Yo no tengo una varita mágica

Ni la tengo ni muchísimo menos la quiero. Nuestra vida, nuestras interacciones diarias con personas, están repletas de expectativas. Depositamos expectativas sobre los otros y si éstos no actúan tal y como nosotros esperamos, nos frustramos/enfadamos/quejamos/lloramos/loquesea. Piensa en ello. Es casi delirante. Jugamos una y otra vez a creer que las personas que nos rodean…