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Lo que tus jefes me dicen de ti #HoyBrilla @XavierHdez

Buenos días Cicely. Una mirada al mundo. Una forma diferente de entender los contrastes.

Y así me imagino yo a Xavier Hernández. Observando, analizando, compartiendo para crecer. Él dice que es de esos tímidos que llega a rozar la bordería. Yo digo que es de esas personas reflexivas que no hablan porque no quieren (no porque no puedan), que se limitan a observar y a aportar valor desde su experiencia, desde su conocimiento. Que ha hecho de su trabajo una forma de vida, que es de las personas que no separan persona y profesional.

Desde si particular Cicely nos ofrece su visión del mundo cada día. Su mirada crítica, equilibrada y justa. Su gran capacidad para ofrecer diferentes puntos de vista de un mismo hecho siempre han conseguido llamar mi atención. Imagina cuando me brindó la posibilidad de hacer el contrapunto a este post: Lo que tus empleados me cuentan de ti.

Gracias querido Xavier por tu visión, por tu profesionalidad y por tu personalidad. Deseando mantener ya una enriquecedora conversación 1.0 precedida de un gran abrazo.  Disfruta de este post

LO QUE TUS JEFES ME DICEN DE TI…

Y ya va para dos años desde que Elena escribió el maravilloso post “Lo que tus empleados me cuentan de ti” y uno desde que lo leí, lo comenté y le sugerí que hiciera un post “desde el otro lado”. Con este escrito de hoy, ya os podéis imaginar la respuesta que me dio nuestra querida asturiana.

No es fácil hablar “desde el otro lado”; es un lado que no despierta muchas simpatías e incluso algo más que antipatías. Y lo que es peor, todas ellas con evidencias incontestables que dan la razón a quienes piensan que “los jefes”, “los empresarios” son poco menos que el lobo (incluso algunos disfrazados de oveja)

No es fácil, y precisamente por eso es necesario hablar desde ahí. Porque no todas las personas que levantan, dirigen o gestionan una empresa son iguales.  Al fin y al cabo, todos somos personas, todos somos diferentes y si cada uno de nosotros decidiera emprender, al cabo de un tiempo contrataría a otras personas para que se sumaran a su causa. Dejaríamos de estar “en búsqueda activa” para ser “emprendedor/a” y seguramente “empresario/a” Y sí, entonces no te va a gustar tanto el post de Elena.

Por eso pienso que es conveniente que leas lo que me dicen de ti tus jefes, los pequeños empresarios e incluso emprendedores principiantes.

No les preguntas

No, no lo haces. Quizá por miedo a que no te den el trabajo, a no decir algo  inconveniente, porque desconfías de la respuesta que te pueden dar, porque incluso crees que “lo que no se dice, no existe”. Y te engañas, porque sí existe, porque detrás de cada empresa hay una ilusión que se convirtió en idea y una idea que se convirtió en un plan que tuvo que financiarse a través de la familia, los amigos y algunos locos insensatos (Family, Fools & Friends)

Existe la preocupación por parte de los jefes de estar a la altura de la nueva persona contratada, de cumplir sus expectativas, de que se sienta cómoda y de que…esté por mucho tiempo. Y por eso, cuando te pregunta “¿Qué quieres saber de la empresa?” y dices que “Nada, ya he visto la web” o “¿Es el mismo horario durante todo el año?”, pues no sabe muy bien a qué atenerse.

¿Te importa o no te importa?

Porque tú sí que le importas. Hasta ahora ese jefe, empresario o emprendedor, tenía bien controlados los costes y los ingresos. En cuanto incorpora una persona más tiene más desvelos para no fallar, para que todo salga bien, tener un plan B (y un plan Z, si conviene) para asegurar más ingresos y poder pagar más salarios a final de mes, porque, por si no lo sabes, para muchas de estas personas, “lo primero que se paga son los sueldos” aunque se tenga que abrir una línea de crédito. ¿Cuándo te interesaste por el negocio o por la empresa? ¿Has aportado alguna idea, o eso es solo para los jefes, que para eso cobran más?

Y, por cierto, ¿qué ocurre después de los primeros tres meses?

Porque me dicen que parece que ya no es como la primera semana, que estabas con atención a todo. Es como si te hubieras ido relajando, como si ya no necesitaras demostrar nada y empezaras a despreocuparte de cosas que al principio atendías.

Y es cuando me sueltan esa frase “No sé qué le pasa, antes no era así” Y esos jefes me preguntan qué deben hacer, si van a tomar un café contigo o no, porque no quieren entrometerse en tu vida privada, o si dejan pasar el tiempo a ver si recuperas la ilusión.

Y ¡Sí! Trabajan hasta la hora que sea (incluso cuando tú no les ves) aunque tú te vayas a la hora estipulada sin siquiera preguntar si necesitan algo. Igual no es tu caso, pero ya sabes que hay personas expertas en aplicar las normas y convenios hasta en el más mínimo detalle.

Claro que, también es cierto que si te ofrecen lo que marca el convenio, es proporcional lo que deben recibir. Hasta ahí sin despeinarme.

Por eso me sienta como una patada en el estómago que cuando los jefes, empresarios o emprendedores recapacitan y se dan cuenta de que sería una buena idea ir a una conferencia, aprender otras disciplinas, idiomas, sólo quieras hacerlo en horario laboral (cómo si no hubieran jornadas o congresos en fin de semana) y que si lo haces en otro horario deben compensarte, y que eso sea condición “sine qua non”

Por no decir los comentarios y chascarrillos en las redes sociales; un mal día lo tiene cualquiera, hasta tú. Y no sabes cómo sienta verse reflejado en tus comentarios de las redes sociales, aunque sólo sean las profesionales. ¿Por qué compartes sólo contenidos reivindicativos? ¿Has compartido algún éxito de la empresa? ¿Le has dado apoyo en alguna iniciativa? ¿O es que eso no va contigo?

Por eso es importante “hablar desde el otro lado” porque quizá algún día tú estés allí.

Porque si emprendes, montas un negocio o promocionas a jefe/a, te va a ocurrir todo lo que he escrito (y alguna cosa más que me callo)

¿Y cómo lo solucionamos?

Es fácil. Si para ti el trabajo es un medio para obtener un ingreso económico para vivir, estás entrando directamente en la transacción comercial (horas a cambio de euros) y ahí es muy difícil estar y perdurar.

Pero… ¿y si además te gustara lo que haces? ¿Y si cuando te presentas a una oferta de empleo preguntas más sobre el propósito, la finalidad, el futuro que se quiere conseguir? Igual  te llevas una sorpresa y te encuentras con respuestas asombrosas que encierran aspiraciones que pueden coincidir con las tuyas.

Y entonces sí que ya no hay remedio; si trabajas en lo que te apasiona, no necesitas leer este post.

 

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LinkedIn: Xavier Hernández

Sitio web: http://www.xavierhernandez.org/ 

Me encantará leer tu comentario :)