¿Eres un tirano?

Tu respuesta es NO. Rotundamente NO. Si eres especialmente sensible y delicado, te habrás incluso incomodado un poco con mi pregunta. ¿Cómo voy a a ser un tirano?

Y yo casi casi me atrevo a decirte que precisamente eres tú quien más da el perfil de tiranía sobre el que hoy quiero hacerte reflexionar.

No, no soy un tirano. No, no soy una tirana.

Es más, te contaré por qué,  “listilla”… (y seguro que algo así me plantearías):

  • Yo soy capaz de relativizar los errores que otra persona comete.
  • No estoy juzgando constantemente cada uno de los pasos que esa persona da.
  • Yo no soy cruel.
  • Jamás hablo de manera despiadada a los demás.
  • No hago leña del árbol caído y vuelvo una y otra vez a recriminarle su error.
  • Nunca le hago saber a nadie de forma explícita que no está capacitado para hacer algo. Al contrario, suelo tratar de animarle a que luche por sus objetivos.
  • No pienso que nadie sea menos que nadie y, desde luego, jamás le diría a alguien: “¡Olvídate, eso no es para ti!
  • Valoro que alguien haya hecho su tarea lo mejor posible. Y valoro especialmente su esfuerzo y no le pido una y otra vez que pierda su energía, su tiempo y su autoestima tratando de mejorar algo que ya está muy bien.
  • Bajo ningún concepto insulto a nadie ni le falto al respeto con palabras como: “inútil, torpe, desastre, despistado…”
  • No soy un tirano, porque jamás se me ocurriría cortar las alas de nadie que esté a mi lado.  Nunca le lanzaría mensajes negativos hasta convencerle de que es mejor que no haga nada a que lo intente…
  • Añade en este punto la tuya, hay infinitas.

Hoy sólo quiero hacerte una pregunta…

Si esto nunca se lo harías a nadie… ¿por qué demonios te lo haces a ti día tras día?

Dale la vuelta a todas esas cosas horrorosas que jamás le dirías a nadie. Vaya si te creo que nunca se lo harías… Pero ¿y a ti?

¿Nunca te has pillado haciéndote eso?

¿Hasta cuándo vas a permitirte a ti mismo tratarte así?

¿Eres consciente del enorme potencial que te estás haciendo perder con tu tiranía?

¿Cuándo vas a ser tan bondadoso y transigente contigo como con los demás?

Es más, ¿no estás tremendamente cansado de ese yugo que voluntariamente te has puesto con tus palabras?

Están en tu cabeza, están integradas en el lenguaje que utilizas para hablarte. Modificar tus tiranías pasa por modificar tu lenguaje. Mejorar en tu rendimiento y, sobre todo, en tu felicidad, pasa por enterrar de una vez por todas tu látigo.

Este mes es un mes idóneo para que dejar atrás tu tiranía se convierta en tu objetivo vital. No imaginas cuánto te va a ayudar a cumplir con el resto de tus objetivos. Es más, me atrevo a decir que si hasta ahora no has avanzado mucho más en tus propósitos es debido a esta autotiranía.

Abandona tu tiranía, aprende a reñirte por hablarte así. Háblate con firmeza pero con cariño, mimate, cuidate, se delicado y justo en tus formas contigo mismo y, por supuesto, nunca (jamás) consientas que nadie sea un tirano contigo.

¿Estás dispuesto a asumir este reto?

Firmado: una tirana en constante proceso de rehabilitación images

Este post  lo he escrito y aparece publicado de forma original en www.nuevarutaempleo.com

Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. Olguigu dice:

    Madre mía cómo me identifico con lo que dices. Mi frase:”mi peor crítico soy yo”.
    También estoy en rehabilitación desde hace unos meses y se vive y se trata mejor a los demás cuando nos hablamos a nosotros mismos con amor. El mismo amor que nos gustaría que nos diera. Y ¿por qué no empezar a dárnoslo a nosotros mismos?
    #YoTambienSoyTirana

    1. Elena Arnaiz dice:

      Que alegría leerte Olga! Se vive mucho mejor cuando empiezas a mirarte con cariño y hablarte con comprensión. Yo tengo que mantenerme firme, porque es muy fácil caer. Pero el mero hecho de tomar consciencia me ayuda a salir rápido de esa dinámica. Y si, el amor se ve reflejado en todas direcciones, es el motor que mueve todo. Un beso grande y mil gracias!

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