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Quiero que digas SI a tu reto.

¿Te apetece colaborar con nosotros escribiendo para La Nueva Ruta del Empleo? Más o menos decía así el reto que me llegó en forma de DM a mi móvil hace justo dos años a través de mi adorado Twitter.

“Vaya, deben de haberse equivocado” (Me encantan mis razonamientos lógicos cuando me pongo nerviosa)

“Uf, que vergüenza, que va, que va…” “Además, ¿de qué voy a hablar yo?” Volví a guardar el móvil en mi bolso, con el firme convencimiento de denegar muy amablemente y súper agradecida la invitación cuando llegara a casa.

Mi cabeza tiene una facilidad pasmosa para volar e imaginar situaciones. Y no dejaba de verme escribiendo. Había probado un montón de veces, pero mi parte más cerebral y autoexigente enviaba rápidamente todo a la papelera. Pero lo cierto es que me encanta comunicar. Disfruto mucho hablando con personas, con grupos, transmitiendo ideas, también provocando emociones y haciendo pensar. Y desde luego, me gusta remover, tocar dentro para provocar cambios o, al menos, reflexiones. “Si no te da vergüenza comunicar en persona, ¿por qué escribir para más gente te paraliza así?”

“Pero hay tantas personas hablando de talento, de personas, de comunicar, de buscar empleo… ¿qué puedo aportar yo? ¿qué van a pensar de mi?” Venga la “poli mala” salir a relucir, hasta que dictó sentencia: “No, no, ni de broma, les digo que no”

Pero dije que sí.

¿Por qué dije que sí?

  • Porque me encanta llevarme la contraria. Y he aprendido que cuanto más cabezota me pongo en decir que no, más importante es que me esfuerce en decir que si. Es proporcional: a mayor miedo, mayor firmeza en el no y mayor mi esfuerzo para lograr derribar mis excusas y decir que sí (cada uno funcionamos de una manera, a mí me gusta contradecirme)
  • Porque era un reto. Porque me sentía muy cómoda en el espacio que me había creado en redes sociales, compartiendo, leyendo cientos de artículos, tratando de seleccionar aquellos que tenían esencia detrás, aquellos que llegaban y compartiéndolos con la comunidad que iba generando. Pero necesitaba más.
  • Porque en casa del herrero no puede haber cuchillo de palo. Si a mis clientes les invitaba constantemente a salir de esa zona en la que por cómoda nunca pasa nada nuevo; si les alentaba y les llevaba a un cuestionamiento profundo sobre qué cosas nuevas llevar a la práctica para alcanzar sus objetivos… ¿cómo no lo iba a hacer yo?
  • Porque quien algo quiere algo le cuesta y porque “nadie lo regala”. Porque si fuera fácil lo haría todo el mundo. Porque a mí nunca me ha gustado lo fácil.
  • Por mi sentido de la coherencia. Si la finalidad última de mi presencia en redes sociales es conseguir compartir conocimientos y actitudes en torno al desarrollo profesional y personal y a la gestión de personas, ¿cómo no voy a compartir mi pensamiento y mi opinión sobre el tema?
  • Porque, en el fondo, LA IDEA ME APASIONABA. Y esta es la reflexión más importante de todas y sobresale, con diferencia, por encima del resto.Elena Arnaiz

¿Por qué estoy feliz de haber dicho que sí?

