¡Qué buena suerte la nuestra!

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Me apetece mucho que descubráis porque considero que tengo mucha suerte cada vez que descubro una nueva persona que quiere cambiar, actuar y crecer conmigo. Podéis encontrar el original en el blog de Paula Sopeña: Dreams Coach True

¿Sabéis lo primero que se me vino a la cabeza cuando Paula me invitó a escribir para vosotros? Que buena suerte la nuestra. O mejor dicho, que afortunadas somos.

En nuestro desempeño profesional como coaches tenemos el gran privilegio de trabajar con personas valientes. Con personas que se atreven a tomar las riendas de su futuro para crecer y ser mejores.

Paula y yo escribimos, formamos y trabajamos con personas que miran de frente a la incertidumbre. Son personas que no sienten temor por cuestionarse sus formas de proceder, de comunicar y hasta de actuar. Son personas predispuestas, personas que no se limitan ni se cierran puertas.

Trabajamos con personas que ante la dificultad se crecen, se plantan y dicen ¿cómo puedo hacerlo mejor? Y se comprometen para hacerlo.

Las personas con las que pasamos buena parte de nuestra jornada, tienen ganas de comerse el mundo. Aunque algunas de ellas puedan estar pasando una de esas fases en las que sientes que todo a tu alrededor se hace gigante e inaccesible, ellas son capaces de reunir sus fuerzas y apostar todo al caballo ganador: al cambio. Al cambio para mejorar.

Trabajar con personas que son conscientes de que ellas son su mejor valor produce una satisfacción inmensa. Buscan el cambio y el desarrollo en ellas mismas para conseguir resultados, pero, sobre todo, para vivir mejor. Para vivir con menos peso, con más equilibrio, algunas llegan hasta a volar.

Que suerte tenemos también de rodearnos de personas que son capaces de plantarle cara al peor de los enemigos que uno se puede echar a la cara. Trabajamos con personas que se plantan cara a sí mismos. Y sí, hay que tenerlos muy bien puestos para atreverse a hacer esto.

Se atreven a poner encima de la mesa todas las cartas. Llega un punto del camino en queno hay trampas ni antifaces ni atrezzo. Lo que pesa, lo que molesta, lo que tiene telas de araña, lo que aprieta, sale. Y ahí se produce la magia. No imagináis la sensación de admiración y de orgullo que se despierta en nosotras, en las personas que estamos a su lado cuando, entre los dos, logramos hacer esto.

También es un privilegio estar con personas que hacen cosas. Actúan y actúan con criterio, se comprometen con ellos mismos para hacer aquellas cosas que les van a posibilitar estar más cerca de su objetivo. Ojo, a ellos, como a todos nosotros, también les da pereza, tienen el mismo tiempo (o mucho menos) que tú, les da vergüenza/apuro/miedo hacerlo. Pero la diferencia es que trabajamos con personas que pese a todo esto, lo hacen. Y aquí está el éxito.

No me canso de explicaros por qué somos tan afortunadas. Es que realmente es un gustazo trabajar con personas que buscan motivos para la acción (yo no motivo a nadie, esto que quede claro).Trabajo con personas para que encuentren los motivos adecuados para encaminar y articular todo su plan de acción en torno a la consecución de unos objetivos que previamente nos hemos fijado.

Las personas de las que Paula y yo disfrutamos, ríen. Se ríen de cosas que les pasan e, incluso, logran reírse de ellos mismos. Una cliente me dijo en una ocasión que desde que había iniciado el proceso conmigo se reía mucho más y su familia se lo había notado ¿sabéis lo que significa eso para mi?

Pero lo mejor de todo, es que nuestros clientes también lloran. Y puede que esa es su gran riqueza. Son conscientes de que el mundo no es color de rosa (porque el coaching no es rosa, ni lleva flores ni fuegos artificiales, esto que quede claro también)  y no le tienen miedo al llanto. Entienden que la otra cara de la moneda es la tristeza, la pena, la desgracia incluso. Y partiendo de esa base, del reconocimiento de las turbulencias, trabajan para hacer cosas que les permita tomar las riendas de su situación y actuar en consecuencia.

Son personas autónomas, no buscan la receta ni la pildorita mágica. Que va, son más listos que todo eso y saben perfectamente que el camino fácil (a corto plazo) no es para ellos (también sabe que nadie da duros a cuatro pesetas) y buscan el camino en el que preguntan y sobre todo se responden, descubren, aprenden por sí mismos, exploran opciones que no conocían y logran un cambio profundo y estable en su manera de enfrentarse a la vida.

En definitiva, compartimos espacio, emociones y pasión con personas a las que les gusta despeinarse, airear la azotea, cambiar el mobiliario, ponerlo todo patas arriba para volver a dejarlo colocadito. El cansancio que este proceso ocasiona es inversamente proporcional a la satisfacción que nos reporta.

