Trabajar desde el corazón

Cuando alguien trabaja y actúa desde el corazón, el éxito en los objetivos que se proponga, le acompaña. Más tarde o más temprano, el éxito viene a llamar a su puerta.

Esta es la conclusión a la que he llegado tras años de pensar en las competencias fundamentales que alguien debe reunir para conseguir ser un buen profesional. Tras mucho dedicarme a analizar cuáles eran las causas que determinaban que alguien consiguiese o no lo que entendemos como éxito profesional, no me cabe ninguna duda de que, en esencia,  lo único que importa es el corazón.

¿De qué nos sirve todo el conocimiento que hemos acumulado si no hay un buen corazón que le interese poner ese saber al servicio de los demás? Sea lo que sea a lo que te dediques, haz que tu trabajo tenga corazón.

¿Para qué te sirven los años de experiencia probada y acumulada si no le pones pasión a todas y cada una de las cosas que haces?

¿De qué te sirve tu talento innato para la oratoria, tu voz poderosa y tu buena presencia si no logras conectar con las emociones de esos ojos que te escuchan con atención?

¿Dónde queda el valor de los números y las gráficas que tan bien sabes gestionar si nuestras palabras se quedan ahogadas detrás de ellos?

¿Para qué quiero aprender a negociar en la mejor Escuela de Negocios que te puedes permitir si no busco, de forma honesta, que los dos ganemos?

¿Para qué quiero el dinero si ni siquiera sé en qué gastarlo? Peor aún, ¿para qué lo quiero si no tengo con quién gastármelo?

¿Para qué tantas redes, tanto social media, tanta hiperconexión si no me invade la generosidad, las ganas de compartir y de detectar el talento y las cosas bonitas que los otros saben hacer para verlos crecer?

En definitiva, ¿para qué quiero ser un buen profesional si no soy capaz de ser una buena persona?

No te dejes engañar. Escucharás miles de veces que  en esta vida hay que andar listos, que de buenas maneras no te hacen caso, que de bueno a tonto hay muy poca distancia (nunca equivocar estos dos conceptos, nada tienen que ver, pero esto para otro post).

Te pondrán miles de ejemplos (y serán ciertos) de casos de personas que no han escuchado hablar de la palabra honestidad ni de lejos y que han triunfado. De momento… espera siempre a ver la escena final.

Sé que no es fácil escapar de estos valores que nos bombardean cada día y que, en realidad, a muchos no nos corresponden. Sé que no es fácil dejar de pensar en el corto plazo y entender que lo que nos beneficia hoy, mañana nos puede ahogar. Todos hemos caído en ellos en algún momento. Es más, ¡te pillé! sé que en un punto del post has dicho:  “sí si, todo eso está muy bien, pero en la vida real si no andas vivo te comen” Yo misma lo he pensado millones de veces.

Hazte un favor: cuando en el ámbito profesional busques a otros profesionales, asegúrate antes de que sean buenas personas. Que ese sea tu primer criterio de diferenciación para escoger a tus profesionales para cubrir ese puesto, para escoger a tus proveedores y también a tus clientes. Y no imaginas lo determinante que es para tu vida que seas capaz de escoger a jefes que sean buenas personas. Cuando tengas esto claro, asegúrate de que esas personas, han ido construyendo sobre esta base el resto de factores que todos sabemos que son necesarios para ejercer con éxito nuestra profesionalidad. Medir inteligencias, datos, números, resultados, títulos y número de idiomas lo sabemos hacer de maravilla, que no se nos olvide evaluar corazones.

Cuando encuentres a alguien que hace valer la lealtad y la honestidad por encima de todo, no le dejes escapar.

Yo para este año decidí rodearme en lo profesional de buenos corazones y vaya si lo estoy haciendo. Corazones con cabeza, con estrategia, con habilidad y con mucho que enseñarme. Pero corazones por encima de todo. Te invito a que aprendas a identificar y saber rodearte de estas personas de buen corazón que, por fortuna, abundan en absolutamente todo lo que decidas emprender, en todos los caminos que vayas a iniciar.

Así empezarás a sentir que las cosas van cómo quieres que vayan en tu vida. Cuando lo logres, no dudes que es porque tú mismo te has convertido en una de ellas. Y ese logro personal, será sin duda, tu mayor éxito profesional.

Este artículo está inspirado en el que escribí con muchísimo cariño para mis amigos de Comunika2. Puedes leerlo pinchando aquí

Plural: 6 Comentarios Añadir valoración

  1. decoraire dice:

    En teoría debe ser así, la realidad es otra

    1. ….en teoría debe ser así, y en la realidad, para muchos profesionales también…. o nos atrevemos a romper los paradigmas anteriores, o definitivamente no cambiará nada. No es fácil, no es imposible.

      1. Elena Arnaiz dice:

        Ay que me gusta que vengas a verme por aquí también David!! 🙂 Así es, es muy difícil, lo sé. Pero no por ello debemos dejarnos la piel en que sea así si de verdad queremos personas que humanicen empresas. Yo trabajo y me esfuerzo por conseguir avanzar un pasito más. Cuanta necesidad veo cada día, vamos juntos a por ello. Con personas como tú es mucho más fácil. Un abrazo y millones de gracias!

    2. Elena Arnaiz dice:

      En la medida que tu corazón sea bueno y lo lleves a la acción, ya está ocurriendo en la realidad. Y eso está bajo tu control. La reacción y la respuesta frente a otros tipos de corazones también. Así que, quedémonos con aquellas parcelas en las que tenemos margen de maniobra y a por todas. Este es mi planteamiento. Muchísimas gracias por tu comentario y por tu atención! 🙂

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