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¿Todo por el like en tu marca personal?

¿Todo por el like en tu marca personal?

 

La opinión y la valoración que los demás hagan de nuestras competencias influye de forma directa en el desarrollo de nuestra autoestima y de la aceptación e incorporación que hagamos de sus visiones en nuestra autoimagen. ¡La verdad es que es complicado de narices! En estos días que tanto he reflexionado sobre el tema para escribir estos dos posts:

¡Tener la autoestima baja no siempre es negativo!

Autoestima, marca personal y viceversa

Me he dado cuenta de que lo realmente extraño… ¡es que lo hagamos bien!

En líneas generales, nos relacionamos con la idea de enseñar y hacer visible nuestro talento así:

  • Ni de broma

Una especie de “no la hagas, no la temas” Si no me enseño, nadie me juzgará. Me da pánico que nadie entre a juzgar lo que hago, así que cierro compuertas y si no lo veo, no existe. Mi pregunta es ¿por qué te escondes?

  • Rebajas oiga, estamos de rebajas.

Históricamente nos han dado tanta caña cada vez que íbamos con nuestros ojos brillantes a enseñar nuestro “lo-que-sea” que se nos han quitado las ganas para siempre. Y, además, las mismas sentencias lapidarias que hacían sobre nuestros talentos, las aplicamos nosotros ahora cuando nos halagan: “no es para tanto”, “lo hace todo el mundo”, “no me cuesta ningún trabajo, no tiene ningún mérito” y demás primos. Deja de rebajar tu talento, por Dios. No te devalúes tu mismo y, sobre todo, no lo hagas antes de tiempo.

  • No me creo.

Tantas veces hemos oído decir: “no es suficiente”, “no es perfecto”, “seguro que más gente ha conseguido lo mismo que tú”… “y con menos esfuerzo” (esa de regalo),… que ahora somos totalmente incapaces de dar crédito a nada medianamente bueno que nos digan sobre nuestro repertorio de cualidades. Increíble pero cierto.

  • Me lo creo .

Y en sus dos vertientes:

  • Negativo: Existen personas que valoran de forma negativa nuestras cualidades positivas. Y son positivas. Pero ellas nos hacen llegar el mensaje de que son negativas. Es decir, están equivocados. No nos importa el motivo que tengan: ignorancia, maldad sin más, reproducción del bucle de perfección y destrucción de autoestima que sus padres les inculcaron a ellos. Lo que sea, es igual. Pero hay comentarios de los demás a los que tenemos que aprender a ignorar. Como la lluvia en Asturias. Igual. Si llueve que llueva, yo sigo con mi caminito. No puedo pararme a la primera piedra que me encuentre.
  • Positivo: que también se acaba convirtiendo en negativo. Me creo a pies juntillas todo lo bueno que dicen de mi, sin someter a juicio. Sin detectar áreas de mejora. Y así soy el más guapo y la más lista. Sin condiciones y de forma general. Y luego llegan los golpes. Ni tanto ni tan calvo. Vuelta al equilibrio una vez más.

Fijaos en lo fino que hay que hilar en cuanto a las atribuciones que tenemos que hacer para salvaguardar nuestra autoestima de la valoración que los demás hacen de nosotros. Y si esto ya es sumamente complicado, imaginad como se nos complica el asunto ahora que tenemos la posibilidad de hacer visible hasta límites insospechados nuestra propuesta de valor a través de las redes sociales.

Y estas son las principales dificultades que suelo encontrar en este aspecto y que hoy me apetece compartir contigo:

  • Todo por el like.

A veces perdemos el foco por el dedito para arriba. Son como la comida de ese rata de laboratorio de los ensayos de Pavlov. Y en lugar de buscar contenido que aporte valor, buscamos contenido generador de likes. Error. Es tentador, pero es como una droga del ego. Te da subidón pero la sensación de vacío posterior destruye el valor de tu huella lentamente. Mesura y toma de distancia. Vuelve a tus orígenes y permite que te digan que los likes están muy bien pero que esa tonelada de ropa para planchar te está esperando a tí y ninguno de esos deditos va a venir a hacértelo 😉

  • No like, no gain.

¿Se nos ha ido la pinza o qué? El gain te lo dan tus clientes, tu fin de mes, la satisfacción de tu trabajo bien hecho, tus entrevistas de empleo. Visibilidad si, interacción mil veces sí, pero la búsqueda incansable y en exclusiva del like a fin de reforzar tu autoestima te aleja cada vez más de tus objetivos profesionales.

  • La lluvia de corazones es la consecuencia, nunca el fin.

¿Se nos va la pinza o qué? (Parte II) Vuelvo a hacer mi particular ejercicio de desnudez, que para eso es mi blog y para eso escribo para ti. A mi un like y un corazón me vuelven loca. Para que te lo voy a negar. Al igual que me volvía loca el Excelente, ¡sigue así! de mi profe de Lengua, la mirada de orgullo de mi padre, el “¡que guapa tía!” de mis amigas el día que te esmeras más allá de lo normal y el “joer, admiro tu trabajo” de muchas personitas especiales de las que me rodeo cada día. Y así podría seguir un buen rato. Y es muy lícito que así sea y negarlo es volver a caer en eso de la tremenda soberbia. Y ya tuvimos bastante ejercicio en este post que escribí al respecto.

Pero, y aquí está la distinción más importante a la que te quiero llevar: tenemos que tener claro que los corazoncitos, los refuerzos, los halagos son la consecuencia. Nunca el fin.

