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El secreto para triunfar cuando impartes una formación

El secreto para triunfar cuando impartes una formación

El respeto.

El respeto a ellos.

El respeto para preparar la formación como si no hubiera mañana.

Respeto es identificar muy bien el para qué de esa formación.

¿Qué quieres que esas personas hayan conseguido aprender o mejorar cuando hayan acabado?

Preparación

Respeto es dejarte los cuernos delante del ordenador, cuando vayas a pasear y hasta cuando comas ensaladilla para tratar de desmenuzar al máximo tu conocimiento y adaptarlo a su nivel de entendimiento. Buscar la forma de hacerlo llegar, con ejemplos, símiles, analogías, con lo que se te ocurra. Pero que llegue.

Dinámicas ¿molonas?

Respeto es saber que para incrementar nuestro nivel de competencia profesional necesitamos:

  •  saber (teoría)
  •  saber hacer (práctica)
  •  querer y poder llevarlo a cabo (actitud).

Las dinámicas molonas de colorines, fuegos artificiales son un medio para trabajar sólo una de las partes de la ecuación. Lo dejo aquí por escrito, no vuelvas a pedirme que haga una de esas dinámicas si no hay un para qué, si las personas necesitan antes tener una buena base de conocimiento (se puede formar en conocimiento y ser muy dinámico, participativo y agradable para todas las partes, y he aquí la verdadera pericia del formador) o si sólo lo haces para que los demás vean cuánto molamos.

Estamos ante una muerte por post it. A veces me da la sensación de que si no hacemos una formación llena de fuegos artificiales no cumplimos con las expectativas (iniciales) del cliente. Y esto no puede ser. Repito: las dinámicas molonas son un medio no un fin.

Y a veces son pertinentes y otras muchas no. Y si no tienen sentido ni responden a un objetivo estás perdiendo y haciendo peor  el tiempo a los demás. Y esto es una falta de respeto

Los tiempos

Respeto a los tiempos de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Las habilidades necesitamos trabajarlas y entrenarlas. Se trata de aprender a llevar a la acción. No puedes organizar un taller (formación con entrenamiento de habilidades) si vas a destinar dos horas para ello. Necesito saber cuál es el nivel de conocimiento de partida, crear el contexto, introducir y desmenuzar el hacia dónde queremos llegar, poner en práctica, entrenar, dar feedback y cerrar con un plan de acción y una ronda de conclusiones. No da tiempo.

Las formas: no vayas de guay

Tu función en el aula no es hacer el payaso para despertar una emoción en tu audiencia. Tú no tienes que hacer feliz a nadie (de verdad, es delirante cómo se trata este tema de la felicidad). Que las personas con las que tienes la suerte de trabajar sientan una emoción es una consecuencia de que el mensaje y la forma en la que lo trasladas sea pertinente a la realidad que están viviendo. Y ojo, la emoción que sienten no siempre tiene porque ser positiva. A algunos les vendrá bien y a otros les sentará peor que mal. Y debemos asumir esto como parte del proceso.

Me paso la vida cayendo mal a muchas personas porque digo cosas que muchos aún no están preparados para oír. Y me duele, que yo también tengo corazón. Y veo «la ira y la inquina» en sus ojos (es una forma de hablar, pero vamos, que me ponen caretos es una realidad). Y tiro «pa´lante» porque sé, que justamente a esa persona es a la que más le hace falta escuchar lo que tengo que decir. Y justo eso es lo único que me hace útil. Ayudarles a romper creencias, formas de entender la vida que les están haciendo daño, o que les impiden avanzar.

Si yo quisiera hacerlos felices y que todo fuera guay y chupi estaría haciendo muy mal mi trabajo. Yo no voy a caer bien ni a hacer feliz nadie. Si por el camino y como consecuencia de hacer mi trabajo bien hecho lo logro (sea ese día o meses más tarde) podré irme a la cama tranquila.

El foco está en tu alumnado. No en ti. Grabátelo a fuego.

Las personas

Respeto por las personas. Por sus procesos. Por sus circunstancias vitales actuales y pasadas. Respeto por su singularidad, por su maravillosa y única esencia. Respeto por sus creencias, por sus juicios, por sus valores. Por sus ritmos de aprendizaje, por sus diferentes estilos cognitivos.

Sus procesos cognitivos y de enseñanza aprendizaje

Habla, modula tu voz, entona con voz alta, clara, llena de matices, de silencios, de preguntas, de llamadas de su atención. Muévete para los que necesitan acción y mantente quieto un rato para los más reflexivos (a mi que me perdonen estos últimos, lo intento, os prometo que lo intento).

Usa imágenes bonitas, impactantes y que tengan que ver con el mensaje que estás enviando. O no. O usa historias. O GIFs o lo que te permita servir de anclaje para un concepto clave. Una idea, una herramienta para hacerla llegar.

Escribe la idea principal con la que quieres que se quedan. Repite las ideas principales de diferentes maneras. Pon vídeos (si hay alguien que explique mejor que tú un concepto no dudes en usarlo, pero sólo si aporta, no por rellenar), haz que se muevan, que practiquen, que hagan, que pongan en práctica lo aprendido.

Jamás fuerces

Jamás fuerces, jamás lleves a alguien hacía donde no quiera ir. Sólo anima, facilita, crea el contexto, fomenta, estate al lado, o detrás. Donde te deje estar. Jamás fuerces. Llevar a una persona a subir peldañitos en su potencial no es obligar. No es llegar al final sin pasar por cada escalón.

Jamás abras un melón que no sepas cerrar. Nunca hagas llorar a alguien para hacerte el gurú y el mega coach (me duele el alma tener que escribir esto, pero como he visto formadores jactarse de hacer llorar a alumn@s en pro de su ¿ego? ¿mediocridad? ¿falta de conocimiento? ¿ausencia de ética?)

Apagar tu ruido

Respeto por ellos que, en definitiva, se traduce en muy buen medida por tu capacidad para apagar tu ruido interno bastante antes de cruzar la puerta del aula de formación. Apagar tu ruido para escuchar sus necesidades.

Para hacer que se enamoren como tú de aquello que le vayas a explicar (lo que sea).

Respetar en formación es amar lo que vas a decir

Porque respetar en formación es amar lo que vas a decir. Y saber que es útil. Y saber que su vida (de una manera muy grande o muy pequeña, eso es lo de menos) va a cambiar. A mejor, claro.

Respeto para, una vez más, volverte invisible en pro de la facilitación del conocimiento. Estás ahí para transmitir, para inspirar, para liderar desde el ejemplo de la coherencia entre cada una de las palabras que dices y lo que en realidad haces. En esa puerta y detrás.

Por eso, cuando eres un buen formador, eres un gran profesional. Y por eso, cuánta más formación haces en mejor persona te conviertes. Por eso, cuánto más das, más recibes. Por eso, gracias.

Respetar en formación es amar a quién se lo vas a decir

Gracias a todas y cada una de las personas que un día tuve el placer delante de mi en un aula.

Gracias por hacerme aprender tanto.

No imagináis el respeto que me dais.

No imagináis el cariño con el que os guardo a todos y cada uno en mi corazón.