Pena, lamentos y otras trampas en tu búsqueda de empleo.

Pena, lamentos y otras trampas en tú búsqueda de empleo

Os voy a plantear situaciones y reflexiones que escucho cada día. Penas que me cuentan mis clientes en riguroso directo o lamentos que voy recogiendo en algunos de los muros de facebook y, para mayor pena, de LinkedIn:

  • “No entiendo a los de RRHH. ¿Cómo pueden contratar a gente que está trabajando con la cantidad de personas que hay en el paro?”

  • “No puedo estar ni un solo día más sin trabajar. Tengo muchas dificultades para llegar a fin de mes. Voy a comentar esto en LinkedIn y seguro que alguien entenderá lo desesperado de mi situación y me dará una oportunidad para trabajar de lo que sea.”

  • “Soy muy bueno, puedo hacer muy bien ese trabajo pero el problema está en el mercado laboral. No hay trabajo, no hay empresas que quieran contratarme. Sólo contratan niñatos (si tienes más de 50) /sólo contratan gente con experiencia (si tienes menos de 30)”

  • “Soy el que más trabaja de la empresa, echo muchísimas horas, tengo días de vacaciones sin disfrutar desde hace dos años, siempre estoy ahí y en los momentos de más dificultad lo he dado todo. Mira mira, si tengo hasta ronchas de la ansiedad que tengo por el trabajo. Sin embargo, no me ascienden, no me lo reconocen, nadie se fija en mi para darme otra oportunidad.”

A ver si tengo la capacidad de desenmarañar todo lo que hay detrás de estas reflexiones (creencias limitantes)

Cuando vas a un restaurante, ¿qué criterio utilizas para escoger tu plato?

¿Verdad que escoges aquello que  más se adapta a tus necesidades? Escoges lo que te gusta, lo que habitualmente tú no te preparas o no sabes hacer en casa (nunca entenderé que alguien pida embutido en un restaurante!!), lo más barato o lo más sofisticado, lo más rápido si tienes prisa, lo más lígero si vas a conducir.

El esquema es claro, tu tienes unas necesidades y unas circunstancias y en función de eso… pides por esa boquita.

Y ahora te pongo en otra situación… ¿verdad que no escoges en función de las necesidades del cocinero? No he escuchado a nadie decir: “voy a escoger las fresas con nata de postre, que con la rápido que se pasan seguro que si yo no las pido las tienen que tirar” Tampoco he visto a nadie decir: “Este plato es nuevo en la carta, y las ancas de rana con chocolate es una apuesta arriesgada. Voy a pedirlas porque seguro que el cocinero ha decidido innovar y así su jefe verá que su propuesta tiene aceptación”

No, claro que no. Pides tu plato en función de ti y  si el restaurante hace bien su trabajo se lo curra y te ofrece platos y propuestas adaptados a tus necesidades.

Y por ir un pelín más allá. ¿Seleccionas el restaurante al que vas por el número de clientes que tiene? ¿Por qué no te sientas tú la próxima vez en esa terraza vacía al lado de la que está a reventar de gente y así pagando lo mismo te quedas tú sin tapita rica y gratis? ¿Por qué no nos repartimos de forma ordenada por los diferentes locales para que ninguno se quede sin clientes? ¿Verdad que es absurdo? ¿Verdad que tú seleccionas en base a tus preferencias y a lo que necesitas y te va a ofrecer el mejor servicio? Pues ya sabes… los demás hacen justo lo mismo que tú. Si, en la búsqueda de empleo también.

¿Saldrías con alguien por pena? ¿Qué te hace pensar entonces, que alguien te va a contratar a ti por pena?

Sigamos ahondando. Imaginemos que tengo un amigo que hace mucho que no liga. Pero mucho mucho mucho. O no tanto, que más da, el caso es que él quiere ligar. ¿Crees que es buena estrategia para él que le diga a cada chica que se encuentre “hola, mira es que hace mucho tiempo que no ligo y mi situación es ya deseseperada. Necesito ligar de forma urgente, me da igual que seas tú, tu amiga o tu prima.”

Igualita igualita me siento yo cuando leo y escucho que el único motivo por el que te acercas a mi empresa o contactas conmigo es porque estás desesperado por trabajar. ¿Y yo? ¿No vas a decir nada de mi? Dime que tengo los ojos bonitos por lo menos… ¡perdón que me lío! Dime que te apetece estar en mi empresa porque con eso que tú sabes hacer podemos mejorar en esto que a mi me hace tanta falta ¿verdad que se entiende bien la idea?

¿Saldrías con alguien por pena? ¿Qué te hace pensar entonces, que alguien te va a contratar por pena? Es más ¿de verdad quieres que alguien haga eso contigo?

