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Introversión y marca personal

Introversión y marca personal

Marca personal es la huella que dejamos en los demás.

Tengo mil millones de cursos, de ponencias, de formaciones que se titulan cosas parecidas a “Comunicar bien para buscar empleo”, hablo sin parar de la importancia de cómo relacionarnos con #PersonasBonitas para conseguir nuestros objetivos profesionales. Los demás, los demás. Buena parte del éxito de nuestro proyecto de desarrollo profesional se basa en los demás.

El otro día, vi un video de Networking de Street Personal Branding donde Andrés Pérez  y Claudio Inacio introducían un tema que en mis procesos de orientación se repite de forma muy frecuente:

¿Cómo nos enfrentamos las personas introvertidas a la gestión de nuestra marca personal?

Es un tema muy recurrente: muchos de mis clientes se ven incapaces de llevar a cabo una gestión de adecuada de su marca personal porque ven una limitación en su introversión.

Hoy quiero que dejes de ver tu forma de ser como una limitación para conseguir tus objetivos. Y, para eso, tenemos que desmitificar el concepto de introversión.Vamos allá, que la fuerza de Carl Gustav Jung me acompañe:

Ser introvertido no es malo.

Oye, ya está bien. No sabemos ni lo que es, no lo diferenciamos de la timidez. Lo mezclamos casi con la fobia social. Y aún así lo tildamos de algo con tintes negativos.

¿Qué es la introversión?

Estar vertido hacia dentro, jajajaja Es decir que te gustan más y te sientes más cómodas con las cosas que puedes crear, experimentar y sentir en tu interior. En tu cabeza, dentro de ti.

La introversión es una actitud típica que se caracteriza por la concentración del interés en los procesos internos del sujeto. Los introvertidos se interesan principalmente por sus pensamientos y sentimientos, por su mundo interior. Tienden a ser profundamente introspectivos.

¿Las personas introvertidas son poco sociables?

No tiene por qué. Se inclinan más por actividades que no requieren necesariamente de la presencia de más personas. Pero disfrutan y necesitan de la compañía de los demás tanto como tú. Tal vez de forma diferente, menos bulliciosa, más en el tú a tú, más en la conversación distendida calmada de una terraza tranquila que en el griterío de fondo constante del último chiringuito de moda lleno de personas extrañas.

¿Se puede ser introvertido “tol rato”?

Pues me atrevo a decirte que no. Debemos hablar de una tendencia a la introversión. Tienden en determinados momentos del día o de su ciclo vital. Nadie es 100% introvertido o 100% extravertido.

¿Ser introvertido y ser tímido son sinónimos?

No, no y mil veces no.

Las personas que tienden a la introversión…

prefieren hacer actividades en soledad. Pero es eso, una preferencia. No es una incapacidad para relacionarse con los demás y conseguir objetivos comunes. Es que no quieren, es que eligen otras cosas no es que no puedan. No es que tengan ninguna carencia, por más que a algunos de los extravertidos nos chirríe. Prefieren leer un libro o tirarse en su sofá a escuchar su música que estar contigo. Nada le impediría estar contigo y tomarse algo y hacerte disfrutar con su habitual brutal (y muy inteligente) sentido del humor. Pero es que prefiere estar haciendo otra cosa. Otra cosa que a ti, que tiendes a la extraversión, te aburre y no te da placer. Pero mira tu por donde que las personas somos muy diferentes y eso está genial porque es lo que nos da la tan manoseada palabra en la teoría y tan poco respetada en la práctica: diversidad.

Las personas tímidas…

comparten conductas muy parecidas a los de las personas que tienden a la introversión, pero ojo, no es que elijan no estar en entornos con mucha gente, no es que sientan sobreestimulación, no es que se decanten por una opción diferente, es que les cuesta mucho ser capaces de hacerlo. Es que les supone un malestar. Cierto grado de temor y malestar a ser juzgados. Y vamos un paso más allá.

Cuando se convierte en un trastorno

Es que, a veces, llega a ser tan desadaptativo que les impide llevar una vida normal. Y evitan ir a una entrevista de trabajo porque les supone tal grado de ansiedad que se sienten incapacitados para enfrentarse a la situación. En otros casos, es tal la sensación de horror que anticipan al hablar con la persona que podría convertirse en su pareja de forma potencial que no tienen relaciones personales ni íntimas por el pavor que les produce ser rechazados y/o cuestionados. Cuando esa timidez se sale de lo normal e impide llevar tu vida con normalidad entramos en el terreno de la psicología clínica y pasamos a requerir psicoterapia que nos ayude a restablecer conductas y pensamientos que sean más adaptativos y que nos produzcan bienestar. Y aquí hablamos de Trastorno de Ansiedad Social, de Fobia Social y aquí ya nos ponemos serios y dejamos trabajar a los profesionales de esto.

Así que no es lo mismo no querer que no poder. Y el no poder no entiende de preferencias. Y esta es la explicación de porqué hay personas muy extravertidas y sociables que sienten tímidez ante determinadas situaciones así como personas introvertidas a las que les ocurre exactamente lo mismo. Importante distinguir estos tres conceptos para poder seguir avanzando.

