Actitudes que no te puedes permitir cuando estás buscando empleo

La actitud es la forma de actuar y el comportamiento que ponemos en práctica cuando nos enfrentamos a las diferentes situaciones con las que nos toca lidiar en nuestras vidas. Cuando el viento es favorable, es relativamente fácil desplegar las actitudes adecuadas.

Cuando nos vemos envueltos en situaciones menos agradables o que requieren un esfuerzo mayor, nos dejamos envolver, con relativa frecuencia, en actitudes que lejos de ayudarnos a superar con mayor eficacia esa situación conflictiva, nos alargan nuestra estancia en ella y, además, contribuirán a que sea más desagradable.

En el caso de la búsqueda de empleo, y en concreto, en los momentos en los que nos encontramos en situación desempleo, existen una serie de actitudes que nos entorpecerán a la hora de alcanzar con éxito nuestro objetivo.

Quede claro de antemano, que todas estas actitudes que planteo (y muchas más que pueden existir) tienen cabida en el proceso de adaptación a la nueva situación de desempleo y es completamente aceptable que durante unos días nos invadan. Considero necesario que tomemos conciencia de cuál está siendo en este momento nuestra actitud en nuestro proceso de búsqueda de empleo. Son muchas las actitudes que he podido observar en las entrevistas de orientación laboral que he realizado. Os invito a hacer un ejercicio de autorreflexión para ver si nos estamos dejando llevar por alguna de estas pautas de comportamiento que se convertirán en tóxicas si se prolongan en el tiempo (un día, o dos, malos los tiene cualquiera, ¡faltaría más!)

  • Derrotista: “es inútil que lo siga intentando…”, “a mi edad quien me va a contratar”, “hay cientos de candidatos para un solo puesto…”, “no tengo suficiente experiencia”
  • Desconfiado / Suspicaz: “No haré el esfuerzo de presentarme al proceso porque ese puesto seguramente ya esté dado”, “me parecen muy buenas condiciones, esa oferta de empleo seguro que tiene gato encerrado”, “para que voy a ir a esos eventos de networking, nadie de nada a cambio de nada”
  • Eufórico con tendencia a ultramotivado: “Ese puesto es para mí, estoy seguro (sin ni siquiera haber leído con detalle las características de la oferta)”, “No tengo la cualificación ni la experiencia profesional requerida, pero con mi buena disposición, seguramente que tendré suerte y conseguiré el empleo”, “En quince días en Irlanda y mediante el visionado de películas en versión original, conseguiré el nivel de inglés que requieren en esa empresa…”
  • Resignado: De este perfil no puedo reproducir frases puesto que las personas atrapadas por esta actitud se limitan a dejarse llevar. Asumen que su situación de desempleo depende de causas externas a ellos, con lo cual, su capacidad de maniobra le limita poco más que a esperar a un ansiado golpe de suerte.
  • Tradicional/Vintage: “yo toda la vida he encontrado trabajo dejando mis CV en mano / portales de empleo y siempre me ha ido bien”, “los conocidos de siempre son quienes te pueden ayudar a encontrar empleo”, “no entiendo la necesidad de tener presencia en redes sociales para encontrar empleo, es una pérdida de tiempo” “¿qué tengo que ir a eventos de net…qué?
  • Testarudo / Erre que erre: “No sé hacer otra cosa, seguiré buscando de lo mío”, “no voy a formarme en nada nuevo a mi edad”, “yo seguiré buscando empleo de lo que he trabajado siempre, con la experiencia que tengo, algo aparecerá” (aunque ese puesto haya desaparecido del mercado laboral)

Ninguna de estas actitudes te facilitará el proceso de búsqueda de empleo. Si tu actitud lleva demasiado tiempo encajando en alguna de estas que he descrito, te invito a que utilices un poco de tu tiempo para reflexionar y tratar de buscar estrategias que te puedan ayudar a cambiar estas actitudes. En esta entrada, tienes aquellas actitudes que son más favorables en la búsqueda de empleo.

Y es que, al final, el aspecto más determinante y que marcará la diferencia con respecto al resto de candidatos por encima incluso del talento, de la experiencia y de las habilidades, será la (buena) actitud.

Plural: 6 Comentarios Añadir valoración

  1. Natalia dice:

    ¡Cuánta razón, Elena! Yo creo que me he encontrado ejemplos de todos los casos que mencionas ahí. Y lo peor es que las personas que se anclan en un comportamiento no salen fácilmente de ahí…
    Buscar trabajo siempre ha sido un trabajo, pero en estos días más aún. Ahora que el blog es el nuevo currículum y que triunfa la figura del Social Networker, no es momento para perder el tiempo en consideraciones poco productivas.
    Ojalá tu post sirva para concienciar a las personas en búsqueda de empleo de la necesidad de dar lo mejor de sí mismas en este campo también.
    Saludos

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias por tu comentario Natalia, con el que estoy tan sumamente de acuerdo. Estoy, sobre todo, en la dificultad de salir de ahí y en el gran esfuerzo que se ha de hacer para conseguirlo. Pero se puede y, el paso previo, es tomar consciencia de ello.
      Me ha encantado verte en mi blog, muchas gracias

  2. Muy apropiado e interesante tu publicación. Conozco muchas personas que tienen distintos tipos de actitudes y todas son las que mencionas.
    La mejor actitud es pensar en sumar, en el puesto que realmente te consideres adecuado a ocupar, por lo que todo lo que indicas…suma.
    Gracias por tu aporte.
    Saludos.

    1. Elena Arnaiz dice:

      Muchísimas gracias a ti por tu comentario y tu aportación Carlos. Completamente de acuerdo contigo. Un saludo muy cordial y vuelve cuando quieras 🙂

  3. David dice:

    Interesante artículo. Un ejemplo de resignado sería: “La culpa de que no tenga trabajo es del gobierno, yo no puedo hacer nada, ya saldrá algo…”

    1. Elena Arnaiz dice:

      Así es. Que importante es atribuir las causas de nuestras situaciones a factores que podamos manejar y actuar en consecuencia. Es que es tan complicado si no se hace así, tan frustrante! Muchísimas gracias por tu aportación y sobre todo por regalarme tu comentario.

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