Por eso, aprovecho este espacio tan bonito que Paula ha creado en su maravilloso mundo 2.0 (fiel reflejo de lo que expresa cuando te separa un café de ella) para dar las gracias.

Porque, al final, las personas a las que nos gusta complicarnos la vida para que todo sea más fácil, acabamos encontrándonos  (y pese al título de este post, no creo que la suerte tenga mucho que ver en esto…) Y así, cuando vi a Paula por primera vez hablar del coaching y cuando la vi comunicar con aquella pasión tan dulcemente controlada me dije, sí, no hay duda. Esto de lo que habla esta chica, este coaching del que ella habla, si me va. Éste si me convence, éste si es útil para mi profesión. Y ya no hubo vuelta atrás. Así que Paula, gracias.

Y, por último, quiero darte las gracias a ti. Puede que aún no lo sepas, pero si estás leyendo este post, ya tienes la fortuna de pertenecer a este grupo de personas de las que hablo. Ya eres una persona valiente que empieza a preocuparse (ocuparse) por lo más importante que todos tenemos en esta vida, por nosotros mismos.

Tú tienes la fortuna de pertenecer a este grupo y yo tengo la fortuna de haberme encontrado contigo, ¡qué buena suerte la nuestra!

Plural: 9 Comentarios Añadir valoración

  1. luisjuli2 dice:

    Genial tu entrada Elena. Lo reconozco, el afortunado soy yo por poderte leer.

    1. Elena Arnaiz dice:

      QUe afortunados somos los dos entonces Luis!! jajajaj Mil gracias por tus palabras, de corazón! Un abrazo.

  2. Juan Carlos Davalos dice:

    Excelente tu articulo, buena vibra y lo importante es seguir adelante !!

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias a ti Juan Carlos por tus amables palabras!! Un abrazo.

  3. Juan dice:

    Qué tal Elena? Otro artículo interesante, y de nuevo una sonrisa.

    Hablas en este tema de las personas que son valientes y que ‘quieren’ mejorar. Me gustaría saber un poco más tu opinión sobre esas ‘otras’ personas que tienen un potencial importante pero que les falta ese ‘arranque’, o esa confianza de saber que ellos ‘son capaces’. Dices que ‘no motivas a nadie’, que es la propia persona la que lo hace pero en este caso, del que te hablo … pienso que hay muchas personas que necesitan ese punto de decisión y que muchas veces, no lo encuentran. Pienso que ahí, también sois muy importantes personas como tú, personas que con su actuación, con su forma de ser, pueden hacer que una persona llena de cosas positivas, explote y de lo mejor de sí. Sé que la dificultad estriba en conseguir que esa persona dé el paso inicial, sin que sea ese ‘valiente’ del que comentas, pero pienso que es cuestión de tiempo que eso empiece a suceder cuando vayan viendo los ‘triunfos’ que conseguís en otros.

    Valoro mucho tu/vuestro trabajo.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Que bueno tu comentario Juan y tu apreciación.
      Cuando digo que no motivo a nadie, es porque creo que yo sólo ofrezco motivos y argumentos (en mi opinión y porque se que funcionan para cambiar, para actuar, para coger las riendas). Pero la decisión final está en la persona que lo recibe. El resto son palabras vacías. Que tus motivos resulten convincentes y de valor para que quien los recibe es mi gran reto personal (y el de todos los que nos dedicamos a esto) Trato de hacerlo por diferentes medios, uno de ellos es este blog. Me consta y no sabes la alegría que recibo cuando una sola persona tras leer uno de mis post decide integrar esos motivos en sus criterios de decisión y comienza a hacer cosas de manera diferente.
      A esto me refiero cuando digo que yo no motivo. Y que yo sola no soy capaz de hacer nada. Sólo con la persona dispuesta al cambio y dispuesta a hacer cosas diferentes para conseguir resultados diferentes es posible. El potencial, si se deja escondido en casa no sirve. Por eso no me canso de explicar los motivos por lo que es necesario que enterremos el miedo y salgamos a enseñar nuestro talento con elegancia y estrategia. Pero el paso previo, querido Juan, sólo lo puede dar la persona. Yo estoy aquí para darle la mano, un empujón, acercarle una escalera o lo que se nos ocurra, pero él tiene que querer saltar 😉 Muchísimas gracias por abrir este interesantísimo debate. Me lo añado a mi lista de temas para futuros post. Un abrazo, es un placer contar con tus aportaciones. Gracias de corazón.

  4. Muy buen e interesante post Elena 🙂 Cierto que el hecho de conocer y poder contar con determinadas personas que nos hacen la vida mejor es algo que podemos llamar fortuna.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Así es!! Muchísimas gracias por leerme! Feliz año!

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