Hice esta pregunta en mis redes sociales.  Madre mía, sois muy muy grandes!! Me habéis contestado 387 personas!! Y muchas de ellas con argumentos muy sólidos, con reflexiones  y cuestionamientos que me han hecho ver otras visiones… El resultado ha sido aplastante: Más de un 90% afirma que NO saldría con otra persona por pena. Así que desde aquí os lanzo el siguiente reto: ¿Contratarías a alguien por pena?

¿Qué sería de Coca-Cola sin publicidad?

Más ¿Tú te imaginas que sería de Coca-Cola sin publicidad? Por mucha fórmula secreta, por realmente adictivo que sea su sabor, por más que cuando oyes el crujir de la lata y las burbujitas chisporrotear salives cuál perro de Pavlov; Coca-Cola sin su publicidad no habría llegado hasta dónde ha llegado.

Con esto quiero decirte que el producto es el que es. Con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas (lo de los tornillos oxidados, por ejemplo) pero si tú no te encargas de explicarme porque me tiene que volver loca la Coca-Cola y porque es más guay pedir Coca-Cola que Pepsi (no hablemos de Cola-marcablancadeturno) ni yo ni absolutamente todo el mundo lograremos enterarnos ni pagaremos por tenerla. ¿Has pensado en cómo utilizas tu todos los canales a tu disposición para dar a conocer lo que sabes hacer por los demás? Te dejo esta entrada en la que te cuento mucho más: lee aquí.

Se me ocurren miles de ejemplos más. Es que necesito que lo tengas claro porque si no estás perdido. Estás jugando al tute (podría decir al póker para ser más moderna, pero es que en mi casa de toda la vida se jugó al tute o a la brisca) Cuando acaban de repetir las cartas compruebas con alegría que tienes el as más potente y además cuatro caballos. Y te toca salir a ti, además. Lo tienes en bandeja. Bien, pues yo observo con una frecuencia terrible personas que se empecinan en no posar las cartas en el tapete. Coñe, que se han creído que cómo tienen buenas cartas ya lo han hecho todo. No, no y no. O bajas al terreno de juego o no has hecho nada. O pasas a la acción o se rompe la baraja. O piensas una estrategia y la llevas a la práctica o te quedas compuesto y sin novio. Y ojo, que los cuatro caballos, como los príncipes azules, sólo están en las películas. Mira a ver cómo lo hacen los que sin tener tan buenas cartas de entrada (incluso teniéndolas mucho peores que las tuyas) te van ganando partida tras partida.

Que todas tus interacciones estén repletas del valor que ofreces y no de la pena que pasas o das.

El denominador común a todas estas situaciones que te he planteado es que sólo piensas en tí. Que de una forma errónea te has creído que el universo y los empleos y los novios y que se yo cuántas cosas más giran en torno a ti y a tus padeceres. Y la solución pasa justamente por dejar de poner el foco en ti y en tu situación. 

Ese es el principal obstáculo al que te sometes cuando trabajas en tu búsqueda de empleo o en tu proceso de desarrollo profesional.

Quítate todo el protagonismo a ti, a tu pena, a tus lloros y a tus lamentos porque eso no te va a dar de comer. Ni de nada.

Dale todo el protagonismo a tu propuesta de valor y la estrategia profesional que has diseñado para acercarla a tu público objetivo. Que todas tus interacciones (virtuales y fisicas) estén repletas del valor que ofreces y no de la pena que pasas.

Nadie te va a contratar por pena. Al igual que tú nunca vas a salir con nadie por pena (o eso espero, por el bien de los dos). Te elegirán por lo que sabes, por tu forma de hacerlo y por cómo los haces sentir mientras ocurre todo eso. Y para que puedan escogerte tienes que salir de casa, tienes que mostrarte y tienes que crear oportunidades. Y así, y sólo así empieza a ocurrir la magia.

Valor, objetivos claros, estrategia y otras alegrías en tu búsqueda de empleo

Identifica y cuéntame qué es lo que sabes hacer por mi. Elimina de tu vocabulario el yo sé hacer de todo, quiero trabajar de cualquier cosa y me gusta todo y por eso no quiero limitarme. Detrás de esas frases sólo hay desconocimiento y falta de estrategia. Y das sensación de dejadez. Te preocupas mucho pero te ocupas muy poco. Estás esperando que alguien venga a descubrirte, a que sea otro el que te rescate y te saque de dónde estás. Y no te puedes permitir ese lujo. Ya no. O te encargas tú o nadie va a venir a por ti.

Valor, objetivos claros, estrategia y otras alegrías en tu búsqueda de empleo. Que el siguiente post que se me ocurra para tí, lleve este título.

Un comentario Añadir valoración

  1. Genial, Elena. en tu propio estilo logras convencer a los más reacios. Siempre tan simple y cercana. Me encanta leerte y es por eso que cuando aparece una nueva entrada tuya ya sé que me aportará muchas cosas.
    Felicidades, por lo menos conmigo lo has logrado: no puedo pasar por alto un comentario tuyo, sé que hay mucho en él de lo que necesito.

    Un saludo
    Francesc

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