¿Hay más personas introvertidas que además son tímidas?

Sí, por una cuestión de etiquetas, de estereotipos y de efecto pigmalion. “Todo junto, Gloria” que se dice en mi pueblo.

En un mundo en el que abundan los extravertidos y en el que socialmente todo invita a salir, a relacionarse, a lo social, etc es díficil no caer en llamar “raras, raritas, rancias, ranciucas, bordes, antisociales, desagradables y muchas más lindezas que he oído” a las personas que prefieren otras actividades que no requieren tanta interacción social. Y luego vamos de modernos y de adaptarnos a todo. Pero es que detrás de la etiqueta, viene la expectativa y como son personas que al inicio les gusta más observar que hablar, que se caracterizan por no ser impulsivas y pensar más detenidamente sus acciones (y, por tanto, el qué y el cómo lo van a decir) ya tenemos el caldo de cultivo suficiente para decir de ellas “que les cuesta establecer y mantener relaciones sociales” Cuando en realidad lo único que les ocurre es que lo hacen de una forma diferente.

Y lo de la marca personal y la introversión… pa cuándo.

Voy. Pero es que era importante matizar bien las características antes para poder orientar nuestra estrategia de marca personal en función de algo que tan a menudo se nos olvida: de nuestras características de personalidad. De los rasgos que conforman nuestra forma de estar y ser en el mundo. Si no conocemos esto con minuciosidad, si no nos ponemos adecuadamente en contexto estaremos trazando estrategias que les funcionan a otros, pero cuando yo trato de replicar veo que algo falla. O directamente me siento incapaz de llevarlas a cabo. Y es porque no van contigo, claro que no van contigo.

Y yo me harto de ver personas sentadas en frente de mi que me dicen que cómo son introvertidas no van a ser capaces de sacar adelante sus negocios porque se han han creído todas las etiquetas que les han puesto en relación a su escasa capacidad para relacionarse. Y no es justo, y quiero que desde ya te reconcilies contigo y saques partido de las fortalezas que tu introversión te da y que pa mi quisiera yo. Vamos allá:

Escuchas bien.

Tienes buena memoria, prestas atención a los detalles de lo que te cuentan, como estás más callado parece que escuchas más (y en la mayor parte de las ocasiones, es verdad que estás escuchando más). Escúchame bien, nada le puede gustar más a una persona que sentirse escuchado. Y, mejor aún, no hay una habilidad más rara de encontrar en este mundo hiperactivo en el que estamos inmersos. Así que usa esta fortaleza para cuando tengas una reunión importante o para reforzar tus relaciones en el 1.0.

Haces a los demás sentirse muy especiales.

Cómo sueles preferir otras actividades, cuando te dejas ver en sociedad, jajaja y eliges la compañía de justo esas personas y no otras, haces que esas otras personas se sientan especiales para ti. Si son muy extravertidas, llegarán a pensar que ellas serán tus salvadoras y que te lograrán “sacar” de tu mundo introvertido, jajajaja. No sé lo tengas en cuenta, diles que sí para hacerles felices y sigue a lo tuyo.

Marcas la diferencia.

Justo por estos dos puntos anteriores, eres capaz de generar más atención e incluso cierto punto de atracción. Piénsalo, en un mundo en el que todo el mundo habla y habla y sonríe como si no hubiera mañana, genera mucho más interés quién no lo hace pero se mantiene con una comunicación no verbal que indique cierto grado de apertura (este último punto es importante para dejar que sean ellos, los sociables, los que se acerquen a ti)

Te fijas en detalles que otras personas no logran percibir.

Tantos años escuchando música de todo tipo, viendo mil series, mil pelis, miles de libros. Madre mía, el tiempo que a otros se nos va socializando tú lo inviertes en crecer por dentro con estímulos tremendamente ricos. En mi amplia experiencia con personas introvertidas ( se me nota mucho mi predilección por ellos ¿verdad?) tengo que admitir que aprendo mucho, que el grado de profundidad que logro alcanzar con una persona introvertida es mucho más alto, que me ayudan a razonar y pensar mejor porque dirigen mi pensamiento y atención hacia detalles que a mi se me habían escapado completamente, porque logran calmar mi impulso y me animan a la reflexión. Y esta es una ventaja competitiva muy grande. Para vender bien lo único que tienes que hacer es escuchar bien. Y explicar bien y en el momento preciso (y sin marear con mil palabras) tu propuesta de valor. Y ahí tú lo bordas.

Podría seguir, pero te animo a que seas tu quién complete la lista y quién se siga enamorando de sus fortalezas. Sólo así serás capaz de sacarlas al mundo con gusto. Y luego adáptalas a tu estrategia.

Marca Personal Introversion

Estrategia de marca personal para personas que tienden a la introversión

Estrategia en la que debes tener en cuenta, para finalizar, estos aspectos que quiero compartir contigo:

Eventos de networking para introvertidos.

