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¿Qué te hace feliz?

¿Qué te hace feliz?

¿Te has parado a pensarlo? De todo lo que te hace feliz hay mil millones de cosas que se escapan de tu control. No es una buena idea centrar tu felicidad ahí. Es imposible que lo consigamos así. Piénsalo. No quiero deprimirte justo hoy, pero piénsalo. Buena parte (por ser optimista) de tu salud y la de los tuyos no depende de ti. Te vas a morir, vas a enfermar. Tarde o temprano lo harás. Ellos también. El dinero va y viene y el amor ni te cuento. Así que párate a pensar. ¿Qué te hace feliz hoy? O mucho mejor dicho, ¿qué puedes hacer para ser feliz hoy? ¿Ahora? ¿Qué está en tu mano? Centra tu energía ahí.

Y, por otra parte, la vida te quita mucho. Te las lía muy muy pardas. Qué te voy a contar a ti que tienes el corazón con mil remiendos. Pero, también te da mucho. Vivo y viviré con una eterna sensación de perdida. Aún así, me las apaño para dar gracias y celebrar lo que tengo. Cada día. Para que no se me olvide. Puedes pasarte la vida penando por lo que te falta o puedes vivir construyéndote momentos bonitos con lo que tienes. Puedes volcarte en buscar la vida perfecta o hacerla excelente con lo que tienes. Puedes vivir mirándote sólo a ti y a tu ombligo o puedes vivir midiendo tu felicidad por el grado de ojos felices que ves a tu alrededor. Y por la medida en la que tu contribuyes a ello 😉

Es es mi deseo para ti en ese nuevo año. Energía para centrar tus acciones en objetivos concretos que te produzcan bienestar, serenidad, placer, seguridad o lo que quiera que sea la felicidad para ti. Pero, en general, te deseo que seas capaz de construir momentos agradables para ti.

A mi me haces feliz tú

Tengo la inmensa suerte de que a mi me hacen feliz las personas de las que me rodeo. Así que a mi me haces feliz tú. Y este año lo has hecho muchas veces, en muchas ciudades (21 para ser exactos) y en muchos formatos.

Y, joer, que me haces muy feliz. Y hoy quiero darte las gracias por ellos. Cada uno debe encontrar momentos que le hagan acercarse a la felicidad en dónde pueda y quiera. A mi me haces feliz tú.

Cada vez que te muestras vulnerable, cada vez que me has dicho no puedo sólo. Necesito ayuda, necesito saber más, necesito nuevas estrategias. Me has hecho muy feliz porque no hay mejor predictor de éxito vital que tu honestidad para admitir que no eres todopoderoso.

Cada vez que te has cansado de llevar una vida que no quieres para ti y has decidido tomar las riendas. Cada vez que te has querido lo suficiente como para darte permiso para vivir la vida que quieres para ti, me has hecho realmente feliz.

Cada vez que no te has creído que los éxitos no son para ti y que esas cosas le pasan a otros. A los otros les pasan justamente las cosas por las que se han esforzado, han luchado, se la han jugado. Nadie regala nada, ni a ellos ni a ti. Cuando luchas, cuando vas por ello me haces feliz.

En cada uno de tus llantos de tocar fondo y en la última lágrima que precede a ese ansiado y merecido: ¡hasta aquí! Cuando te veo convertir tristeza en rabia que te impulsa a actuar, me vuelves loca de felicidad.

Cuando te quejas…, no tanto. Cuando te quejas me remueves por dentro. Me concentro en ti y en encontrar las palabras suaves y poco ofensivas para decirte que si tiene solución vete a por ello y que si no, acepta y suelta. De una vez. No tengo nada en contra de la queja y la pataleta. Es necesaria. Pero ya está. Tiene que tener duración limitada. De lo contrario, te aleja de ti, te deja completamente sólo y te amarga. Y, claro, es no me hace feliz.

