Trata con cariño tu marca personal en redes sociales

Por decirlo finamente… Porque lo que en realidad me apetece decir es: ¿cómo es posible que aún siga viendo personas hacer estas barbaridades en redes sociales?

En redes sociales, todas nuestras interacciones van dejando una huella (en muchas ocasiones imposible de borrar) y yo no me canso de ver cada día auténticas atrocidades en esta línea.

Me gustaría separar, antes de comenzar, entre aquellos que hacen un uso lúdico de la red (¿pero entonces para que contactas conmigo a nivel profesional?) y entre los que trabajan las redes sociales como canal de comunicación de su trabajo y profesionalidad.

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Estas malas prácticas tienen peor justificación en el segundo de los casos. Y os aseguro que la mayor parte de las que voy a hablar corresponden a este último grupo:

1. Las invitaciones a los temidos grupos de Facebook.

Hasta 5 veces he llegado a salirme de un grupo y la persona al otro lado, insistemente volvía a incorporarme. El grupo en cuestión era de una zapatería a 900 km de mi casa y sus comunicaciones estaban en una lengua que yo no entiendo. ¿Para qué me añades? ¿Cuál es tu fin? Es más, ¿qué ganas con que yo esté en ese grupo? ¿Crees que alguna de tus actualizaciones va a ser de mi interés? No me añadas a ningún grupo que no sea (al menos, potencialmente) de mi interés.

2. Los altavoces.

Cojo el micro, suelto mi rollo y si te vi no me acuerdo. ¿De verdad crees que te sirve para algo tener una red en la que jamás compartes ni te relacionas? ¿Consideras que usarla a modo de tablón de anuncios te va a traer algún beneficio?

3. Pretender recibir sin dar.

No funciona. Generosidad es la clave. Si tú nunca recomiendas nada, si no pones en valor la profesionalidad de tus colegas, si no apoyas sus proyectos… ¿cómo quieres recibir algo a cambio cuando tú lo necesites?

4. Dar pena.

En el 1.0 esto lo llevo muy mal, pero es que manifestar públicamente en el 2.0 que nadie lee tus posts, que no sabes para que te esfuerzas si tus publicaciones no tienen “me gusta”, poner en evidencia que hay personas que escriben con peor calidad y tienen más impacto que tú… Lamentable. Muérdete 10 veces la lengua antes de publicar textos en esta línea porque, de verdad, que la pena engendra más pena.

5. Dar mucha pena.

En este punto voy a ser mucho más delicada, porque entiendo que las situaciones personales de cada uno pueden llegar a ser muy duras y cada uno las lleva lo mejor que puede y sabe. Pero, en términos generales, suplicar ayuda a desconocidos para lograr tus objetivos no suele ser una estrategia óptima para el medio/largo plazo. Cuidado con los mensajes a la desesperada de LinkedIn.

6. Dar caña.

Sin criterio, sólo por destacar, por tratar de ser el ácido y el que siempre apostilla. Sentenciar y/o cuestionar cada afirmación que lees. Tomar prestadas velas en entierros a los que nadie te ha invitado. En fin, ser el torpe de la fiesta, te hará ser conocido muy rápidamente, pero me temo que no por los motivos que tu quieres. Con los trolls de David el Gnomo ya tuvimos bastante.

7. Invitarme a conectar en cualquier red y… ¡zas!

Aquí te envío mi CV, mi blog (para que lo leas y le hagas una valoración, “casi ná”), mis servicios, la dichosa invitación a tu página… ¡No! ¡No lo hagas! Nadie te lo va a leer, no dejes tu estrategia ni algo tan importante como tu propuesta valor en manos del azar. No tengas prisa, deja que poco a poco, vaya conociendo tu trabajo. Suscita interés por ti. No trates de metérmelo por los ojos, porque lo más probable es que me vaya corriendo.

8. Somos personas, máquinas por el medio, no.

Lo de los mensajes directos de Twitter automatizados es un horror. Impersonal, frío, no aporta nada (en mi opinión, resta). Valora si lo primero que quieres que sepan es que es que sabes programar mensajes.

9. Hacerte el divo.

No contestar nunca jamás a nadie es de mala educación. Ya puedes ser todo lo profesional que quieras. Pero nunca y a nadie es creerte lo que no eres. Creo que no puedo ser más explícita en este punto.

10. Hacer peticiones desmesuradas.

“¿Puedes revisarme el CV?” –  Y tú, (le diría mi yo más profundo)… ¿puedes pintarme la habitación y el techo del baño?

Yo no infravaloro ni tu trabajo ni la dedicación que él te implica. Te pido, por favor, que no hagas lo mismo con el mío. El mínimo de horas que yo dedico a la elaboración y redacción de una historia profesional en mis procesos es de 6 horas ¿qué esperas que te cuente en un minuto? ¿Por qué no pretenderás que te dedique 6 y gratis?

“Me apetece mucho tomar un café contigo y contarte mi situación profesional” – Ya, y a mi con Brad Pitt y no acaba de animarse 😉

No, ahora en serio. Lo que pides tiene que estar en consonancia con el nivel de relación que tienes con esa persona. Un café puede (y debe) llegar cuando existen unos objetivos equitativos por ambas partes y fruto de unas interacciones repetidas y continuadas en el tiempo que se convierten ya en relación. En ese punto, el café y la petición surgen de forma espontánea y natural para las dos partes.