Vete a los justos y necesarios. Tu brillas en las distancias cortas pero en ambientes no tan sobrestimulados. Se te nota en la cara que no estás en tu medio. Haz el esfuerzo de ir (como yo tengo que hacer el esfuerzo de hacer el coñazo de las facturas) pero sólo un rato. El justo y necesario para encontrar el momento de decirle a aquella persona que te interesa que te encantará comer con ella un día y seguir hablando y que ahora tienes que irte.

Diseña tú el espacio, las variables que puedas controlar de antemano para que crear el ambiente que te favorezca. No el que te viene dado en en evento con muchas personas hablando a gritos, con conversaciones que se cortan y que van a vienen, con interacciones muy muy sociales pero muy muy poco profundas de esas que a ti tanta pereza te dan.

Redes sociales.

Ojo, porque aquí podemos caer en la dichosa incoherencia. Personas que tienen unos mensajes en redes sociales muy extravertidos. Muy hacia fuera, muy sociales y que luego su forma de relacionarse al verlos en persona no se corresponde con lo que esa persona es. Y genera mucha contradicción y da la sensación de que la persona estaba jugando un papel que no le correspondía.

Es muy fácil caer aquí. Tendemos a reproducir conductas y las personas que se comunican en redes sociales lo suelen hacer en un tono “hacia fuera” porque si no serían redes asociales (madre mía, es la peor broma de la historia de mi vida pero no me digas porqué, me resisto a borrarla) Así que si vemos algo que funciona, tendemos a reproducirlo. Lógico y normal. Pero es que, además, el contexto en el que se produce la comunicación es controlado para la persona introvertida. Su casa, su ordenador y el silencio de la noche. Ideal. Y sus pensamientos y alguien que escucha pero no emite sonidos molestos (al menos de momento) Como las personas entendemos que las conductas y las formas de comunicarse serán consistentes a lo largo del tiempo e independientemente del contexto nos resulta chocante que las personas introvertidas tarden más en tener un nivel de comunicación y relación determinado cuando se produce la desvirtualización y conocemos a esa persona en el tú a tú. Así que ojo con esto y trata de adaptar tu forma de comunicar en un canal a lo que se van a encontrar en el otro. Que haya concordancia. No abuses de besitos y abrazos online si luego no me los vas a dar cuando me veas en persona. Te querremos igual. O más, porque el día que nos los des sabremos que serán aún más de verdad.

El poder de la introversión en la organización: liderazgo introvertido.

Pensar en soledad, pensar y crear bien en soledad para ser capaz de construir en equipo. El liderazgo tiene que ser centrado en la persona, inspirador, creativo y que libere el potencial de las personas. De verdad que no está escrito que los buenos líderes tengan que ser sociables y especialmente extravertidos. De verdad que la capacidad de concentración y foco así como de generar ideas que las personas que tienden a la introversión poseen han hecho que pese a ser un tercio de la población históricamente hayan ocupado puestos de liderazgo grandes introvertidos.

Aprender a trabajar en soledad.

Por Dios, es muy importante trabajar en equipo. Y trabajar con los demás y para los demás. Vivo de esto, imagina lo importante que yo lo considero. Pero este post lo estoy escribiendo en soledad. Y para ello necesito calma, sosiego, concentración. Y mi cerebro disperso busca constantemente estímulos fuera, en los demás, se me ocurren mil gracietas que hacer, me iría mil millones de veces de la tarea. O me esfuerzo en venir hacia dentro o no creo. Y no crezco. Y esto hay que entrenarlo con un esfuerzo a veces sobrehumano en las personas que tendemos a la extraversión. En tus equipos necesitas extravertidos pero que nunca se te olvide incluir introvertidos en la ecuación.

¿Por qué leches dices EXTRAVERSIÓN en lugar de decir EXTROVERSIÓN como todo el mundo?

Sé que te estás preguntando esto y te he preparado un “post especial RAE” al más puro estilo La Vecina Rubia y su “Escribir bien es de guapas” en el que te lo cuento todo.

Si eres extravertido y has llegado hasta aquí. Enhorabuena. Ya sabrás que no lo eres tanto como tú crees y que pasas por fases en los que necesitas como el comer la introversión. Te has tragado, además, dos folios y pico de word y habrás crecido de la única que las personas pueden crecer: amando y respetando la diversidad de las personas  por encima de todo.

No busques cambiar a nadie, no anules ni ridiculices si no es igual a ti. No trates de cambiar a nadie. Sólo respeta. Respeta, disfruta y déjate enamorar por la serenidad y la calma de la introversión. Aprende, integra y adapta tu forma de comunicación a estilos diferentes al tuyo. Y disfruta.

Y si eres introvertido, sólo gracias y perdona si alguna vez intenté cambiar tu maravillosa forma de entender, moverte y estar en el mundo. Algún día escribiré el manual para que los extravertidos sepan de una vez controlar sus impulsos y comunicarse de forma constructiva y sana con las personas que tienen otras preferencias distintas a ellas.

Hasta entonces, disfruta de esta charla TED de Susan Cain y de su libro: El Poder de los Introvertidos.

 


Si estás en Vilareal este viernes tienes que venir. No podéis imaginar la ilusión que me hace este evento. Mira bien el cartel y entenderás porqué!!!

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