#hoybrilla

Sueños de algodón #HoyBrilla @lobatopsicologa

 Es difícil encontrar personas como Almudena. Son muchas las palabras que la definen, seguro que bondad, sonrisa y corazón gigante la repetiríamos todas y cada una de las personas que tenemos la suerte de conocerla. Pero ella va más allá. Es muy congruente, está llena de actos. Está muy bien sentir, pero ella actúa. No se queda en la intención, ella va. Va hasta dónde la dejes ir, porque por encima de todo, ella es determinada y respetuosa. Tiene una de esas inteligencias que hace que la veas más guapa de lo que ya es. No sé explicar esto bien. Es hábil, reflexiva, serena y en tiempos de blancos y negros y de rapidez extrema ella sabe ir más allá. Sus argumentos tan sólidos, tan de raíz en su voz y sus formas tan dulces me resultan tremendamente atractivos. Almudena es uno de los modelos de mujer a los que yo más admiro, tenemos mucho que aprender de ella, de sus vivencias, de sus maneras. Pura calma. Blanca transparencia. Que falta nos haces. Que feliz soy de sentirte tan cerca. Y que agradecida por tenerte hoy aquí.

Alas para soñar Elena Arnaiz Almudena Lobato HOYBRILLA

Sueños de algodón por Almudena Lobato.

Me siento muy agradecida y feliz por la invitación de Elena para escribir aquí, en su casa, en un huequito junto a su corazón.

Elena es una persona muy especial, ella es todo AMOR, ella es una de esas #personasbonitas que comparten mi vida. Lo llena todo de sonrisa y de luz y a mí me contagia, lo sé, soy muy afortunada de tenerla tan cerquita.

Si escogiera una palabra para describirla, sin duda, elegiría corazón. Si escogiera una palabra para definir el brillo de sus ojos, elegiría estrella. 

Gracias, gracias, gracias.

Alas para cumplir sueños

Quién no soñó alguna vez con un algodón de azúcar. Cuando era pequeña se me antojaban irresistibles, no podía dejar de mirarlos e imaginar su sabor dulce y suave. La mayoría de las veces nos íbamos y el algodón se quedaba allí, y yo me quedaba con las ganas. Muy de vez en cuando conseguía que me comprasen uno y entonces pasaba de la más intensa felicidad, al más intenso empacho, reconozco que prácticamente nunca fui capaz de comerme uno entero. Pero se me olvidaba pronto, hasta que volvía a ver otro algodón de azúcar. Y vuelta a empezar.

                  Soñar…

Sueños de algodón.

Todos tenemos sueños de algodón, sí, de esos que se parecen a los algodones de azúcar, irresistibles, apetecibles, golosos, podríamos pasar la vida contemplándolos, deseándolos y añorándolos. Porque los sueños de algodón son así, los queremos cada día, los deseamos, los miramos desde lejos, se nos antojan imposibles. Y claro, vamos del deseo a la añoranza, de la añoranza a la insatisfacción, y de ahí sólo hay un paso hasta la frustración.

En realidad, los sueños de algodón no están tan lejos, nunca están tan lejos, pero es más fácil añorarlos, ponerte mil excusas, sentirte esclavo del ir y venir de la vida… que dar los pasos necesarios para acercarte y entonces poder descubrir que no, que no son cómo esperas, o que son más difíciles de lo que imaginabas, o que finalmente no te hacen tan feliz como creías, o que son un chasco, una decepción o un gran fracaso. Los sueños de algodón son así, es más fácil soñarlos que vivir la realidad, que ir a por ellos y vivirlos. Sí, es más fácil soñarlos que elegir, que perder, que equivocarse, que fallar… ¿Te suena?.

                  Porque los sueños, sueños son, para quien no quiere despertar…

Soñar, soñar y soñar

Hay personas que se pueden pasar la vida enredadas entre sueños de algodón, ya te dije, son dulces como el azúcar. Mientras sueñan creen, sienten, están convencidos de que lo están intentado, que están en el camino, que ya llegará el momento, que un día pasará o será mejor, que será pronto… ¿Te ha pasado alguna vez?.

