Anatomía del valor #HoyBrilla @JuanLuisJimeno

Porque para mi, hoy por hoy, el valor tiene un nombre y ese es, sin duda, Juan Luis Jimeno y en este post con el que hoy inaugura (no podía ser con otra persona) mi sección #HoyBrilla nos dibuja su particular Anatomía del Valor. Os dije que traería mucho #Talento a esta sección. Sigue leyendo, lo descubres y nos lo cuentas…

¿Y tú que quieres ser cuando seas mayor? Así comienza para muchos niños pequeños su camino hacia la búsqueda urgente de un modelo a imitar.

Así ayudamos, día a día, a repetir roles, a obligar a los menores a identificarse con profesiones que habrán dejado de existir cuando ellos alcancen el mercado laboral o la universidad, o a dar forma a esas personas que salen a la calle cada día en búsqueda de empleo, en búsqueda de “algo relacionado con lo mío”.

Y aún mucho más grave es cuando cogemos el altavoz, nos dirigimos a los que tienen vocación emprendedora y les decimos: “piensa en aquello que te gusta hacer, o que mejor hagas, y esfuérzate, dedícate a ello”. En mi pueblo, y lo digo sin acritud, había un muchacho de mi edad que tocaba muy bien la pandereta. No nos hemos vuelto a ver, pero no he encontrado por ahí ningún indicio que apunte a que se gane la vida con ello.

En este post no pretendo desvelarte el verdadero sentido de la vida, pero si me das tu permiso, si me gustaría compartir contigo un secreto: has venido a este mundo para dejarlo mejor que como te lo has encontrado, tu misión aquí es aportar valor a las personas, a tu entorno, a las empresas, etc. Ya sé que suena súper bonito, pero es mucho más simple que todo eso. Miles de años de evolución no han sucedido porque sí. La evolución siempre surge como superación y resolución de problemas:

  • Cosas que no van bien y que hay que solucionar.

  • Cosas que ya funcionan o van bien y que se pueden hacer mejor.

Y ese es el eje sobre el que quiero que giremos en estos minutos que me acompañas en la lectura de estas líneas.

Quiero intentar contagiarte las ganas de explorar a tu alrededor. De esforzarte en leer a las personas y al mundo que te rodea cada día en clave de: ¿Es esto un problema? ¿A quién afecta? ¿Cómo les afecta?

Y cuando vayas a pasar a la acción, a buscar una solución a ese problema, ten en cuenta que hay muchas formas de afrontarlo:

  • Incorporándote a una EMPRESA:

Especialmente recomendado cuando ya existen empresas (al menos una) que están trabajando en aquello que te apasiona, es decir, que ya están tratando de resolver ese problema que has identificado. Cuando entras en una empresa porque tu objetivo está alineado con su misión, visión y valores, es mucho más sencillo que todo fluya. Que sientas que has encontrado el lugar perfecto donde poder desarrollar las soluciones adecuadas, con los recursos adecuados, y arropado por el equipo adecuado. ¿Sabes lo más curioso? Cuando, por el contrario, entras en una empresa porque quieres trabajar “de lo tuyo”, o “de lo que sea, que la vida está muy achuchada” y pasan unos años, es cuando muchas personas descubren que en realidad no están alineados con su empresa, y es cuando realmente comienzan a darle peso a esta cuestión (y a buscar su salida). ¿Entiendes por qué te decía antes lo importante que es comenzar siempre por explorar problemas y buscar cómo tu presencia en este mundo puede servir para resolverlos?

  • Como AUTÓNOMO:

Esta opción es interesante cuando sabes que existe una solución clara para ese problema que has identificado, una metodología, un producto concreto, etc., pero no crees que el ámbito de la empresa sea el lugar adecuado desde donde llevarlo a cabo. La principal diferencia aquí respecto a la empresa es tu agilidad. Puede que no tengas la solvencia técnica y económica de una empresa pero, a cambio, serás capaz de adaptarte al cambio y reinventarte de forma milagrosamente ágil. Tu opción es la de salir al mercado a hacerle la vida un poquito mejor a tus potenciales clientes compitiendo a título personal con otros de tu especie (autónomos) e incluso con empresas que ofrecen servicios o productos similares en el mercado. A diferencia del trabajo por cuenta ajena, aquí deberás atender a otras parcelas como la gestión, la definición de tu modelo de negocio y acostumbrarte a convivir con la soledad y la incertidumbre. Un error bastante habitual en este colectivo es el de tratar de replicar aquello que hacías en la empresa donde trabajabas, pero por tu cuenta. Un “epic fail” es el de heredar todos los defectos y errores de esa empresa en la que te han despedido (o lo habéis dejado de mutuo acuerdo) y lanzarse al barro para competir en clara desventaja contra aquellos que, tiempo atrás, se quedaron sin negocio en un mercado muchas veces ya agotado y debilitado.