 En nuestra primera interacción, apliquemos mejor aquel…”no le abras la puerta a nadie… ¡a nadie!” de nuestros padres.

11. ¡Hola guapo! y/o ¡Hola guapa! y todas sus derivadas (más bien degeneraciones…)

Este punto merecería mención especial, por muchas razones, pero especialmente por la abundancia de la torpeza en las formas, pero el acompañamiento y el desarrollo en las artes amatorias no es mi campo. Así que sólo me voy a limitar a destacar que ya existen redes sociales indicadas para resaltar la belleza física de quien tú estimes. Te registras allí y ¡a triunfar! El resto y en el resto de medios ¡sobra! Sin más.

Si estás esforzándote por trabajar el desarrollo de tu marca personal en redes sociales revisa que no estés cometiendo ninguno de estos errores. Cuéntame cuáles son las que más te repatean a ti y dime si alguna de éstas que yo señalo a ti no te está dando malos resultados… Que eso también nos puede resultar muy enriquecedor.

Porque recuerda que las redes sociales, son en esencia para hablar y para compartir. Y yo estoy deseando leerte y hablar contigo.

Plural: 9 Comentarios Añadir valoración

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias Leticia, por pasarte a comentar por aquí. Me ha encantado verte! Un abrazo!!

  1. Alberto Barbero dice:

    A vuelta de vacaciones y casi lo primero que me encuentro es que no bajas la guardia…, como siempre, geniales tus post, de dónde sacas los temas??? quién te escribe los guiones????

    Me ha sacado una carcajada lo de… DAR PENA… dar mucha pena! efectivamente como adviertes en otro punto, la clave está en la generosidad, dar sin esperar recibir nada, dar porque tienes una idea que merece la pena compartir… dar porque te gusta lo que haces, lo disfrutas y lo valoras, pequeños detalles que hace fuerte la marca personal de cada uno, en rr.ss y en cualquier ámbito de la vida, profesional o personal.

    Revísame el CV??? PÍNTAME EL TECHO!!!

    1. Elena Arnaiz dice:

      jajajajajaja Alberto!! Haría un blog con tus comentarios a mis posts!! Esto es trabajo en equipo puro y duro.

      Nada me gusta más que observar personas (de verdad que no es un eufemismo de ser cotilla) y lo que hacen, cómo se relacionan, cómo hablan, qué dicen, cómo reaccionan. Es algo que no puedo evitar y que, además, hago de forma involuntaria y a veces que creo que constante. Y cuando veo algo que, humildemente y desde mi punto de vista, sé que podrían mejorar en su beneficio, vengo aquí y escribo sin (excesivos) filtros. Y aquí el secreto de este blog, jajajaja. Siento perder el glamour 😉

      Parte de mi trabajo, implica hacer esto de forma consciente y estratégica. Y mi primera intención y, enlazando con lo que comentas de ayudar etc, es compartir lo que sé y lo que he probado que es útil y funciona, con quien lo pueda necesitar.
      (La segunda es que quien me lea, se muera por invertir en su desarrollo con mi ayuda 🙂 )

      Mil gracias Alberto, siempre es una alegría verte aparecer. Espero que tus vacaciones hayan sido muy muy bonitas y a por todas en este nuevo curso.

  2. Silvia dice:

    ¡El omnipresente contenido político! En la mesa no se habla de política ni de religión… y creo que en los contextos profesionales manda el mismo criterio. ¡Empachoso y de mal gusto!

    ¡Gracias por el artículo!

  3. NATALIA BARCÁIZTEGUI dice:

    Muchas gracias Elena!!! Me ha encantado el artículo!! Confieso que me has hecho reir porque has clavado la vida misma. Nuestra marca personal muchas veces la dejamos herida de muerte .. es no “saber estar”… Y es que realmente se trata de desarrollar una serie de valores: generosidad, humildad, prudencia, respeto, cortesía, mesura… Aspectos básicos que parece que olvidamos al colocarnos tras una pantalla.
    Además de reir, me has hecho pensar y no dudes de que lo voy a revisar. Mil gracias Elena!!

  4. Francesc dice:

    “Hola, compi” Vaya, creo que empiezo mal.
    Queda clara tu indignación por ese tipo de mensajes. Estoy en pleno proceso de expansión sobre mi marca personal y espero que no haya sido así de insolente cuando quise añadirte a mis contactos. La verdad es que quiero hacer una red de calidad, que me aporte no solo el trabajo de mis sueños, si no información, experiencias, compañeros, inquietudes, sueños… Algo que va mucho más allá del trabajo y espero que tu y todos mis contactos (absolutamente todos) seáis los pilares de mi red, de ese mundo virtual que está ahí, no se sabe muy bien donde, pero que es tan real como la vida misma.
    Elena, por mi parte, creo que te elegí bien. Espero que pienses algo parecido conmigo… y si no, porfa, dímelo.
    Gracias.

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