También están aquellas personas que deciden hacerlos, probarlos, comenzar a comerlos… pero no, no se los comen enteros, a menudo los abandonan al comenzar o al poco después de probarlos… Los sueños de algodón para hacerse realidad requieren de mucho trabajo y constancia, aceptar tus propios errores, aceptar que los demás puedan no apoyarte como tú deseas y, esto es aún más difícil, aceptar las más que probables dificultades que a buen seguro aparecerán… Por lo que a menudo, los sueños de algodón se atragantan, empachan y, a veces, ya ni siquiera tienen su característico sabor dulce… Y entonces, siempre entonces, aparece un nuevo sueño de algodón. Y vuelta a empezar. ¿Cuántas veces te has enredado en tus propios sueños, dando marcha hacia delante y acto seguido hacia atrás?.

Tenemos miedo. El miedo a que el sueño no sea tan grande, no sea o no pueda ser, a no poder conseguirlo, a que sea un fiasco, a que nos digan que no… Y es tan dulce soñarlo… Párate ahora y piensa, ¿Qué te frena?, ¿por qué no te mueves?. Y si empezaste, ¿qué te llevó a pararte?.

                  …Y tanto soñó que se durmió. FIN.

Todo sueño tiene un coste.

Los sueños no son gratis, todo sueño tiene un coste, una elección, algo que ganar y algo que perder. Y tú, para ganar, ¿qué estás dispuesto a perder?.

No puedes ganar sin perder, igual que no hay luz sin oscuridad. Para que el miedo no te paralice, tendrás que ganar confianza y tendrás que perder seguridad.

Dime qué quieres soñar y te diré qué tendrás que perder, para poder ganar.

Soñar quieto es una ilusión.

Los sueños quietos, sin andarlos, sueños son y, como tal, una ilusión. Sólo los sueños en movimiento pueden marcar como una diana la dirección, pero tendrás que ser punta de flecha.

Los sueños no pueden hacernos mejores, ni más grandes. Los sueños ni siquiera son en sí mismos oportunidades. Los sueños marcan el rumbo hacia ti mismo.

Soñar no nos hace más grandes, somos grandes por eso podemos soñar.

Sueños de algodon

Mejor el suelo de la realidad para poder volar.

Los sueños hay que soñarlos bien altos y después hay que llevarlos al suelo, traducirlos en metas, en pasos pequeños, trazar un camino y ponerles fecha.

Y cuando tus sueños tomen dosis de tierra para llevarlos a la realidad, entonces abrázalos y echa a volar tu impulso, tu esfuerzo, tus ganas, tu no voy a parar hasta conseguirlo.

 El suelo alimenta los sueños de oportunidades y les regala alas para hacerlos realidad.

Los sueños son para hacerlos

Soñamos para poder hacer aquello que deseamos hacer, aquello que podemos alcanzar con nuestro esfuerzo. Soñamos para hacer.

Elige bien tus sueños, los tuyos, no los que los demás te dicen o esperan de ti. Recuerda, tus sueños de algodón tienen que ser tan grandes para ti, tienen que ser tan importantes y moverte tanto, tienen que tener tanta ilusión y tanta pasión, tienen que tener tantas ganas de ser hechos… que los sientas como parte de ti, de tu vida y de tu desarrollo, que te impulsen, que te muevan. ¿Qué te mueve?.

Haz tus sueños, hazlos en cada paso, hazlos con cada aliento, hazlos con tu trabajo, hazlos cuando los sientas cerca y cuando los sientas lejos, hazlos, aunque aún no veas el horizonte, hazlos cuando te caigas y hazlos cuando te levantes, pero hazlos, hazlos y hazlos.

Los sueños son las alas para construir nuestra vida.

Un saludo y buen camino,

Almudena Lobato.

HoyBrilla Almudena Lobato

Puedes seguir y disfrutar a Almudena en todos sus canales:

Personas en Positivo

@lobatopsicologa

Almudena Lobato

 

 

Me encantará leer tu comentario :)