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Yo también quiero tener un blog

Yo también quiero tener un blog.

Quiero compartir con las personas interesadas en mi trabajo, mis planteamientos, mis puntos de vista, mis vivencias. Quiero hacerlo porque sé que le son de utilidad a las personas con las que yo trabajo y me encantará ser capaz de llegar a más personas

Quiero tener un blog porque ya he hecho mis pruebas realizando colaboraciones con otros blog y ninguno de mis miedos ha aparecido ¿en qué demonios estaba pensando? Ni me han apedreado ni me han levado a los altares con mi primer post. Ha ocurrido lo normal,  lo esperado, lo que atiende a toda lógica. Lo han leído y les ha parecido bien, sin más. Ni fú ni fá.

Ahora ya puedo seguir, ahora que te he dado el primer paso, ahora que sé que nadie muerde, puedo continuar.

Déjame quitarme otra capa, déjame ir a buscar a mi interior, a mi esencia. Déjame ir a lo que nunca me falla, a mostrarme tal y como soy. Porque quererme y gustarme así, tal y como soy, será lo que haga que te guste a ti. Porque maravillarme cada día con lo poco que sé y lo mucho que me queda por aprender y mejorar me hará más grande ante ti. Y justamente, será eso, lo que me hará crecer sin medida.

Hablaré en mi blog siempre desde la humildad, desde la vocación de servicio a los demás y desde la ilusión de contribuir con mi granito de arena a hacer un mundo más bonito y mejor.

Compartiré con y para personas. Con nombre y apellidos, y si puede ser con ojos brillantes mejor. Y con los que no brillan pondré todo de mi parte para poder llegar a ellos, para que no tiren la toalla, para que sean valientes y se atrevan a plantar cara y ocuparse de lo único que importa, ellos mismos.

Nada puede ir mal,  escribo para personas. Como hago en mi trabajo, les hablo con la misma naturalidad y con el mismo estilo directo y al grano. A veces parece que riño o que les meneó demasiado. Sé que ven amor (si, si, amor) en mis palabras. Sé que no ven agresividad o condescendencia. Sé que saben que confío en ellos y en su potencial (confío infinitamente más yo en ellos que ellos en sí mismos). Y saben que eso no puede ser, y notan que pongo todo de mi parte y más para que eso cambie.

Notan respeto. Un respeto integral hacia ellos. Hacia lo que son capaces de hacer, hacia lo que ya son. Les añado conocimiento en los puntos que necesitan, pero a partir de ahí yo sólo estoy para acompañar, para ayudar a levantar, para que lo intenten una vez más, para darles el empujón que necesitan, para que lo hagan.

Para que veas que no pasó nada y que a la vez pasó todo. Para que vengas con ojos triunfantes. Y veas mi alegría inmensa. Y lo celebremos juntos.

Y me lo agradecen, me lo valoran, incluso me lo compensan (en lo económico y en lo emocional. Sobre todo en esto último).

Quiero escribir un blog para que nuevas personas vengan a iluminar mi vida. Quiero tener un blog para que otras personas brillen a mi lado y en esa luz yo aún crezca y aprenda más.

Si, escribiré un blog y mi carrera profesional será (aún) mejor.

Si, escribiré un blog y seré más feliz.

Si, escribiré un blog y seré mejor persona.

Si has llegado hasta aquí, irás intuyendo que ni en mis mejores sueños me habría yo dicho esto cuando hace dos años era un mar de dudas, de miedos, de inseguridades, de… ¡leches para mí!

Qué manera tan absurda de perder el tiempo y las fuerzas. Qué manía de no pasar rápidamente a la acción  y perderme en las idas y venidas de mis pensamientos y mis emociones.

En estos dos post, y por si quieres hacer leña del árbol caído, puedes ver el proceso de cambio (acabo de releerme y la verdad es que mis razonamientos cuando algo me aterroriza no tienen desperdicio)

Quiero que digas sí a tu reto

Hoy hace un año que nos conocemos y quiero celebrarlo contigo

Sé que es un proceso y qué es necesario pasar por él.  Que para llegar a este punto que te cuento en el inicio de este post hay que pasar por otro mucho menos idílico.

Pero hoy, para celebrar nuestro segundo aniversario juntos  me pongo ambiciosa y pretendo ser capaz de allanarte un poco el camino. Si contribuyo (aunque sólo sea un poquito) a qué si te ronda en la cabeza esto tan fascinante de hablarle al mundo, hoy mismo des el paso. Te aseguro que yo seré un poquito más feliz. Pero es que tú sentirás que vuelas.

Coge el toro por los cuernos y no lo pienses más.

Agarra a tu miedo, cógele de la mano y haz cosas junto a él. Cuanto más hagas, menos pesa, menos sientes su presión en el pecho.

No te obsesiones con vencerlo, es una lucha imaginaria y él siempre ganará. Abandona esa pelea por deshacerte de él. Admite que él te ha ganado pero que no pasa nada. Que lo vas a coger fuerte, muy fuerte y juntos vais a ir a hacer grandes cosas. El mundo está esperándote. El límite te lo pones tú y tu miedo. No dejes que eso vuelva a pasarte. Ya no.

Gracias por seguir conmigo, gracias por ayudarme a crecer. Gracias por tanto cariño. Cuentáme que tú también quieres tener un blog y dime que lo vas a hacer ya. Vuela. Di que si. Permítete brillar. Hazlo lleno de miedo, pero hazlo.