  • Iniciando tu aventura EMPRENDEDORA:

Esta opción cobra especialmente sentido cuando eres consciente de que no hay una solución en el marcado para el problema que has identificado, o las que hay son insuficientes. Cuando sabes que no existe una empresa donde poder atacar el problema como tú esperas y el nivel de incertidumbre es tan alto que no tiene ningún sentido pasar aún por la ventanilla para darte de alta en el régimen de autónomos (principalmente porque aún no sabes cómo porras vas a dar con una solución para tus potenciales clientes). Y con esto no quiero decirte que esto de emprender sea “la última opción”. Sólo pretendo compartirte mi punto de vista, que no es otro que el de que un emprendedor es una persona con una clara vocación de resolver problemas y hacer de la mejora de la vida de los demás su fuente de ingresos. Y eso implica que hay para cocinarse ese plato hay que ser de todo: quien hace la compra, quien pela las patatas y corta las verduras, quien cocina y crea una receta nueva maravillosa, el que es capaz de emplatar de manera creativa y limpia y, no contento con eso, sale a tiempo a la sala para ofrecer su solución a los clientes con una sonrisa ejemplar, consiguiendo que repitan y aconsejen la experiencia a otros clientes.

Y por tanto, si tu objetivo en esta vida es CREAR VALOR, me surgen algunas reflexiones en clave de pregunta que tal vez tú me quieras ayudar a debatir:

  • ¿Por qué seguimos separando las políticas para personas en búsqueda de empleo y emprendedores?
  • ¿Por qué seguimos diferenciando entre formación para “desempleados” y para trabajadores y, además, la que más mola siempre es la segunda?
  • ¿Por qué en las sesiones de orientación con estudiantes les seguimos hablando de empleo por cuenta ajena y autoempleo? ¿No es cierto que cada vez es más fácil que un autónomo termine convirtiéndose en una empresa y que, fruto de su empeño y conocimiento del mercado, pueda terminar convirtiéndose en un emprendedor? ¿No hay emprendedores que terminan siendo absorbidos por empresas? ¿Y gente que trabaja en una empresa y pasa a trabajar después como autónomo o se convierten en emprendedores?
  • ¿Cuándo empezaremos a trabajar con los más pequeños para que aprendan a ser curiosos y a disfrutar leyendo la realidad, interpretando lo que ocurre a su alrededor como una responsabilidad de cambiarlo y mejorarlo, como una forma de innovación social o como una forma de generar negocio?
  • ¿Cuándo vamos a cambiar el “de mayor qué quieres ser” por…”Y TÚ DE MAYOR, CÓMO TE GUSTARÍA BRILLAR”?

Espero vuestros comentarios.

Juan Luis Jimeno.

Más sobre mí en: https://es.linkedin.com/in/juanluisjimeno

La conversación también sigue en Twitter: @JuanLuisJIMENO

Plural: 3 Comentarios Añadir valoración

  1. Desde luego es algo importante de plantearse (a la edad a la que estemos capacitados, ni antes ni después) y tener en cuenta aquello de “busca un trabajo que te guste y no volverás a trabajar en el resto de tu vida”.

    1. Juan Luis Jimeno dice:

      Gracias por tu comentario. Efectivamente, comparto tu punto de vista. Cuando estás bien focalizado en aquello que te gusta hacer y que sabes que aporta valor, el trabajo es menos trabajo, ya que es tu forma de vida, tu forma de entender el mundo. Muchas gracias por compartir tu opinión.

    2. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias por tu aportación, la comparto totalmente. Un saludo muy cordial

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