Cada vez que me has dicho que has pasado a la acción. Y cada vez que te he visto volver a mi triunfante, con la sensación dulce en la boca de haberlo conseguido. Madre mía, no imaginas lo feliz que me has hecho.

Cada vez que te he visto entender que la clave no estaba en esperar a que se te pasará el miedo si no que el único misterio está en actuar con tu miedo. Todos tenemos miedo, todos. Unos actuamos con miedo y otros miran la vida pasar. Escoge en qué lado quieres estar. Y una vez que escojas, no te quejes. Cambia y actúa. O quédate y disfruta con lo que hay. Todo muy lícito, muy respetable. No vivas los sueños de otros, ni las modas, ni hagas caso a nadie. A mi a la que menos. Nadie mejor que tú sabe lo que quieres, lo que necesitas. Los demás estamos aquí para facilitarte el camino pero la opción que tú has escogido. Que no se nos olvide nunca esto.

Cada vez que te he visto sonreir, quitarte importancia, coger oxígeno para volver a la carga, disfrutar, reír a carcajadas me has hecho feliz.

No puedes vivir sin ti

En cada una de las ocasiones en las que te he visto con los ojos brillantes, me has llenado de energía, esa que muchas veces durante este año (especialmente de enero a junio) pensé que se me agotaba. Que importante darnos cuenta a tiempo de que no podemos vivir sin nosotros. Esta es mi lección 2018 y la llevo a rajatabla desde junio. Te deseo de corazón lucidez para bajar de la rueda imaginaria en las que estás montado y pienses en ti.

Cada vez que te has acercado a mi con el único fin de crecer, de compartir, de reír, de crear me has hecho terriblemente feliz. Vivo de los momentos creados con personas bonitas. Y ese es mi único objetivo vital.

Perdona. Perdona y vuela.

La misma sensación serena que has dejado en mi, si durante este año 2018 has decidido alejarte de mi. Todo lo mejor para ti también 😉 Perdona, acepta y deja irse a quién ya no puede, quiere, merece o no necesita estar a tu lado. Perdona y vuela.

Para el año que viene te deseo que te hagas muy feliz a ti también. Vete y deja ir. 

Yo te puedo llenar estas páginas de deseos bonitos y de súplicas para alejar todo lo malo que este año nos va a venir a ti y a mi. Pero no funciona así. Las normas del juego de la vida son injustas, caprichosas, aleatorias y no entienden de compensación. Por más que sufras, por más que lo manifiestes, no te va a compensar con momentos dulces ni con lluvia de gominolas. Creéme que no.

A la vida tenemos que darle.

A la vida y el año nuevo no tenemos que pedirle. A la vida y al 2019 tenemos que darle. Tenemos que llenarlo de acciones pequeñas intencionadas y dirigidas a vivir la vida que queremos para nosotros. Bajate de esa rueda de hámster, mírate con distancia y dale a la vida lo que necesitas para llevar la vida que quieres vivir.

Ese es mi deseo para ti en este nuevo año: darle a la vida lo que espera de ti.

Gracias

A todas las #personasbonitas que me han dado el lujo de poder ver de cerca su esfuerzo por dar patadas a sus miedos en cursos, sesiones, conferencias, GRACIAS  por hacerme feliz. Gracias, sobre todo, por trabajar tanto para hacerte feliz.

A todas las #personasbonitas que me habéis servido de referencia, de apoyo, que habéis escuchado mis propios miedos, mis vulnerabilidades, mis planes, mis locuras GRACIAS con todo mi alma.

A todos os seguiré dando todo lo mejor de mi (por saco también) durante este 2019. Así que a este nuevo año sólo le pido que crezcas, que vivas, que ames, que luches, que te esfuerces al máximo, que los des todo, que muerdas y saborees la vida, que bajes la guardia y disfrutes cuando venga aires favorables y que yo lo vea. Porque así, sólo así, ya me haces feliz.

GRACIAS por construir un 2019 brillante para ti. Y a ti ¿qué te hace feliz?