  • Porque me sentí muy orgullosa. Porque superé mis miedos, mis inseguridades. Les planté cara y  me dije, tú hazlo lo mejor que puedas y adelante.
  • Porque he crecido profesionalmente. Porque mis ideas tomaron una forma más clara, porque cada día leo más, porque nunca he estado tan actualizada a nivel profesional, porque cada día me siento más cómoda con mi estilo y me hace disfrutar mucho.
  • Porque la gente ES BUENA. Lo digo con mayúsculas. Ese concepto de un mundo hostil ahí fuera del que hay que desconfiar y estar en permanente guardia, me espanta. Jamás podría ser feliz pensando así. Y he aprendido que si tú das con generosidad, recibes el triple. Y eso me hace sentir muy feliz.
  • Porque abrí mi propio blog. Era una idea que sólo fantaseaba en un rincón de mi cabeza y de pronto cobró más y más fuerza hasta hacerse realidad. Y ha sido una de las mejores decisiones que he tomado últimamente en cuanto a mi desarrollo profesional. Así que estaré eternamente agradecida a La Ruta.
  • Porque no he dejado de conocer personas MARAVILLOSAS desde entonces. Ya ves que me encanta dejar lo importante para el final. Todos y cada uno de los ruter@s, todas y cada una de las personas que habéis compartido y comentado y habéis contribuido a aumentar la calidad de lo que aportamos, me habéis hecho crecer y aprender un poco más cada día.
  • Porque he conocido a Sergio Ayala Climent. Como mi admiración por él es pública y manifiesta y es algo que alcanza nivel fan y nadie se va a molestar por ello, porque él es especial y todo el mundo lo sabe, me permito nombrarle. Decir que sí me ha permitido conocerle, y aprender de él cómo comunicar con el corazón, a mostrarme sin reservas porque no pasa nada, a utilizar el sentido del humor cuando me apetece porque es algo inherente a mi y utilizarlo no resta un ápice de profesionalidad. Y todo eso, ya no hay quien me lo quite. Olé.

¿Por qué te invito a que tú digas que sí a aquello que te da vértigo pero que sabes que es bueno para ti?

  • Porque, en esto de vivir, lo importante es intentarlo. Prueba. Lo peor que puede pasarte sólo está en tu cabeza y es muy muy poco probable que ocurra. Pero es que lo mejor ni siquiera alcanzas a imaginarlo. Tenemos esa extraña habilidad para anticipar lo malo y hacer que pese por encima de lo fantástico de disfrutar de lo bueno. No vuelvas a dejar que te ocurra.
  • Porque de no hacerlo te vas a arrepentir. Sabes que no hay peor sensación que aquella de “¿y qué hubiera pasado si aquel día me hubiera atrevido a ….?”“¿cómo habría acabado la historia si aquella vez hubiera dicho que si a…?”
  • Porque si dices que no, que no sea por miedo. No te lo vas a perdonar. El miedo te atrapará y se extenderá a otras áreas de tu vida. Y se acabó tu desarrollo. No te dejes vencer por el miedo. Coge aire, aprieta fuerte y vete a por tu éxito.
  • Porque descubrirás que aún lleno de temor y de inseguridad eres capaz de hacer cosas con buenos resultados. Y, aquí está la diferencia entre quienes tienen éxito y quienes lo persiguen toda la vida. Nadie es más valiente que nadie, ni más listo, ni tan siquiera más guapo. La vida se trata de actuar. La vida es acción. La vida es menos pensar y más hacer. Y más ver y evaluar resultados y más continuar haciendo cosas para mejorar. Y menos recrear y anticipar mil hipótesis que lo único que hacen es paralizarnos mientras la vida (y los trenes repletos de valientes muertos de miedo) pasan.
  • Porque te lo mereces. Te mereces sentir de vez en cuando tener esa cara que ponen los niños cuando dan su primera pedalada en la bici, cuando logran por primera vez subir ese escalón. Sabes a que cara me refiero. La has puesto millones de veces y la felicidad se compone de esos momentos. De momentos, en los que dices “uf, no me lo creo aún, pero lo logré”

Mi próximo reto ya está en marcha. Me da miedo, me siento pequeña y llena de dudas. Pero lo voy a hacer. Voy a decir que sí y a partir de ahí, pondré mucho mucho mucho esfuerzo para lograrlo.

Dime el tuyo. Dime tu reto (con que lo pienses para tí me basta) y dime que vas a decir que sí. Me alegraré mucho por ti. Pero es que no imaginas cuanto te vas a alegrar tú. Di que sí. Y disfruta.

 

 

Puedes leer el post publicado originalmente en La Nueva Ruta del Empleo en este enlace.