativos en la etapa escolar tuvieran este enfoque. En mi experiencia, no lo estamos haciendo demasiado bien y los jóvenes salen sabiendo muy bien lo que no hacen bien, pero sin haber identificado lo que les hace diferentes y que podría ser clave en su éxito futuro.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias Ana por tu comentario. Totalmente de acuerdo, este trabajo de autoconocimiento sería mucho más fructífero si no llegaramos a los 30 sin tener ni idea de quien ni como somos… Pero para los que no hemos tenido suerte ¿verdad que nunca es tarde? Mil gracias por tu reflexión, vuelve pronto 🙂

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