No puedo ni debo encaminar las acciones que me lleven a mis objetivos a conseguir el like. No puedo estudiar sólo para la nota. No puedo articular la forma en la que le doy visibilidad a mi propuesta de valor sólo en torno a la repercusión que mis acciones tengan en redes sociales. Porque de ser así, algo estoy haciendo mal. Y tarde o temprano, aquello pincha por algún lado. Porque, en términos generales, cuanto más lo busques, menos lo encontrarás. En términos de personal branding, también.

Los likes, por el contrario, llegan como consecuencia de un trabajo bien hecho. Las recomendaciones y las contrataciones llegan cuando aportas valor. Centra tu estrategia justo ahí. Y disfruta del camino. Corazones incluidos 😍😉

No dejes que los likes te enturbien el pensamiento y la razón. De verdad que son gratis y no son indicador de absolutamente nada en si mismos. Los Likes no pueden ser el fin en nuestra estrategia de marca.

  • El algodón no engaña.

Si no te muestras, no hay evaluación positiva. Si te muestras con capas, hay total neutralidad y/o indiferencia. Por eso de nada sirve enseñar tu propuesta de valor asomando la patita por debajo de la puerta. Mírate, quiérete (con lo bueno y lo menos bueno) y ahora sí, enséñate.

  • Visión periférica.

Este post está ante tus ojos. Con toda probabilidad el comportamiento de todas las personas que lo estáis leyendo se sitúa en estos extremos: a un tanto por ciento pequeño le encantará (os adoro, jajajaja) u otro igual de pequeño le espantará (os adoro más aún) y a la bendita gran mayoría le parecerá bien, normal, sin más. ¿Quién se manifestará al respecto de este post? Pues del 75 por ciento hacia arriba de la recurrente campana de Gauss. Y un 1% del otro extremo. Ese también tendrá algo que decir.

Otro ejercicio más de sinceridad: ya pueden decirme 100 personas lo mucho que este post les ha ayudado a cambiar el rumbo de su vida, que cómo sólo 1 diga: “menuda avispada” te digo yo donde centro la atención durante ese rato y durante unas horas más tarde (no me da para más mi capacidad de rencor, lo siento jajaja) Seamos conscientes de esta fatídica distorsión cognitiva en la que tendemos a caer de forma recurrente.

  • Fobia social digital.

Por desconocimiento, por temor irracional, por creer que todo el mundo va a estar juzgando al detalle cada una de tus acciones. Relax, no somos tan importantes para nadie. En general, nos prestan muchísima menos atención de la que nosotros creemos e, incluso, de la que nos gustaría. Y los inicios son más fáciles porque hoy en día hay tanta basura digital que absolutamente nada de lo que tu puedas hacer en tus primeras interacciones públicas van a sorprender ni a escandalizar a nadie.

  • Consparanoia

Que es la mezcla entre conspiración y paranoia. Hay personas que creen que otras personas hacen publicaciones que hacen alusiones y referencias a ellas. Y habrá veces que sí. No lo dudo. Pero otras no. Te prometo que no. Y tú crees firmemente que sí. Y, te vuelvo a repetir, te prometo que no. Y que si te ocurre muchas veces, háztelo mirar. Porque condiciona tu estrategia en redes y la valoración que haces sobre ti mismo. Pero es que muchos pensamientos repetidos de esto harán que tu calidad de vida disminuya y mucho.

  • Cierta tendencia al exhibicionismo.

Que si, que enseñar sí. Pero con mesura. Y lo que aporte valor. Lo que vaya dirigido a tu público objetivo. NO hace falta someter a valoración popular todos y cada uno de tus bondades. De verdad que no. Ese juicio público constante acaba con la autoestima del más pintado. Es imposible que se cumplan tus expectativas siempre y en cada una de esas exposiciones. Y es que hay aspectos que por ser de nuestra vida íntima, deben quedarse justo ahí: en la intimidad.

  • La eterna distinción persona / personaje.

Hablamos de marca personal y hablamos de personas. Por eso estoy en contra de las píldoras mágicas “para crear tu marca personal” La marca, como muy bien dice el padrino de la marca personal en España, Guillem Recolons ni se crea ni se destruye, se deja.Y para dejarla tiene que haber coherencia y tengo que notar tu esencia. Y esta debe ser aún mejor en tu entorno no-digital.

  • Las comparaciones son odiosas. Y en el 2.0 más.

No equivoques el ruido con las nueces. Que una persona tenga más visibilidad en redes que tú significa justo eso, que tiene más visibilidad. Y si está siguiendo una estrategia de personal branding bien definida probablemente empiece a ver resultados. Pero eso no la convierte en alguien mejor que tú ni tus cualidades son peores que las de esa persona. No te infravalores como profesional porque tienes menos visibilidad ni te valores de más porque tú no tienes que recurrir a entornos digitales para encontrar tu puesto o tus clientes (de momento 😇)

Podría seguir. De verdad que esto da para toda una tesis. Y estoy segura de que a ti se te han ido ocurriendo más conforme ibas leyendo. ¿Seguimos el post en los comentarios?

Se tú, vete a tu esencia, enámorate de quién eres y de lo que eres capaz de hacer por los demás si tu quieres, si tú te quieres y si tú te lo crees. Sal al mundo y muéstralo. Habrá quién te dará cañita para hacer daño y quién lo hará para que crezcas. Aprende a identificar a estos últimos y guardátelos bien cerca. Los demás. Ya sabes.

Pero también habrá quién te hará volar. Con sus palabras, con su cariño, con sus caricias por dentro, con sus empujones para que te atrevas a saltar y con sus regañinas cuando algún día se te vaya un poquito. Y eso es maravilloso. Y, además, te hace mucho bien en tus objetivos profesionales y en tu vida general ¿te lo vas a seguir perdiendo sólo por miedo?

PD: Dame un like, anda. Sabes que lo estoy deseando 😜😂